Que no le digan…

  • El secuestro de Tamaulipas y la doctrina del shock
  • Por Mario A. Medina

RedFinancieraMX

La batalla del Castillo de Chapultepec fue la última vez que EU invadió  nuestro país. Las tropas estadunidenses bombardearon lo que fue la sede del Colegio Militar.

Al final, para México significó la pérdida de territorios que actualmente son los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, Colorado, Arizona y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma. La guerra terminó con la firma del  “Tratado de Guadalupe Hidalgo”.

Desde entonces han sido numerosas las amenazas de los gringos contra nuestro país. Baste recordar la de Donald Trump quien anunció un aumento del 5%  en el pago de aranceles para todas las importaciones desde México hasta que se frenara la “inmigración ilegal”.

Desde enero del 2023 los diputados republicanos, Dan Creenshaw y Michael Waltz presentaron una iniciativa  que busca maximizar las facultades del Ejército de EU que le permitiría al presidente en turno,  ordenar combatir a los a los cárteles de la droga en México responsables de traficar fentanilo bajo el argumento de que están causado cientos de miles de muertes allá.

El  supuesto “secuestro” del viernes de la semana antepasada de cuatro ciudadanos estadunidenses por parte del Cártel del Golfo (CDG) en Tamaulipas, ha sido un pretexto más para “justificar” los argumentos de los republicanos que se propagaron en ambos países, tratando de descalificar la estrategia de seguridad del gobierno mexicano.

En un mensaje, presuntamente el grupo Escorpión del CDG, en una cartulina ofreció “disculpas” por lo que hicieron integrantes de ese grupo contra los ciudadanos estadunidenses. Dejaron a cinco personas maniatadas con vida en el centro de Matamoros, acusándolos de haber actuado “bajo su propia determinación e indisciplina”.

El “secuestro” generó tanto en EU como  en México una narrativa tramposa de que los “americanos” eran “buenas” personas y que habían entrado a nuestro país para realizarse una “cirugía estética”,  versión que presuntamente corrió por parte del FBI. Desde luego el escándalo se armó. “México está en crisis de inseguridad”, repetían los medios allá y acá.

Desde luego, el intento de ambos diputados tiene tintes electoreros en  EU, pero también tiene que ver con las ínfulas de muchos sectores gringos que nos siguen viendo como su patio trasero. Hay quienes han señalado que ambos legisladores republicanos no tienen gran peso político en las determinaciones de Washington, pero la derecha de ese país, incluyendo desde luego los demócratas, no lo ven mal.  

Y aunque la Casa Blanca ha dicho en voz de su vocera, Karine Jean Pierre: “designar a estos cárteles como organizaciones terroristas extranjeras no nos daría una autoridad adicional”. La propuesta intervencionista allí queda, pero sobre todo busca poner al gobierno de López Obrador en el paredón, y más aún cuando se informó de la muerte de dos de ellos, una mujer herida; una sana y salva.

El hecho fue más allá, cuando se “descubren” los cuerpos y se filtran fotos de los muertos pero “destazados”. La condena, evidentemente, no se dejó esperar: “México  un narco Estado”, “México en la ingobernabilidad”.

Para su desgracia, a los halcones de la derecha de allá y de acá, la narrativa inquisitoria se le ha caído: los estadounidenses secuestrados en Matamoros, tendrían antecedentes penales relacionados con elaboración y comercio de drogas, portación de arma y robo con violencia, según los registros policiacos que obtuvo la agencia Reuters.

La manipulación informativa se dio vuelo. Después de cuatro días supimos que: “Eran NARCOS”, pero a la nota no se le dio el mismo revuelo, no se le reconoció la misma importancia en las redacciones de allá y de acá. Los medios la manejan como una nota más.

Lo ocurrido en matamoros, se presume, por las fichas de los “secuestrados”, no fue un secuestro, sino muy probablemente un cobro de cuentas de un grupo, de una célula del Cártel del Golfo.

El gobierno de México ha dado importantes pasos que han incidido en la baja en los índices inseguridad, y ha brindado fuertes golpes a los cárteles del narcotráfico, de manera destacada ha decomisado miles de kilos y millones de pastillas de fentanilo y de cocaína. Sin embargo, como ha reconocido la propia secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, aún falta por hacer.

Bien, como escribió Julio Hernández López en su columna Astillero del miércoles, en La Jornada, “la acometida desde EU tiene como referente electoral local la lucha contra el consumo de fentanilo (…). Pero también es un distractor, un salvavidas para la derecha panista y felipezavalista que a partir de la declaratoria de culpabilidad contra Genaro García Luna parece desfondarse junto con sus aliados circunstanciales, el jabonoso PRI y el residual PRD”, y agregaría yo, para ayudar a su “padrote”, Claudio X. González. 

La acusación de CULPABLE en contra de Genaro García Luna ha sido un fuerte golpe para el PAN y para la alianza “Va por México” o “México Libre”, cuya membresía es de mayoría panista y destacadamente de derecha que necesitaban de un salvavidas para distraer las fechorías “garcialuneras”, que, quiéranlo o no, está ligado al panismo, a Felipe Calderón.

Ya lo he apuntado antes, en política no se puede ser inocente ni nada es casual. Lo ocurrido a partir del “secuestro” y asesinato de los americanos, “alguien” está decidido a que regrese aquí la “Doctrina del Shock”, que a través de “impactos en la psicología social” busca  generar “desastres o contingencias”, descalificaciones contra gobiernos particularmente de izquierda para  “desmantelar los restos del Estado de bienestar” y promover las supuestas “bondades” del modelo de desarrollo neoliberal.

“¿Armado?”, se pregunta una amiga periodista. Ella misma responde: “¡Súper armado todo!”

Que no le cuenten…

Después de la mañanera del jueves, cuando la secretaria Rosa Icela mostró a los reporteros las pantallas receptoras de cámaras de videovigilancia que monitoreaban puntos “estratégicos” del país, como aeropuertos, carreteras y cruces fronterizos, el videojuego con el que García Luna asombraba a sus amigos y políticos, como en la serie policiaca “24 Horas” de EU. Los comunicadores se quedaron “apantallados”, cuando se enteraron que ese “Bunker” fue una gran mentira, un engaño, un gran negocio. La guerra farsante.

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