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LA ONU

Alguien debe hablarle de su decadencia

•          Creada para evitar la guerra ha fracasado

•          La Realpolitik dejó de ser lo que la creó

•          Sucesión Presidencial cada vez más verde

COSA DE PRENSA

Javier Rodríguez Lozano

CIUDAD DE MÉXICO, lunes 12 septiembre 2022.- Luego de 77 años de creada para impedir las guerras y asegurar la paz del mundo, la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha fracasado y debe desaparecer.

Igual que la Sociedad de Naciones que la antecediera en 1919, después de la Gran Guerra 1914-18, extinguida luego de 26 inútiles años de gestión, Naciones Unidas debe revisar su origen imperial y estadunidense, y “renovarse o morir”.

No son muchos los países que entre los 200 que integran Naciones Unidas se atreven a cuestionarle su mediocre desempeño, como lo ha hecho el Presidente de México, que en su mañanera del 9 de septiembre pasado criticó su indiferencia a la “monstruosa desigualdad económica y social” del mundo.

La respuesta es clara y no hay misterio: La ONU no fue creada para combatir la pobreza ni la desigualdad, aunque sí para la prosperidad pero de muy pocas manos, las más ricas del mundo.

¿Pero qué es la ONU?

“A fin de cuentas, esta institución más que un bombero resultó ser un pirómano”, diría el 3 de agosto de 2020 Daniel Miguel López Rodríguez, en su ensayo sobre la ONU, publicado en Posmodernia.

Las raíces de este organismo como Gobierno Global se remontan más allá del Congreso de Viena de 1815, el de “La triple alianza” (Prusia, Austria, Rusia, para evitar la guerra y garantizar la paz, a que se incorporarían luego Gran Bretaña y Francia), al 14 de agosto de 1941 cuando Roosevelt y Churchill firman la Carta del Atlántico.

Aquel pacto contenía principios llevados a la Sociedad de Naciones en 1919 y aunque desapareciera el 18 de abril de 1946, sus principios rectores ya estaban en el espíritu fundador de la ONU del 25 de abril de 1945:

“Después de la destrucción total de la tiranía nazista ellos esperan ver establecida una paz que ofrezca a todas las naciones los medios para vivir seguras dentro de sus fronteras, y que brinde asimismo a sus habitantes la oportunidad de vivir emancipados del temor y de la necesidad”.

Harry Truman diría en el discurso inaugural: “La Carta de las Naciones Unidas que acabáis de firmar es una base sólida sobre la cual podremos crear un mundo mejor. La historia os honrará por ello”.

Eso nunca ocurriría para la gran mayoría de los países del mundo, aunque sí para un puñado de naciones altamente desarrolladas, lideradas hasta 2020 por Estados Unidos.

Por ello la autoridad moral de la ONU es simplemente una ficción diplomática. La autoridad es cosa de los Estados, y de aquéllos que tengan la suficiente fuerza para aplicarla. De modo que no existe el derecho internacional porque tampoco existe un superestado planetario (el cual ni existe ni puede existir, por mucho empeño que pongan los globalistas).

Para el especialista citado, López Rodríguez, “como organismo internacional la ONU es una institución realmente débil, donde hay mucha retórica y muy poca acción”.

El periodista Daniel Estulin, en su libro La verdadera historia del Club Bilderberg, 2007, subraya:

“En nuestro Vecindario Global todos debemos vivir según una nueva ética apuntalada en la cultura de la ley. Si, por alguna razón, se incumple la ley, el Consejo de Seguridad de la Corte Mundial aplicará las medidas legales internacionales correspondientes”.

Y puntualiza:

“No hay nada más hipócrita que la diplomacia, y los diplomáticos que se reúnen en la Asamblea General de las Naciones Unidas se llevan la palma”.

A ningún presidente de México se le había ocurrido “agarrar al toro por los cuernos” y llamarle a las cosas por su nombre: Ahí, frente a frente -face to face- ante la Asamblea del Consejo de Seguridad de la ONU, Andrés Manuel López Obrador les diría el 11 de noviembre de 2021:

“Nunca en la historia de esta organización (ONU), se ha hecho algo realmente sustancial en beneficio de los pobres”.

Y no fue la primera vez, el 16 de diciembre de 2021 el Presidente López Obrador diría: “Sobran organismos de la ONU, hay una burocracia dorada: medio ambiente, derechos humanos, protección a las mujeres, diversidad, de todo, pero, ¿y en esencia? No han hecho prácticamente nada”.

En julio pasado diría:

“Ni Naciones Unidas ni ningún organismo internacional está preocupado por la monstruosa desigualdad que existe… No es posible que haya 800 millones de seres humanos que viven con un dólar diario; es una monstruosa desigualdad económica, social”, subrayó.

Hace unos días, el 9 de septiembre pasado, criticaría a las Naciones Unidas y sus organismos, por no hacer nada contra la guerra en Ucrania; “La ONU está convertida en un florero”.

LA COSA ES QUE…

La ONU no genera recursos propios, vive de las aportaciones de sus países miembros, mismos que sostienen su estatuto jurídico, pero sus agencias y organismos, como Gobierno Global, sí obtienen mucho dinero de todas las naciones, como las vacunas que cobra por adelantado y no entrega.

El mejor negocio del planeta.

Claro, China y Rusia no están de acuerdo, tampoco la India y Turquía, como muchos otros países de los cinco continentes.

Así que ya está aquí en México el Multilateralismo propuesto por Xi Jinping el 25 de enero de 2021 en el Foro Económico Mundial de Davos.

Está en el Tren Maya, el nuevo Aeropuerto de Santa Lucía, en la nueva línea 1 del Metro, y entre muchos otros frentes de la 4T, quizás como en la propia Sucesión Presidencial, cada vez más verde, como oportunamente lo documentamos aquí, antes que nadie.

Celebramos que los “especialistas” regiomontanos lo encuentren de interés.

 ¡Qué tal!

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