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MI LIBRETA 1

  • El mundo fue y será una porquería…
  • La estupidez, el arma más peligrosa
  • Mientras el mundo se despedaza

COSA DE PRENSA

Javier Rodríguez Lozano

En mi generación, que data de 1966, los reporteros nos concentrábamos más en la investigación periodística nacional y lo que ocurriera en el mundo nos resultaba igual que a Enrique Santos Discépolo en su tango Cambalache:

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé / En el 510 y en el 2000 también / Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafa’os / Contentos y amarga’os, valores y doblé.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor / Ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador / Todo es igual, nada es mejor / Lo mismo un burro que un gran profesor.

Todo eso lo pude entender mejor cuando a su regreso de un viaje a Argentina mi excompañero de escuela primaria en la colonia Pro-Hogar y luego en el periódico de Bucareli 8, Juan Arvizu Arrioja (+), me traería de regalo un libro sobre el lunfardo.

Elegantemente Arvizu, así me lo “catafixiaba” por la campaña presidencial del PRI de 1994, que me correspondía por cubrir más cerca que ningún otro reportero en México a Ernesto Zedillo en la fuente educativa, pero como en mi periódico lo hacían responsable de la muerte de Luis Donaldo Colosio, conmigo se cebaban.

Mi último viaje con Zedillo a París fue a finales de 1993, donde el embajador de México, Ignacio Morales Lechuga, le pidiera a su agregado de prensa me preguntara por qué yo era el único reportero que lo acompañaba a la Unesco:

Durante la cena en el barrio donde ilumina La Bastilla, con un petit du canard y un París de Noche en mi mesa, contesté aquella pregunta de uno de los cinco procuradores generales de la República del oscuro salinismo: “Porque el señor quiere ser Presidente, y yo creo que lo va a ser”.

Aquella expresión, sin yo imaginarlo, me cambiaría la vida cinco años después; pero esa es otra historia.

La recordaremos aquí lo mejor posible, mientras recorremos la porquería de mundo que nos ha tocado vivir, porque resulta que nada, pero absolutamente nada se puede entender ni en México, ni en ninguno de sus rincones por más aparatados y aislados que estén, como Aguascalientes, sin asomarnos a lo que pasa en el mundo.

En estos momentos en el mundo, en todos los casi 200 países, pero más señaladamente en México, están pasando muchas cosas que la gente no puede entender; eso se debe a que ignora lo que pasa en el mundo, porque no tiene lo que periodistas de mi generación sí teníamos para entender la fenomenología del día a día mundial, y era aquello que tanto pedía Arquímedes:

“Dame un punto de apoyo y moveré al mundo”.

En estos momentos el mundo está a punto de una nueva guerra mundial y la gente en él parece no enterarse, porque sus principales medios de comunicación no se lo dicen; se lo ocultan, se lo tamizan, lo editan, “para que no cunda el pánico”.

Y no todo empezó en 2019 con la pandemia, ni el pasado 24 de febrero con las acciones militares de Rusia en Ucrania, que fueron empujadas después que en 2014 en Crimea se realizaran acciones separatistas y estallara la guerra del Donbás, entre rusos y ucranios; y más aún, la controversia ruso-ucrania lleva siglos.

El detonador es ahora impulsado por el Estados Unidos de Joe Biden, con el avance de la OTAN -que no parece ser tan inteligente como su antecesor Donald Trump, y menos aún sus dos más poderosos adversarios: Vladimir Putin y Xi Jinping, al iniciar “La guerra mundial de bloques”, algo que no existía en el pasado inmediato, luego de sepultarse en 1991 la Guerra Fría, con la pulverización de la Unión Soviética.

EEUU intentó cercar a Rusia poniéndole a la OTAN en Ucrania, lo que desembocó en una guerra; y pretende ahora también poner en Taiwán a la misma Organización del Tratado Atlántico Norte, para cercar a China: ¡Haga Usted el favor! ¿En qué cabeza cabe que Putin y Jinping se cruzarían de brazos ante esas violaciones de sus soberanías territoriales en ambos casos?

En días pasados, en el Foro Económico Mundial de Davos, el comandante de la OTAN, general Jens Stoltenberg, como orador principal, advirtió que “las relaciones económicas con los regímenes autoritarios crean vulnerabilidades”, como un ejemplo de lo que ha cambiado el mundo a partir de la guerra en Ucrania.

Stoltenberg resaltó que, “la guerra no debe cambiar las necesidades de seguridad a largo plazo, por intereses económicos de corto plazo”, expresión que el periódico El País, de España (vocero global del Club Bilderberg para el mundo hispano), es “una máxima aplicable tanto a Moscú como a Pekín”.

Los periodistas especializados en economía y finanzas, que año con año informan los acuerdos del Foro Económico de Davos, saben que no es común que un militar sea el principal orador. Por algo será.

Para El País fue, “un discurso duro y lleno de contenido, Stoltenberg ha recordado a los mandatarios y ejecutivos reunidos en Davos que las elecciones económicas tienen consecuencias en términos de seguridad y que, aunque el libre comercio y la globalización han proporcionado bienestar y prosperidad, ha llegado la hora de repensar las alianzas comerciales. ‘La libertad es más importante que el libre comercio. La protección de nuestros valores es más importante que los beneficios”.

Y en esa reunión recordó el militar que la OTAN lleva preparándose desde 2014, cuando Putin anexionó Crimea; y también desde 2014, el Ejército Rojo en sus diferentes modalidades, realiza simulacros de guerra dentro y fuera de la isla de Taiwán, a la que Biden ha prometido su independencia, como informa por su parte The Global Times, el periódico chino más influyente.

Otra vez, se nos acaba el espacio; pero no queremos cerrar si dar otro ejemplo claro de la joven estupidez humana:

Henry Kissinger no necesita presentación, pero además de secretario de Estado con Richard Nixon, defenestrado éste por el Watergate, es también el único miembro fundador del Club Bilderberg en 1954, mejor conocido como “Los amos del mundo”, que son los 130 personajes más ricos del orbe.

Y, por tanto, como muy pocos mortales, sabe lo que dice.

Salvo 1976 en que el príncipe de Holanda fuera pillado con “moches” en la venta de armas y hubo de suspenderse la reunión de mayo del Club Bilderberg, igual que las de 2020 y 2021 por la pandemia, Kissinger ha sido el único que no se ha perdido una, y, además, es miembro del consejo directivo; por eso sabe lo que dice.

En días pasados Kissinger recomendó a Ucrania ceder territorio a Rusia para terminar la guerra y solucionar el conflicto; así de fácil.

Durante 400 años, dijo el homo geopoliticus número uno del mundo, Rusia ha sido parte esencial de Europa, y recomendó a la política europea andarse con cuidado con Rusia.

“La política actual debe tener en cuenta que es importante desarrollar la restauración de este papel, de modo que Rusia no se vea impulsada a una alianza permanente con China”, señaló Henry Kissinger.

En contraparte, esa recomendación ofendió al joven actor cómico, ahora presidente de Ucrania, Zelenski, quien dijo que esa medida es inaceptable, porque no solucionaría el conflicto, ni aun cediendo territorio.

El presidente ucranio subrayó que seguirán luchando para combatir a los rusos, por lo que pidió ayuda internacional para recuperar la paz y hacer justicia por los crímenes de guerra.

LA COSA ES QUE…

Mientras tanto, EEUU envía toneladas de armas y dinero (fiat) a Ucrania, al igual que los 27 países de la Unión Europea, China está en pie de guerra con simulacros permanentes en tierra, mar y aire, y Rusia, con una mano en el botón rojo, avanza ganando territorio ucranio y segando miles de vidas, que bien pudieran salvarse si la joven humanidad no fuera tan estúpida.

Qué tal.

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