• Juan Francisco Pedro Oliveros Belmont
  • Por José Sobrevilla

En la vida nos encontramos personas cuyo trato, o bien es superficial,  sus presencias no nos remiten a nada, sin embargo cuando escudriñamos en las entrañas de sus historias encontramos elementos muy significativos que nos llevan a lecciones de vida realmente trascendentes. “Juanito Guanabacoa”, por ejemplo, nació en la ciudad de México, en Coyoacán, y hoy mucho lo indefinamos con ese nombre; sin embargo su historia vida es fascinante por cómo la vida nos va llevando por rutas impredecibles y, al final, nos coloca en nuestro lugar, muy cerca de lo que en el alma veníamos anhelando, pero que no nos decidíamos a buscar. Este reportero conoció a Juan Francisco Pedro Oliveros Belmont por el imprescindible amigo periodista, héroe de mil batallas profesionales conjuntas, Raúl Fraga Juárez. El hecho se dio cuando ambos participábamos el programa La Agenda del Emprendedor de la entonces televisora por Internet ASTL.TV (hoy Wow TV).

En aquello tiempos, conocimos a “Juanito Guanabacoa” −seudónimo de Juan Francisco Belmont− quien ya tenía tiempo −diez años− con el programa de su invención “Aquí somos, aquí estamos” (FPP 106.3 FM rfp.net) en la radio francesa, y que cada domingo desde entonces se viene transmitiendo desde París, Francia; y en el cual aborda problemas sociales vinculados a México o al mundo, pero fundamentalmente sesiones de blues con invitados generalmente en vivo. “Juanito” se presenta a sí mismo como “Journaliste mexicain “EL SABROSO”. Aprendiz de la Vida y Profesional de la Dicha” y su historia comienza desde una de las instituciones más polémicas de México: La Procuraduría Federal de la República, la famosa y temible PGR.

− ¿Quién es “Juanito Guanabacoa” o Juan Francisco Belmont? Preguntamos en enlace a París.

− Es una composición de varios personajes. Mi nombre real, completo, es Juan Francisco Oliveros Belmont; “Belmont” suena un poco extranjero, y una ocasión mis compañeros de la PGR me hicieron una broma y me preguntaron cómo me llamaba, y les respondí “Bond”, “Belmont Bond” y desde ahí se me quedó utilizar el segundo apellido. Aunque también hubo un personaje, de la Procuraduría, que me llamaba “Loquillo”. Años después llegué a Canadá donde radica mi hijo, quien se llama Juan Francisco Oliveros Cuevas, y cuando nos hablaban y decían “¡Juan Oliveros!”, volteábamos los dos; de ahí que yo quedé como “Francisco Belmont”.

Acerca de “Juanito Guanabacoa”, fue un personaje, de quien no supe con certeza su nombre, al que me ordenaron custodiar por una semana (en 1983) para después darle salida; “no se si sepas que hay acuerdos, enlaces de ‘solidaridad’, entre gobiernos y, en aquel tiempo México lo tenía con Cuba; y éste señor, quien venía refugiado, saliendo de Cuba, lo sacaron como los “Marielitos”…  y cierto día que nos encontramos me invitó a Cuba y me dijo “Oye chico, tu eres como de Guanabacoa”; y me llevó a ese lugar, donde habitan los santeros, los chamanes…

Años después, ya en Paris, me preguntaron si tenía un seudónimo para mi programa de radio, y unos amigos me sugirieron que me pusiera “Juanito Guacamole”, y les respondo: no, será “Juanito Guanabacoa”, y así se quedó mi seudónimo.

− ¿Cómo fue que tuviste que salir de México?

− Por veintitantos años trabajé en instituciones mexicanas y terminé en la Procuraduría General de la República, PGR, donde −de pronto− las cosas se complicaron en tanto que, cuando entra uno, totalmente ideologizado, idealista, creyendo que realmente íbamos a acabar con la corrupción, y las cosas se fueron complicando, al momento que tuve problemas que afectaban mi integridad, golpearon a mi hermano, etc., etc. muchas de las cosas que la gente sufre en México; hasta que llegó el momento de tomar una decisión y salí del país en 2007 hacia Canadá, donde pasé seis años; después me pasé diez meses cuatro días en Japón, y terminé en Paris un 6 de marzo de 2013.

La difícil situación de dejar tu patria a los 50 años, en un momento dado implica estar fuera del mercado de trabajo, y la necesidad te lleva a crear y hacer lo que en algún momento has soñado, pero que no te habías dado la oportunidad de hacerlo, y por eso se me ocurrió hace diez años, hacer el programa “Aquí somos, aquí estamos” en radio. Primero fue programa radial por internet y después un grupo de mexicanos con antena en Japón, aquí y en Canadá con asociaciones sin fines de lucro, quienes tuvieron la oportunidad de tener una antena de radio para transmitir por Frecuencia Modulada… se sumaron a este proyecto.

Pero lo mágico es que a través de mi programa he logrado comunicación con artistas aquí en Europa, tratando de hacer un proyecto acerca de ‘cuál es la influencia del Blues y los representantes del Blues en Europa’. Hay muy buenos armonicistas aquí en Francia, y en España ni se diga… Gente de escuela y se quedan con la boca abierta cuando realmente ven que estás haciendo, en primer lugar, blues en español y reproduciendo una corriente de blues muy interesante.

…Tuve el honor de trabajar con un realizador de cine griego que es el creador o realizador de filmes que están considerados como patrimonio documental del blues en Estados Unidos y aquí en Europa. Roviros Manthulis[1] quien hizo lo que se llamó “Blues entre los dientes”, “Remontando el Misisipi”, y algunas otras cosas, donde pasó por todos: desde BBKing, hasta los originales Hoocker, grandes especímenes del blues … y también los Beatles y los Rolling Stones. Todas las imágenes que veas en Europa de 1968 a 1973 fueron realizadas por este señor.

Desafortunadamente nos dejó el 21 de abril del año pasado. Prácticamente se fue en mis brazos; fueron casi tres años que estuve como su auxiliar… fue un enriquecimiento total… me decía “Francisco, háblame en inglés, porque tu francés en horrendo…”

Hace ocho meses una escritora francesa, abogada, trabajó en Amnistía Internacional y a través de los expedientes míos que hay ahí, ha escrito en francés un libro sobre mi vida; yo me he negado a que se traduzca ahorita, porque hay muchas cosas que… Uno dice “es todavía un país de 80 a 120 millones de personas, qué tiene que ver si te puedes esconder, pero con la tecnología que hay, a una persona que metes 20 años en la cárcel, no se le olvida esa vorágine de cosas… no lo olvidan”.

Caí al accidente artístico musical por la condición de exiliado por 68 años, nueve los llevo ya en Francia y sigo tratando asuntos sobre México muy particularmente… no soy analista pero doy mi opinión, me informo y pues todo esto ha tenido un eco, porque algunos amigos en Canadá, y en España, están reproduciendo parte de lo que les parece importante.  

− ¿Cómo vive un exiliado mexicano en París?

− Mucho depende de la edad. A 68 años que cumplo mañana viernes (19 de enero 2023) pues estás totalmente fuera del mercado laboral. Bueno, desde los 35 años ya tienes dificultad para encontrar empleo. Sesenta y ocho años, por muy bien que te sientas, con ganas de chambear, es casi imposible, más cuando la calificación profesional que tienes es de un campo que no puedes ejercer con la nacionalidad, estoy hablando de mi caso, y por otro lado la falta de práctica profesional en un mercado totalmente diferente… si sumas esto a la barrera que constituye el bien expresarse en la lengua francesa, no puedes brindar tu oportunidad, tu experiencia, por esa limitación.  


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2 COMENTARIOS

  1. Recibido en mi correo personal con petición de guardar identidad… cito textual: Muy interesante, ya me habías contado lo de Guanabacoa, ya que hace años te pregunté ya que mi papá nació ahí. Y como me hizo gracia lo de Paco el Puto, te mando un abrazo.

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