Por HÉCTOR RAMOS A.

LA DERECHA

¿Quiénes se identifican con esta condición? Por lo regular los conservadores, aquellos que no quieren que las cosas cambien para no perder privilegios; son los que se dicen “rectos” y poseedores de una virtud que no todos los demás tienen: una clase diferente que les “permite” aspirar a más y de calificar de nacos e indios a quienes están por debajo de ellos. Esa diferencia mantiene una constante lucha de clases: lo más privilegiados contra los más jodidos.

Esa confrontación ideológica se ha reabierto no solo en México sino en Latinoamérica, o tal vez ha revivido, en donde los pudientes, que por lo regular son los menos pero demasiado clasistas y racistas, no soportan a los marginados piel morena.

En una definición académica, el clasismo, es la “actitud de quien defiende las diferencias de clase y la discriminación por ese motivo”, mientras que el racismo, es la “creencia que sostiene la superioridad de un grupo étnico sobre los demás”, lo que conduce a la discriminación o persecución social de acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Quien hace una descripción magistral es Eduardo Galeano: “ser de derecha es tentador. No se requiere estudiar ni leer libros, otorga cierto aire de superioridad aspiracional y se puede vociferar cualquier lugar incluso en un estudio de TV sin sentir pudor. Y es más descansado ya que no requiere cambiar el mundo”.

En México, la derecha ha sido motivo de ataques de odios contra el gobierno y el presidente, pero este será tema de otras entregas, hoy el tema es Perú que se encuentra nuevamente convulsionado por la agitación política que ha provocado el cambio de 6 presidentes en los últimos cuatro años.

Un país en donde prevalece el clasismo de la derecha que domina el Congreso y decidió la destitución del presidente Pedro Castillo para encarcelarlo con el argumento vil de “haber dirigido una organización criminal para beneficiarse de contratos públicos y de obstruir la justicia”. Una medida extrema que olvida que Pedro Castillo, fue electo democráticamente por el pueblo andino en junio de 2021, cuyo lema de campaña fue: “No más pobres en un país rico”.

Castillo, es un profesor de 53 años, proviene de una familia de padres campesinos analfabetos de una región rural empobrecida, sin alcantarillado, sin acceso a los servicios de salud y a la escuela; un activista sindical que ayudo a organizar una huelga para mejorar los salarios de los profesores.

Su arresto ha dejado al menos 49 muertos, más de 600 heridos y cerca de 300 desaparecidos, en un pueblo mayoritariamente indígena y campesino, que se ha volcado a las calles a exigir la liberación del presidente, la renuncia de la presidenta interina puesta por el Congreso, Dina Boluarte; el cierre del Congreso derechista y la realización de elecciones presidenciales en este año.

La crisis política que se ha convertido en una crisis social, ha irrumpido el ámbito universitario hasta donde las fuerzas policiacas entraron para enfrentar a los estudiantes que resguardaban a parte de los andinos marginales que han participado en lo que se llamó “la toma de Lima”.

Llevar las armas a un centro de estudios, la prensa reportaba al menos 200 detenidos dentro de las instalaciones de la Universidad Nacional de San Marcos en Lima, y de sometimiento al pueblo, solo cabe en una mente dictatorial. Así es la derecha, clasista, racista, perversa y lo peor, peligrosa.

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