CUARTO DE PLANA

HÉCTOR RAMOS

“Indio de Macuspana, tienes unas patas rajadas que ni el mejor zapato que te pongas, te quita lo naco”, gritaba, una enardecida señora con un aparente odio lleno de racismo y clasismo, ante una espontánea cámara televisiva, asistente a la marcha en “defensa del INE”, con un claro trasfondo político de quienes están en contra de Andrés Manuel López Obrador.

Seguramente la distinguida dama, adulta mayor, no sabe que “indio pata rajada” es un término peyorativo que viene desde los inicios del siglo XIX con el porfiriato y se refería a los indígenas que no tenían para usar un zapato y en el que sólo les alcazaba para un par de guaraches y a veces ni para eso.

Si algo dejó marcado esta marcha fue que gran cantidad de asistentes desconocen el fondo de la iniciativa de reforma constitucional para modificar a la instancia electoral que, en principio, habría que decir que, en ninguna parte de la misma, se considera eliminar al INE, como lo expresamos en la entrega anterior.

Tramposamente los dirigentes políticos de la caminata dominical, incluyeron voces que alertaban que la reforma está diseñada para que AMLO pueda reelegirse por otros seis años como Presidente de la República, algo totalmente falso pero que así fue expresado por asistentes ante micrófonos radiofónicos.

El tema central es que una gran parte de los concurrentes marcharon con la idea que era una movilización en contra de López Obrador; ambas posturas, “la defensa” del INE y el odio a Andrés Manuel, prevalecieron y al final se conjugaron una con otra, debido a que los convocantes, un expresidente, un empresario, dirigentes partidistas, intelectuales orgánicos y conductores de radio y televisión, hicieron una intensa promoción en todos los medios a su alcance para acusar al Presidente de dictador, autoritario por “querer controlar” al órgano electoral, cuando lo que se plantea en realidad es que los consejeros y magistrados del Tribunal que califica las elecciones, ambos sean electos por los ciudadanos y no por los partidos políticos.

Personajes identificados como delincuentes electorales no pueden ser considerados como demócratas, sin embargo, fueron quienes encabezaron la marcha como son: Vicente Fox, quien reconoció que intervino en el 2006 para que López Obrador no ganara la Presidencia de la República; Margarita Zavala, señalada por falsificar firmas para lograr un “rotundo triunfo” en la Alcaldía de Miguel Hidalgo, con lo que logró la diputación federal, por la coalición PRI, PAN, PRD, en 2021.

Elba Esther Gordillo, operadora electoral a favor de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, comprometiendo el voto magisterial y quien recientemente salió de prisión acusada de enriquecimiento ilícito, entre otros cargos.

José Narro Robles, ex rector de la UNAM con 46 años de filiación al PRI que se convirtió en operador electoral de ese partido en 2018.  

Claudio X. González, que oculta su segundo nombre, Xoconostle, seguramente porque le da pena porque así se le conoce a un cactus mexicano, empresario millonario vinculado y beneficiado por los gobiernos del Prian y principal impulsor de la marcha junto con los dirigentes nacionales de esos partidos incluido el PRD: Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, quien se quitó la máscara de líder comunista a defensor a ultranza de la derecha.

Y Roberto Madrazo Pintado, un personaje tramposo en términos deportivos y electorales: se saltó 15 kilómetros en el maratón de Berlín en 2007 y se le acusa de operar un fraude en 1994, con que el “ganó” la gubernatura de Tabasco a López Obrador.

La lista es más larga, pero basta con preguntarse si se puede confiar en estos “demócratas”. Zafó, diría ya sabes quién.

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