Textos y contextos ochenteros

Por: Zavianny Torres Baltazar.

Hace algún tiempo me reuní con el personaje Lord Molécula -Carlos Pozos para los amigos- de esa primera charla de café pude ver que entre ambos, había historias comunes, coincidencias geográficas, la permanencia en la misma institución, por las mismas razones, motivos y necesidades vitales.

Salió el tema de nuestra labor periodística, y con esa honestidad que caracteriza a la amistad le mencioné que no estaba muy de acuerdo con el periodismo de marca que él lleva a cabo con su personaje vinculado a la 4T y al presidente de la República.

El argumento empleado por el amigo -antes que un argumento profesional- fue muy breve y contundente: tuve la fortuna de estar en el lugar preciso, a la hora precisa y con el atuendo preciso. Simplemente, lo aproveché.

En defensa de la honestidad intelectual.

Cuando por diferentes medios me enteré que el empresario de la comunicación -que no periodista- Federico Arreola, se lanzaba ferozmente contra este colega, lo primero que me pregunte fue ¿Conque estatura ética o calidad moral lo hace?

Quienes sabemos de la trayectoria y el oportunismo político del señor Arreola tenemos en claro que sus posturas no cuentan con un ápice de credibilidad. En el gremio es conocida su zalamería con los presidentes en turno y el pseudo-periodismo que de forma camaleónica representan sus empresas de comunicación.

Algunas perlas del empresario de medios de comunicación, Federico Arreola, como botones de muestra. Publicadas el 2 de septiembre del 2006 en la plataforma de noticias “dossierpolítico” y que el itamita nunca pudo – o no quiso- desmentir.

“Parece un sueño; la democracia es ya una realidad en México. La democracia, en efecto, el sistema en el que llegan al poder los partidos y los políticos que mejor trabajan. Es la obra de tantos mexicanos, pero sobre todo del presidente Carlos Salinas de Gortari”.
19/X/92, El Norte.

“A los salinistas les debemos tanto el resto de los mexicanos. Hay libertad de expresión, y ello puede decirse aunque se escandalicen algunos fanáticos antipriistas que se niegan a actuar con sensatez”.
14/VI/92, El Norte.

“… pase lo que pase en las elecciones presidenciales de 1994, gane el que gane, del partido que fuere, muy difícilmente será tan buen gobernante como Carlos Salinas de Gortari”.

“A Carlos Salinas, cuando se vaya, lo vamos a extrañar los mexicanos, que nos sentimos realmente muy a gusto, muy en paz con él. Tan buen Presidente que ha salido. El mejor desde hace tantos años, tal vez el mejor que ha conocido el país desde que terminó la revolución”.
29/V/92, El Norte.

“Zedillo ganó muy bien las elecciones. Creo que a Donaldo, a pesar de lo buen candidato que era, no le hubiera ido tan bien”.
26/Agosto/94, El Financiero

“La visita a Zedillo fue breve, pero él tuvo tiempo de comentar que la victoria priista del 21 de agosto era en efecto suya, pero también del presidente Carlos Salinas de Gortari. Es verdad: Salinas finalmente pudo controlar una situación política y social que; por causa del levantamiento zapatista y del asesinato de Colosio, en pocos momentos de 1994 pareció incontrolable. Carlos Salinas está terminando su sexenio como lo inició: muy bien.
26/Agosto/94, El Financiero

“El liderazgo de Fox es tan claro, tan grande y está tan bien cimentado que no necesita defenderlo poniéndose los guantes a la menor provocación. El suyo no es un liderazgo basado en su capacidad pugilística, sino en su prestigio, en especial el que ha conseguido fuera de México”.
6/V/02, Milenio Diario.

Años después, el empresario Arreola escribiría sobre quienes en su momento siendo presidentes eran próceres de la Patria. Una vez como ex -presidentes, los trataría con ingratitud y vituperios:

“Ni como broma pasa exaltar la heroicidad de los dos gobernantes el que salía y el que llegaba que a finales de 1994 provocaron la más grave crisis económica de la historia mexicana en tiempos de paz, una crisis de la que, tristemente, todavía no se recupera la nación. Salinas y Zedillo cambiaron la historia, es verdad: todo fue peor después de ellos”.
23/X/03, Milenio Diario.

“Necesitado de reflectores, Salinas recurrió a una gran logística para invitar a esa conmemoración a toda clase de personalidades. ¿Qué busca el Presidente de uno de los gobiernos más corruptos en la historia de México, el gobernante incapaz en su momento de evitar (por su mal trabajo pudo haberlos promovido, inclusive) los peores crímenes políticos? Carlos Salinas, regalando fotografías y autógrafos en Washington, pretende reivindicarse. ¿Lo logrará? No lo creo”.

Así los textos contradictorios y carentes de principios del señor Arreola.

Entre el periodismo veraz y las plumas mercenarias

En el verano del 96 el periodista y documentalista chileno, Luis Sepúlveda, presentó en México su novela “Nombre de torero”. Después de ésta, los amigos nos reunimos en casa de Paco Taibo y Paloma Saiz. El ex-guerrillero -quien perteneció al grupo de los GAP (Grupo de Amigos del Presidente Salvador Allende) tuvo a bien obsequiarme unos minutos de su atención y de conversación, entre lo que recuerdo de forma vívida es su sencillez, fraternidad y claridad de pensamiento.

Reconocido a nivel global como un documentalista excepcional -producía contenidos para National Geographic- como escritor y periodista con pensamiento de izquierda, me decía categóricamente que en torno al tema de objetividad en el quehacer periodístico, que era enteramente frágil, porque no existe el periodista capaz de contemplar los sucesos sin involucrarse en alguna de las partes. De está charla fiestera se pactó una futura entrevista, que publiqué meses después en una revista educativa  -“Expresiones”- de la que fui director fundador.

Retomando al maestro Luis Sepúlveda, relacionado con el tema en cuestión: “Creo que no existe periodista capaz de contemplar los sucesos sin involucrase en alguna de las partes, salvo que carezca de entrañas, que sea un ser despiadado. El periodista siempre se involucra, pues ni en el arte ni en el periodismo existe la pureza, tampoco existe la inocencia cuando eres periodista y el acceso a la información es inmediato, en ese instante te identificas con los buenos o con los malos, normalmente lo haces con los que sufren, con los que padecen, la mayoría de los periodistas son buenos, son contestatarios, tienen grandes dificultades. El pensamiento reaccionario de la derecha nunca ha dado un buen periodista, éstos han venido de un esquema contestatario, rebelde, difícil, inconforme. Entonces, hablar de objetividad periodística es bastante difícil, creo que la única objetividad es contar las cosas como son, desde un punto de vista propio y honesto.”

Estimado Lord Molécula, me quedo con la filosofía y pensamiento del quehacer periodístico de una pluma honesta y reconocida como lo es la de Luis Sepúlveda, tú has tomado partido y te has definido como un comunicador de la 4T. La manufactura y opinión del empresario de medios, Federico Arreola, está de más. El señor defiende sus propios intereses empresariales a cambio de prerrogativas de los gobiernos en turno. Lo suyo no es, ni por un segundo, periodismo.

Columnismo: fase superior del chayotismo.

En 2008 durante una reunión del grupo parlamentario del PRD de la ALDF a la que asistí como director de comunicación social de esa IV Legislatura, mantenía una intensa charla y discusión con Salvador Martínez della Roca, mejor conocido como “El Pino”; entre los dirigentes más lúcidos y humilde de trato, del histórico movimiento del 68.

Entre el buen ambiente y la charla franca, me regaló una frase que atesoro desde entonces, y que se refería a los dueños de algunos medios de comunicación y que su principal “mérito” era ser líderes de opinión y contaban con cierta columna en los medios de los que son accionistas.

La frase fundacional, “Columnismo: fase superior del chayotismo”. En ese instante viene a mi mente el rostro y accionar del sr. Federico Arreola, quien desde hace décadas trafica con la información. Produce y financia espacios noticiosos a modo y al servicio de los gobernantes en turno.

Discípula de Arreola y admiradora de “Alito”.

Allá por el 2018, el entonces candidato a la presidencia del PRI nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito”, buscaba propuestas de estrategia mediática-digital. En esos días, una columnista de SDP noticias -ya rematada a Televisa- me solicitó pudiera hacerle una presentación y cotización para este impresentable político. La columnista, empleada del señor Federico Arreola me habló maravillas de este sujeto, que era un visionario. Que de miras altas. Que “echado pa´lante”. Que pagaba bien… Sin palabras.

Por sus textos los conoceréis.

Al observar, a la distancia, la ácida y recelosa descalificación del empresario de los medios de comunicación, Federico Arreola, en contra del personaje Lord Molécula, me queda claro que el cinismo y la ausencia de ética profesional es lo del empresario mediático. Parafraseando el dicho popular: “por sus textos los conoceréis”. El empresario de medios de comunicación -que no periodista- Federico Arreola, es de los que por la mañana lisonjea a Carlos Salinas de Gortari, por la tarde halaga a Vicente Fox y duerme escribiendo su columna en pro de Enrique Peña Nieto. Una vez terminada su administración, se da a la tarea de vituperearlos y quedar bien con el nuevo mandatario. Como diría el clásico: No hay virtud en el servilismo.

ZTB

Advertisement

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí