Por José Sobrevilla

La cotidianidad es tan absorbente que, en el mundo de la información y la lucha contra la infodemia, hemos venido perdiendo de vista otros sucesos que ponen en riesgo la vida como la conocemos. Olvídese por un momento de la política, la pandemia y la salud, las obras del gobierno y las crisis económicas… y piense un poco en el término “transhumanismo”. Nadie mejor para explicárselo que Alejandro Galiano, docente de la Universidad de Buenos Aires y autor de “Los dueños del futuro”. “Vida y obra, secretos y mentiras de los empresarios del siglo XXI”. Me remito a su definición (NUSO Nº 283 / septiembre – octubre/2019), donde asegura que el transhumanismo, o simplemente “h+”, es un movimiento intelectual donde se cuestionan los límites naturales de la humanidad y se promueven diferentes maneras de superarlos por medio de la tecnología.

Una exposición sencilla de sus horizontes −asegura− ha sido la de Max Tegmark, profesor de Física en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quien ha dividido el desarrollo de la vida en tres fases a partir de sus capacidades de autodiseño: la fase biológica, cuyo hardware y software son fruto de la evolución, por ejemplo las bacterias surgidas hace unos 4.000 millones de años; la fase cultural de la especie humana, cuyo hardware es fruto de la evolución pero que pudo diseñar parte de su software; y la fase tecnológica, surgida a fines del siglo XX, que será capaz de diseñar tanto su hardware como su software; tipología que ya encierra los tres elementos distintivos del transhumanismo: la comprensión del ser vivo como un dispositivo, la superación tecnológica del ser humano y la autodeterminación total del sujeto”[1], nadie podría explicarlo mejor.

Sin embargo, escarbándole más, los antecedentes del transhumanismo los podemos encontrar en Dante Alighieri, quien en su “Divina Comedia” (siglo XIV), acuñó el término “transhumar”, o sea trascender a la condición humana. También Julián, el hermano de Aldous Huxley, autor de la novela “Un mundo feliz”, cuyo consanguíneo fue además Presidente de la Asociación Eugenésica Británica, quien señalaba que el hombre debería intervenir directamente en el proceso evolutivo[2]. Después, ya en 1998, la declaración Trans-Humanista que fue formalizada y uno de sus mayores exponentes habría sido Nick Brostom, un filósofo sueco de la Universidad de Oxford, nacido en 1973, y conocido por sus trabajos sobre el principio antrópico, el riesgo existencial, la ética sobre el perfeccionamiento humano, los riesgos de la superinteligencia y el consecuencialismo.

Para ser más claros, Brostom venía postulando el mejoramiento de la naturaleza humana, superando sus limitaciones y prolongando su existencia a través de la razón, la ciencia y la tecnología.

En un video difundido en YouTube, Jericho Valdez, Motivational Speaker, habla del Nuevo Orden Mundial y el futuro forzado para 2030, donde menciona que el economista y empresario alemán Karl Schwab, Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial, FEM, organización que él mismo Schwab fundó, y abiertamente señala que “El futuro está siendo construido por nosotros”, esto es, que el Foro Económico Mundial está intentando legitimar y normalizar su injerencia en las naciones democráticas del mundo, al tener un panel de líderes mundiales que insisten y hablan en el evento que se lleva a cabo cotidianamente en Davos, Suiza.

Es más, −dice− el Vaticano recientemente habría anunciado que está de acuerdo con las políticas del FEM, mismas que podrían tener un gran efecto en la medida que más nos acerquemos al 2030, ya que la idea que plantean es gobernar al mundo y para ello se habrán de valer de las formas más espeluznantes y distópicas, dice. ¿A cuáles se refiere? Siguiendo con Valdez, la primera sería el control mental utilizando ondas sonoras; no olvidar que en el FEM se ha discutido este tema admitiendo que pueden hacer de los humanos unos esclavos controlados por la mente…

Apenas el 15 de marzo de 2022, el periodista Miguel Ángel Criado (El País/ Actualizado: 16 MAR 2022) habría difundido que un grupo de investigadores había logrado activar neuronas de mamíferos con ultrasonidos, usando una proteína sensible a las frecuencias altas. “Tras introducirla genéticamente en el cerebro de unos ratones, lograron que estos movieran los músculos de sus patas. Repitieron el experimento con células humanas, y lograron también activarlas, esto según una investigación publicada en Nature Communications del 25 de febrero. En el futuro, aseguran, la sonogenética permitirá actuar sobre distintos órganos del cuerpo con el sonido a nivel celular. Antes habría que solucionar algunos problemas técnicos como éticos”[3].

El profesor de la Universidad de Oxford Antoine Jerusalem, quien fuera jefe del Grupo de Mecánica Computacional de Materiales en el Instituto de Estudios Avanzados de Materiales de Madrid, ha descrito la tecnología y los problemas relacionados con ella y que pudieran ser utilizados en el tratamiento de algunas enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, además de las lesiones mentales traumáticas. “Aquí el asunto es que aún no sabemos cómo funciona el proceso y por tanto tampoco se sabe cuánto es demasiado cuando se trata de ondas sonoras y control cerebral”.

Para Gilbert Hottois, exprofesor belga de filosofía en la Université Libre de Bruxelles quien se ha especializado en Bioética, la gran mayoría de los pensadores transhumanistas no rechazan el humanismo, sino que lo critican y pretenden enriquecerlo. Para él, el humanismo arrastra un imaginario obsoleto, de raíz judeocristiana, predarwiniano y antropocentrista, que se resigna ante una naturaleza humana supuestamente inmutable y confina todo progreso material al entorno del ser, mientras limita su mejoramiento intrínseco a bienes simbólicos como la cultura o la ley.

El aporte transhumanista −continúa Hottois− sería justamente actualizar esa imagen del ser humano habilitando la incorporación de las revoluciones tecnocientíficas pasadas y las venideras. Pero al mismo tiempo, asegura, el transhumanismo debería ser leal al legado humanista: universalismo, libertad, igualdad, justicia, pluralismo, empatía y pensamiento crítico, si no quiere devenir en un pensamiento tecno místico o apocalíptico.

Se dice que uno de los efectos negativos del transhumanismo podría ser el generar desigualdades sociales y, muchos autores aseguran también que nos podemos enfrentar en un futuro a una sociedad fragmentada y que divida la humanidad en dos tipos: los mejorados tecnológica y genéticamente, y los no mejorados. Por otra parte, hay quienes aseguran que, con el transhumanismo y el uso de la tecnología, se podría producir el biomejoramiento o simplemente y más genéricamente el mejoramiento humano en tres aspectos fundamentales: súperlongevidad, súperinteligencia y súperbienestar[4].

En efecto, lo mismo podría ser una herramienta de reversión para los enfermos o una de control perfecta para que los desarraigados controlen a los débiles. Por ello da miedo que el FEM diga que esta tecnología debería estar en manos de la élite global.

En el video, FPROPHECY[5] se señala sobre las píldoras que contienen microchips y con la cual se estuvo alertando a inicios de la pandemia de Covid19 y que era una propuesta del magnate Bill Gates; señalando que por primera vez la Administración de Alimentos y Medicamentos,​ FDA, de Estados Unidos, habría aprobado la píldora electrónica (si puede llamarse así), que básicamente es un chip biológico que está en la tableta y una vez que es ingerida al disolverse en el estómago imagínese lo que podría hacer.  Se refiere además a que, el FEM quiere controlar nuestra ropa, y que ya hicieron un video utilizando el medio ambiente como excusa, usando ropa con pasaportes digitales que en todo momento pueden ser rastreados por Microsoft, mismas que −aseguran− inundarán el mercado en 2025. Así, las principales marcas de ropa en el mundo están subiendo

datos en sus plataformas de productos conectados donde rastrean sus productos a lo largo de su ciclo de vida.

Finalmente, es mencionado que para 2030 los teléfonos inteligentes estarán instalados en nuestros cuerpos. “En la reunión de Davos de 2022, el director ejecutivo de NOKIA, Pekka Lundmark, afirmó que para dentro de ocho años los teléfonos serán implantados en nuestras humanidades y que coincidiría con la llegada de la tecnología 6G que se espera sea lanzada a finales de la década”.

Afirma también que “durante años el sitio del FEM ha estado documentando el incesante impulso de la élite por el transhumanismo que es la combinación de los humanos con las máquinas. Buscan acelerar esa transición haciendo cosas sin las que la gente no pueda vivir; por ejemplo, darles teléfonos inteligentes disponibles en forma transhumanista para que en 2030 se conviertan en una cosa del pasado, y donde habrá cosas avanzadas como chips que se integren a nuestros cuerpos, cuyos experimentos ya han sido mostrados por Elon Musk, el controvertido nuevo dueño de Twitter.

Esto resulta interesante porque también es mencionado que para ese mismo año, 2030, no tendremos nada, ni una casa ni un carro, ni siquiera nuestra privacidad, pero seremos felices. Ese es el objetivo del nuevo orden mundial para 2030 o antes.


[1] https://nuso.org/articulo/hacia-un-futuro-transhumano/#:~:text=El%20transhumanismo%20es%20un%20movimiento,la%20mente%20del%20cuerpo%20humano. Consultado el 03.07.2022

[2] https://es.linkedin.com/pulse/transhumanismo-jessica-yolanda-l%C3%B3pez-mendoza Consultado el 03.07.2022

[3] https://elpais.com/ciencia/2022-03-16/los-ultrasonidos-permiten-controlar-las-celulas.html Consultado el 03.07.2022

[4] https://www.tekcrispy.com/2021/09/04/transhumanismo-ventajas-desventajas-posible-futuro-humanidad/#:~:text=Como%20algunos%20ejemplos%20se%20habla,inteligencia%20y%20el%20bienestar%20humano. Consultado el 03.07.2022

[5] https://www.youtube.com/watch?v=ncM9eHQ1B6M&t=171s Consultado el 03.07.2022

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