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Por José Sobrevilla

Gracias al pintor y muralista Julio Carrasco Bretón, este reportero pudo dar a conocer oportunamente acerca de los Cien años del muralismo mexicano, su trascendencia y los grandes personajes que hicieron por muchos años una potencia reconocida internacionalmente de este arte, pero que en nuestro país había sido ignorado olímpicamente, incluso, durante la Revolución Cubana este arte logró comunicar las bondades y  razones que finalmente dieron el triunfo a Fidel Castro y sus compañeros de lucha.

Esta vez le hablaremos del mural realizado en Dakar, Senegal, África, titulado “Una vida con color”, de este prestigiado artista mexicano oriundo de la Ciudad de México, quien por increíble que parezca, es más reconocido en varios países europeos, como Francia, lugar donde radica, que en su propio país, México, donde uno de los trabajos más representativos ha sido su mural en la Cámara de Diputados.

Sobre la invitación a participar en la XIV edición de la Bienal de Arte Africano Contemporáneo, en Senegal, capital de Dakar, África, del también autor de “Manual para mirones. El arte de mirar”[1], el pasado 16 de mayo dimos cuenta con el título “Invitan a muralista mexicano a Bienal de África”[2] y, esta ocasión platicamos en su casa-estudio de la Ciudad de México acerca de cómo vivió la realización del mural pintado para esta Bienal y qué experiencia le dejó.

– ¿Qué provocó en ti la realización de este mural?

– No es que la cantidad importe, pero este es el mural número 70 de mi carrera y en mí provocó una gran emoción, y ha dejado en mi persona un recuerdo que va más allá de lo turístico-cultural. Es un impacto primero de satisfacción, de dejar una obra en México de esta naturaleza, pero sobre todo trabajar en esas condiciones que, de antemano, sabía, así iba a ser; porque yo quise aceptar y demostrarles que los performans, yo siempre los he cuestionado porque la mayoría son muy malos. Un gran porcentaje de ellos son blandos, fofos, sin propuesta; y aquí quise demostrar que el performans de ir a hacer un mural (en público), sobre el muralismo siempre es y será un arte clásico, que nunca pasará de moda.

Para el artista mexicano “el muralismo montó el lomo de la historia” por lo tanto esto siempre será válido, “aunque haya algunos exquisitos que lo patean y ningunean”. Una cosa es la calidad del mural, del artista o colectivo… y para los mexicanos, ahora que este y el anterior año (que lo iniciamos contigo), ha sido el año del muralismo y es el único arte que ha trascendido en todo el mundo.

Te imaginas que, bondadosamente, la gente llegue y te pida un selfi, o tomarse una foto contigo cuando tienes el pincel en la mano o estas preparando una paleta… por cierto, ahí me di cuenta que muchos pintores, incluso en las escuelas de arte, no saben preparar una paleta, “mejor lo saben hacer los que trabajan en “Comex” (tienda de pinturas), para igualar un color; pero la gente llegaba, los funcionarios, incluso algunos policías… donde tenía que ser amable pero sin perder el curso de lo que estaba haciendo porque el acrílico se seca.

– En lo personal, como mexicano, ¿Qué significó hacer esta obra?

Mi riqueza como artista fue aprender muchas cosas, poder entre abriendo y cerrando los ojos, a la hora de la comida, porque comíamos cerca de ahí, y eran jornadas de ocho a diez horas de trabajo, contemplar la obra de otros artistas y ver la fuerza de que no han sido hasta hoy −muchos de ellos−, pervertidos por esa manipulación que se ha dado porque han secuestrado el arte y lo han convertido en “el mercado del arte”, de la mercancía como en Alemania, Nueva York, Inglaterra… y es algo que a los mexicanos todavía nos falta explotar.

No estoy hablando de un folclorismo, estoy hablando de esas raíces profundas como las sacó −por ejemplo− un Tamayo, que su obra tiene un tinte de mexicanidad, pero es universal, Toledo (1940-2019 Francisco Benjamín López Toledo), Rafael Cauduro (CDMX, 18 de abril de 1950), que para mí han sido grandes artistas: nos falta saber cómo universalizar la particularidad.

También la coincidencia: este año voy a cumplir cinco décadas como artista. Mi primera exposición ya formal fue en 1973… ¡No me lo creo!, pero es verdad. No sólo es una profesión, es un proyecto de vida. En cinco décadas he vivido muchas cosas, experiencias, anécdotas… cada mural tiene una historia particular; a veces también me ha ocurrido con las pinturas. A través de los años yo mismo he descubierto que, cuando la gente me dice: “es que tú pintaste ese cuadro”, y yo no tenía la fotografía porque al principio era inexperto, hasta que años después empecé a ser serio y a catalogar mi obra, incluso a dar conferencias de cómo los artistas deberían catalogarla.

Esas cinco décadas se acercan y me toca, con eso, y otras obras que ya te platicaré, que haré en el extranjero; y bueno, sí, soy muy inquieto, y la gente me dice que, si algún día “voy a parar”: pues no; los artistas nunca paramos; tal vez lo hagamos el día que nos morimos, y yo espero hasta los cien años porque tengo muchas cosas por hacer.

Hoy mismo, antes de esta entrevista (lunes 6 de junio/22), pensaba esta mañana, cómo me gustaría explorar el terreno de las emociones desde la perspectiva latina y africana, ya en el animismo y hacer una serie de cuadros, pero también debo regresar a Bretaña (Francia), para preparar una exposición que me pidieron sobre el tango. Me vi comprometido y, como soy de retos, afortunadamente como a mí me encanta el tango, y me encanta bailar, me dediqué a hacer los trabajos para esa exposición que se inaugurará en julio; y luego viene la otra, y después regresaré a México, y ya habrá tiempo de platicar por qué será ese regreso.

– ¿Qué viene en lo que resta del año?

– Muchos retos. Hacer un mural de cinco metros por 40, en un lugar del Medio Oriente que me han prohibido mencionar el lugar, y ver qué pasa con el mural sobre un poemario que hice sobre México, porque mi hermano y yo desde chicos decidimos hacer poesía, él ya murió, era una gente que cantaba en varios lugares, por ejemplo, en Uruguay llegó al primer lugar en la radio; y se hizo amigo de ese gran estadista que yo admiro mucho y que es José “Pepe” Mujica (José Alberto Mujica Cordano); mi hermano fue empresario pero murió joven y, cuando escribió su poemario me dijo “¿podríamos hacer algo conjuntamente, un canto a México?”.

Los dos fuimos −no es comercial− de esa generación de mexicanos que estudió en escuelas públicas en donde todavía los maestros… hoy hay maestros buenos, pero antes eran ¡Waw!, estamos hablando de Andrés Henestrosa, Carlos Pellicer, Andrés de Luna (no el escritor, sino el psicólogo), María Elena Cabezas… eran grandes maestros que, aparte, nos inculcaban un gran amor a México.

Entonces hice un mural que es un canto a México que incluye todos los estados de la república a partir del poema que mi hermano realizó.

Lo otro será el mural sobre ecología que hace 21 años hice en la Cámara de Diputados. Sinceramente fuimos de los primeros artistas en señalar, alertar, del problema ecológico, abrimos brecha. Entonces quiero ver si será restaurado finalmente o no. Yo lo he pedido desde hace tiempo… es una pequeña restauración. Y también seguir con la obra de Miguel León Portilla para presentarlo el año que viene.


[1] https://noreste.net/jose-sobrevilla-manual-para-mirones-el-arte-de-mirar/

[2] https://noreste.net/jose-sobrevilla-invitan-a-muralista-mexicano-a-bienal-de-africa/

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