Por José Sobrevilla

Este 26 de diciembre, en el estado de Veracruz, en la región huasteca, Pánuco cumplirá 500 años de haber sido fundado (1522), cuando Hernán Cortés llegó a lo que llamó la ‘Villa Rica de Santiesteban del Puerto’. Pánuco ha sido el segundo ayuntamiento de México, ya que el primero fue la ‘Villa Rica de la Vera Cruz’ en 1519, y que fue el primer asentamiento que se convertiría en el primero de los ayuntamientos de México y América, claro, hablando de la usanza española de aquellos tiempos. Fue un 22 de abril de 1519, haciendo un poco de historia, cuando desembarcó una expedición al mando de Hernán Cortés en lo que llamaban Chalchiucueyetl-cuecan (“arena sobre arena amontonada”), que era un islote ubicado frente al hoy Fuerte de San Juan de Ulúa, territorio ubicado −como todos sabemos− es parte del Estado de Veracruz.

Lo bautizó así, como la “Villa Rica de la Vera Cruz”; “Villa”, primero, para hacer referencia a las que existían en la España de entonces; “Rica” por las manifestaciones de riqueza que Moctezuma le había otorgado en el puerto a estos recién llegados; “Vera” de verdadera y “Cruz” porque el día que llegaron se festejaba el ‘Viernes Santo’, ocasión en la que se rendía tributo a la ‘Santa cruz’ donde había fallecido Jesús Cristo.

Antes se creía que el año de su fundación había sido 1523, porque según Orozco y Berra (1938) Manuel Toussaint advertía que “se hacía difícil creer que Cortés fundara San Esteban a finales de 1522 cuando todavía se hallaba allí (presuntamente Veracruz) el 1º de marzo de 1523. Sin embargo, Claudia Parodi (estudiosa de temas relacionados con el México colonial) en “Historia mexicana”[1] hace referencia a que Hernán Cortés conquistó la zona del Pánuco y “fundó la mencionada Villa a fines de 1522, dejando a cargo del lugar a treinta hombres de a caballo y cien peones. También nombró alcaldes y regidores, y como teniente del pueblo a Pedro Vallejo. Después de haber pacificado toda la provincia, Cortés estuvo en Veracruz y después regresó a la Ciudad de México-Tenochtitlán”[2].

Cita Wikipedia que “Los huastecos eran un pueblo indígena descendiente de los mayas,​ que habita en los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo, Puebla y Tamaulipas, en una región que en México −hasta ahora− ha sido conocida como La Huasteca. La lengua nativa de este pueblo era el idioma huasteco, en el que se denominan a sí mismos como téenek (huastecos), quienes eran descendientes de los portadores de la cultura huasteca precolombina, y desde la época anterior a la llegada de los españoles comparten su territorio étnico con otros grupos, especialmente los nahuas”[3].

Hace años, este corresponsal había escrito para El Universal Querétaro un trabajo titulado “Alcohol, sexo y perversión en los nahuas prehispánicos” que, en algún momento, prometí reproducirlo por la importancia que tenía el tema de los huastecos en aquellos tiempos.

Decía la leyenda que cuando Tepuztecatl, Cuatlapanqui, Tlilhua, Papaztac y Tzocaca, creadores del arte de fermentar el pulque, invitaron a comer a varios principales al monte Pozonaltépetl, todos tomaron cuatro veces, pero Cuextecatl, quien daba nombre al pueblo huasteco, exigió el quinto trago y se emborrachó. Eufórico se quitó el maxtlatl (taparrabo) y empezó el estigma. De la vergüenza por el atrevimiento, los hablantes de esa lengua regresaron a Panotla, llamado también Pantla, hoy Pánuco, en Veracruz. Desde entonces, a quien tomaba de más o se mostraba hipersexual le decían: “Eres la imagen de Cuextecatl”.

Cuenta Miriam López Hernández, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, ENAH, en ‘Desnudez y pudor entre los nahuas prehispánicos’ (UAEM-2017), que en las fiestas de Ochpaniztli (lámina 30 del Códice Borbónico) los cuextecas fecundaban a la diosa Toci (“madre de los dioses”) con enormes falos de papel simbolizando el amor sexual y la fecundidad.

Cierta ocasión, cuenta la investigadora, la hermosa hija de Huemac, soberano de Tula, vio a Tohuenyo, un huasteco convertido en brujo, que vendía chiles (axi verde) desnudo en el mercado de Tula con su pene colgando; despertó tanto el deseo sexual en la hija de Huemac, al grado que aquella obsesión le ocasionó fiebre y enfermó hinchándose del cuerpo. Preocupado, Huemac interrogó a las mujeres que la atendían, las que le respondieron que era por haber visto el genital de Tohuenyo.

Fue entonces que lo mandó traer y le reclamó el por qué no usaba el taparrabo (maxtlatl); Tohuenyo respondió que en su tierra era costumbre andar desnudos. “¡Tú antojaste a mi hija y tú la vas a sanar!”, le reprochó Huemac. Tohuenyo se rehusaba, pero accedió cuando el soberano lo amenazó; finalmente después de haber aceptado, y de haber sido preparado y dormir con ella, la jovencita amaneció curada. Esto lo relataba Bernardino de Sahagún, un misionero franciscano, autor de varias obras en náhuatl y castellano, y que, a la vez, había sido citado por Miguel León-Portilla, el filósofo e historiador mexicano, experto reconocido en materia del pensamiento y la literatura de la cultura náhuatl; al que también, la compañera de la ENAH, Miriam López, retomaba para su tesis.

En el templo de Huitzilopochtli los informantes de Sahagún también le habían relatado que ‘Toci’ ejecutaba un rito llamado macuexyecoaya o mocuexyecoaya, que significaba que “ella tenía relaciones carnales con los huastecos” o “se lo deja hacer por ellos”. Los huastecos −cuentan estos relatos nahuas− eran impúdicos, pero sexualmente bien dotados. Hipersexualidad derivada de estar viviendo al Este, del lado del Sol Saliente, de la Estrella Matutina, lo que los vinculaba con el nacimiento, el origen, la sexualidad y la fecundación.

“Aunque las relaciones entre individuos del mismo sexo, eran un asunto que podía ser aceptado o rechazado, dependiendo de qué cultura se hablara; la cultura Huasteca se había distinguido por sus rituales y deidades relacionadas al sexo”, se cita en ‘El Culto fálico y la homosexualidad en la Cultura Huasteca, antes de la Conquista’[4] a quienes los conquistadores consideraban “el pueblo de las peores costumbres de todas las provincias de la Nueva España”.

Acerca de los borrachos, la desnudez y el exceso sexual, los nahuas tenían una imagen negativa; de hecho, ellos jamás descubrían sus cuerpos y calificaban la homosexualidad como ‘amo tlacatl’, o ‘amo tlacayotlo ayoc tlacayotl’ (“no humano”, “inhumanidad” o “ya no hay humanidad”). Usaban también la palabra cuiloni (“el que es tomado”) o tecuilonti (“el que lo hace a otro pecando contra natura”).

El castigo para los adúlteros era desnudarlos públicamente para avergonzarlos; después los lanzaban a los ríos o los sacaban de la ciudad para alimento de las fieras. Otros eran arrastrados hasta el templo de Itztlacoliuhqui (deidad del pecado, el castigo, y las miserias humanas).

Señala la leyenda que Moctezuma Xocoyotzin había llegado a tener hasta tres mil mujeres (entre esposas, concubinas, hijas de grandes señores para consolidar alianzas, hijas de comerciantes, mujeres comunes y esclavas salvadas por alguna destreza). Mientras que Nezahualpilli, el señor de Texcoco, había tenido más de dos mil mujeres, incluida la principal; aunque únicamente con 40 había procreado sus 144 hijos e hijas.

“Por mil informes —escribió el historiador y sacerdote toluqueño Ángel María Garibay K. (Historia de la Literatura Náhuatl, Tomo I. Porrúa, 1953)— sabemos que en el viejo Tenochtitlan abundaban las mujeres de placer: llhuianime, como institución casi de Estado y que estaban para dar solaz y alegría a los guerreros en sus largas temporadas de ocio”, un tema poco estudiado.

Hasta aquí (con algunas correcciones), lo publicado en El Universal Querétaro por este tecleador, pero acerca del medio siglo de haberse fundado la ‘Villa Rica de Santiesteban del Puerto’ hoy Pánuco, Veracruz, lugar donde se ha fomentado por años la tradición del huapango huasteco, interpretación y baile, y el consumo del zacahuil, platillo de la región, le seguiremos contando, porque el próximo 26 de diciembre de este 2022, se sabe, están embelleciendo el pueblo para esta celebración.


[1] , vol. 27, No. 4 (abril – junio de 1978), págs. 616-636 (21 páginas) Publicado por: El Colegio de México.

[2] Parodi, Claudia. “La Fundación de Santiesteban Del Puerto y El Arribo de Garay al Pánuco: Comentarios Históricos y Lingüísticos.” Historia Mexicana, vol. 27, no. 4, 1978, pp. 616–36, http://www.jstor.org/stable/25135624. Consultado el 10 May 2022.

[3]https://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo_huasteco#:~:text=Los%20huastecos%20son%20un%20pueblo,denominan%20a%20s%C3%AD%20mismos%20t%C3%A9enek.

[4] Del tema se recomienda Patrick Johansson “EROTISMO Y SEXUALIDAD ENTRE LOS HUASTECOS” https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/erotismo-y-sexualidad-entre-los-huastecos.

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