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Por José Sobrevilla

En cualquier país, la vida en una democracia, representativa o su expresión ‘participativa’, su expresión pública, tiene sus ‘asegunes’, y el pasado 12 de abril el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, UIF, Pablo Gómez (@PabloGomez1968), sorprendió a muchos cuando, en un tuit expuso que la Constitución, en su artículo 35.I señalaba el voto obligatorio en la revocación de mandato, “pero que ‘La autoridad electoral’ nunca lo dio a conocer a la ciudadanía porque estaba en contra del procedimiento. No hubo todas las casillas porque el INE retuvo 1,360 millones (de pesos) en sus ilegales fideicomisos”; esto fue difundido a las 12:33 pm, pero a las 7:13 pm (del mismo día) publicó una “Corrección: el artículo 35.I señala el derecho y el 36.III de la Constitución señala la obligación de votar. El 38.I, la sanción por no hacerlo”.

Entre las muchas respuestas, destacó la de Paco Calderón, el caricaturista (@CartonCalderon)[1] quien le espeta “Falso de toda falsedad. El voto es un derecho, no una obligación. La ley sí es una obligación, empezando para las autoridades, y del presidente para abajo todos ustedes la violan. De perdida ahórrense el cinismo”. Por su parte el usuario Eduardo Ballina (@Eduardo_Ballina), le refutó[2]: “Falsa interpretación. El Artículo 35 establece que es un DERECHO. El Artículo 36 establece que es obligación hacerlo en los TÉRMINOS QUE SEÑALE LA LEY (Es decir: lugar, fecha, forma que la ley indique). ¡Vaya legislador!”

Efectivamente. El titular de UIF habría mencionado el artículo 38 constitucional donde se establecen los derechos o prerrogativas de los ciudadanos, que pueden ser suspendidos por el incumplimiento de obligaciones. Los derechos ciudadanos reconocidos en el 35 constitucional son “votar, ser votado, la libertad de asociación, la defensa del país, de petición, entre otros. La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que votar es un derecho y a la vez, una obligación, pero en su artículo 447 (donde especifica las infracciones), no se indica ninguna sanción por no votar”[3].

Es muy conocido que, en elecciones, mientras más votos obtenga un político para llegar al poder, mayor será su legitimidad y, mayormente, los gobiernos democráticos consideran que participar en las elecciones es un derecho de la ciudadanía; otros que también es una responsabilidad, y aquí es cuando “responsabilidad” se termina convirtiendo en “obligación”, y donde el sufragio se convierte en obligación ciudadana que quien no la cumpla sería sujeto de sanciones.

Este tipo de voto ya es obligatorio en 24 países y territorios dependientes, según datos de la ACE Electoral Knowledge Network, portal informativo web sobre elecciones diseñado para personas que trabajan en el campo electoral. El concepto tiene ya sus años, y algunos de los primeros en introducirlo fueron Bélgica en 1892, Argentina en 1914 y Australia en 1924; y en algunos países está presente en sus legislaciones, pero no se cumple. También hay países que, aunque hoy día no lo contemplen, sí lo hicieron en el pasado, Países Bajos o Venezuela.

Lo curioso es que, tal como dice Pablo Gómez, en el mapa de El Orden Mundial, en su artículo “Abstención: elección o delito. Obligatoriedad del voto en las elecciones nacionales”[4], México aparece entre los países que tienen un voto obligatorio pero que no es aplicado.

Aunque el mismo Álvaro Merino, autor y estudioso del tema, explica que, de la lista cabe destacar que “el amplio número de los países latinoamericanos que han adoptado el sufragio obligatorio, 11 de los 27, no todos los son realmente democráticos. Por ejemplo, el índice de Democracia de The Economist califica como de ‘régimen autoritario’ a Egipto, República Democrática del Congo, Corea del Norte o Libia, y como de ‘régimen híbrido’ a Turquía, Bolivia o Tailandia”[5].

¿Por qué no se hace valer el voto obligatorio?

Al parecer existe un temor en los gobiernos de que, si se hiciera obligatorio, haría que muchos ciudadanos se informaran más sobre la política para luego votar de forma más provechosa; pero también está el argumento a favor, que las campañas electorales se ahorrarían tener que llamar a la movilización y que pudieran dedicar más tiempo a las propuestas; además de que, a mayor votación más legitimidad tendría el ganador.

Muchos de los defensores del voto aseguran que votar tiene un efecto educativo en los ciudadanos y, “si la democracia es el gobierno del pueblo, este tiene que asumir su responsabilidad y, bajo esta premisa, el voto obligatorio implicaría que muchos ciudadanos se documentaran más sobre tópicos políticos y eso no conviene a sus intereses. Otro, que en las campañas electorales se dedicaría más tiempo a las propuestas”, asegura Merino.

Quienes rechazan el voto obligatorio insisten que “no es coherente con la libertad asociada a la democracia” y los ciudadanos al ser forzados se estaría violando el principio de la democracia, que es la libertad de elección; “si el voto se percibe como un trámite y no como una expresión de los intereses de cada uno, puede desalentar a los habitantes a mantenerse informados y a indagar en las propuestas de cada partido o candidato”.

Es importante considerar que las elecciones no son exactamente la característica de sistemas políticos democráticos; porque hay sistemas autoritarios que, conscientes de su incapacidad de forjar legitimidad, se sienten tentados a recurrir a las elecciones, “las cuales tienen un carácter plebiscitario y se desarrollan sin garantías de limpieza democrática que soslayen las violaciones sistemáticas, y generalmente virulentas, de las reglas de juego inherentes a las democracias. En una dictadura, las elecciones anulan, crean obstrucciones de gran calibre o son beligerantes con la conducta competitiva partidista”, consigna Wikipedia.

“La confrontación partidista es reemplazada por la omnipresencia de un partido único, o bien, por amagos de diversidad con la presencia de candidatos supuestamente alternativos porque, al fin y al cabo, se entiende que este tipo de elecciones no afectarán, en ningún caso, a quienes detentan el monopolio del poder. La transición política desde sistemas autoritarios hacia una democracia, tarde o temprano, deberá seguir la vía de unas elecciones libres con sufragio universal desde la constitución”[6].

Aún hay mucho que explorar en este asunto de las democracias; y un aspecto más es lo que el presidente López Obrador ha mencionado en sus conferencias matutinas de prensa, que es el voto cibernético, del cual ya estaremos hablando en posteriores colaboraciones.


[1] https://twitter.com/CartonCalderon/status/1514022314580582402 Consultado el 16.04.2022

[2] https://twitter.com/Eduardo_Ballina/status/1514663178151469065 Consultado el 16.04.2022

[3] https://politica.expansion.mx/mexico/2022/04/14/pablo-gomez-abstencion-en-la-revocacion-sanciones Consultado el 16.04.2022

[4] https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/mapa-voto-obligatorio-mundo/ Consultado el 16.04.2022

[5] https://elordenmundial.com/en-que-paises-es-el-voto-obligatorio/ Consultado el 16.04.2022

[6]https://es.wikipedia.org/wiki/Voto_(elecciones)#:~:text=El%20voto%20es%20una%20condici%C3%B3n,exclusivamente%20en%20sistemas%20pol%C3%ADticos%20democr%C3%A1ticos. Consultado el 16.04.2022

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