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Joe Biden y Xi Jinping cara a cara

•          A resolver el conflicto que crearon

•          China dicta tarea a Estados Unidos

COSA DE PRENSA

Javier Rodríguez Lozano

Ciudad de México, sábado 19 de marzo de 2022.- En Occidente dirán que Joe Biden ganó a Xi Jinping, mientras que en Asia -y el mundo entero- se vio que el presidente de China confirmó ante su homólogo de Estados Unidos, su liderazgo mundial.

¿Por qué? La cuestión es simple, en esta cronología relámpago:

-EEUU brincó a la OTAN y la empujó con sus 29 países miembros a extenderse hasta Ucrania, amenazando territorio ruso.

-Y por otro lado el Congreso estadounidense aprueba la autonomía de Taiwán, península china.

-Rusia arranca una acción militar en suelo ruso de Ucrania, que Occidente llama invasión, para impedir que la OTAN se apodere de ella.

-EEUU estrangula con sanciones la economía rusa y ésta se desembaraza y da entrada al yuan digital, y a las criptomonedas -igual Ucrania- para refinanciar su crisis y de paso ridiculizar al dólar.

-Ni EEUU, ni la OTAN, ni la Unión Europea con sus 27 países, logran frenar la guerra en Ucrania y desesperado, Joe Biden solicita una entrevista con Xi Jinping, pero filtra antes a sus medios de comunicación, que advertirá a China de “las graves consecuencias de apoyar a Rusia”.

-Jinping acepta la entrevista y se pacta para la noche del viernes 18 de marzo de 2022 y también, los medios de comunicación chinos responden a las bravuconadas estadunidenses, calificándolas de ingenuas y mal calculadas.

-Ayer conversaron Biden y Jinping: Lo que ganó el demócrata fue nada, mientras que para el líder del PCCH, que se preparara un tercer mandato consecutivo, fue la confirmación de su liderazgo mundial.

Xi Jinping

El 25 de enero de 2021, el presidente de China, Xi Jinping, contextualizaría como orador de honor en el Foro Económico Mundial de Davos (virtual), los cuatro grandes ejes sobre el futuro de la humanidad:

“La historia siempre sigue adelante y el mundo nunca podrá regresar al pasado. El futuro del mundo depende de cada decisión y acción que tomamos hoy”.

Y dio paso a esos escenarios globales:

1) Fortalecer la coordinación de políticas macroeconómicas para promover juntos el crecimiento vigoroso, sostenible, equilibrado e inclusivo, de la economía mundial.

Como preámbulo al siguiente, Jinping afirmó que “no hay dos hojas iguales en el mundo” y que:

“La clave estriba en su capacidad (de las naciones) de adaptarse a las realidades nacionales, de ganarse el apoyo del pueblo, de traer la estabilidad política, el progreso social y la mejora del bienestar, y de contribuir al progreso de toda la humanidad”.

Y postula:

2) Desechar los prejuicios ideológicos para tomar juntos el camino de coexistencia pacífica, beneficio mutuo y ganancia compartida.

El siguiente, el también presidente del Partido Comunista Chino, que en el punto anterior desideologizara al comunismo mismo, hablaría a favor de los menos favorecidos:

3) Superar la brecha entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo, para impulsar juntos el desarrollo y la prosperidad.

Pero en el que Xi Jinping subraya lo que afecta al futuro del mundo y asume el liderazgo global es en el cuarto eje:

4) Enfrentarnos juntos a los desafíos globales, en aras de crear juntos un futuro promisorio de la humanidad.

Joe Biden

Cinco días antes, en el Capitolio, tomaría posesión como presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien rechazaría encontrarse con Jinping en el Foro Económico, y en su discurso vería el mundo de otra manera, más nunca se comprometería con él:

Diría que, “pocos periodos en la historia de nuestro país han sido tan desafiantes o difíciles como este en el que nos encontramos ahora”.

Recordaría a Lincoln: “Si alguna vez mi nombre ha de pasar a la historia, será por este acto (la Emancipación), y en él está toda mi alma”.

Biden diría que “toda mi alma está en ello; toda mi alma está en unir a Estados Unidos, a nuestro pueblo, a nuestra nación”, y más adelante diría que convertiría a EEUU “en la principal fuerza del bien en el mundo”.

Sin embargo, quizá agobiado por el desgaste de la impugnación electoral, Biden reconocería:

“La fea y dura realidad de que el racismo, el nativismo, el miedo y la demonización llevan mucho tiempo separándonos”.

Aceptaría también que, “cualquier disensión no tiene por qué ser causa de guerra total”, pidió ser escuchado por aquellos que no lo apoyaron en las urnas, porque:

“Hay días en que necesitamos que nos echen una mano. Y otros días en los que nos piden que la echemos nosotros”.

Al citar que, “el mundo nos está mirando hoy”, Biden ofrecería reparar “nuestras alianzas, y nos relacionaremos con el mundo otra vez”.

Nos enfrentamos al papel de Estados Unidos en el mundo, dijo y concluiría, “pero una cosa es segura. Seremos juzgados, ustedes y yo, por cómo resolvemos la sucesión de crisis de nuestra era. ¿Estaremos a la altura? ¿Sabremos sobreponernos a esta hora tan difícil y extraña?”

Ayer viernes

En la óptica china, a través del periódico más cercano al Gobierno -Global Times- los reporteros Zhang Hui y Iiu xin, informaron que: “Xi insta a EEUU y OTAN a hablar con Rusia y se opone a sanciones indiscriminadas”.

Agregan que “Xi advierte a Biden de que las relaciones entre EEUU y China no deben llegar al ‘nivel de confrontación”.

Los presidentes de ambas potencias tratan la invasión rusa de Ucrania en una videollamada presidida por la tensión. Washington avanza “graves consecuencias” si Pekín ayuda a Moscú”, recuerdan.

Por su parte, para El País, las corresponsalías en Pekín y Washington, Macarena Vidal y Liyiker Seisdedos, informaron que “las divergencias entre Estados Unidos y China en su manera de ver el mundo se han hecho patentes este viernes en la diferente narración ofrecida por cada una de las potencias de la videollamada mantenida durante casi dos horas entres sus presidentes, Joe Biden y Xi Jinping”.

Y resumieron:

“Definen una relación basada en la tensión creciente. Washington ha descrito un intercambio ‘directo, sustantivo y detallado’ en el que Biden ha advertido de ‘las implicaciones y consecuencias’ de que China ‘apoye materialmente a Rusia mientras lanza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranios’. Según Pekín —cuya agencia estatal, Xinhua, ha ido contando lo que sucedía durante la llamada—, la conversación, de carácter ‘constructivo’ y ‘sincero’, se ha centrado en la manera de acabar con la guerra, así como en la petición a Estados Unidos de que mantenga, junto con la OTAN, conversaciones con Rusia para resolver ‘las causas’ de la agresión. El comunicado oficial de Pekín no recoge las advertencias hechas por Biden”.

LA COSA ES QUE…

La información de Zhang Hui y Iiu xin en Global Times, cita a Lü Xiang, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales, quien hace resaltar este párrafo que lo dice todo:

“La crisis de Ucrania ya es un dolor de cabeza para EEUU y no le gustarán más enfrentamientos con China. Estados Unidos y sus políticos deben abandonar la fantasía de que pueden resolver todos los problemas imponiendo sanciones o coerción, ya que es imposible resolver los problemas globales, incluidas las crisis políticas o los problemas económicos sin China y Rusia”.

¡Qué tal!

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