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  • En Guerrero, autoridades hospitalarias y ministeriales las “convencen” y/o amenazan para que no interrumpan el embarazo 

 SOLO EN MÉXICO 

Brenda Fonseca  

Dicen que como los mexicanos no hay dos y es que si bien el martes se conmemoró el “Día Internacional de la Mujer”, por lo que no pudieron faltar las manifestaciones pacíficas y otras no tanto, lo cierto es que con pancartas, gritos e incluso flores (Como tuvieron a bien hacer un grupo de feministas), con ello, ni se solucionan las problemáticas del día a día y lo que es peor, nos olvidamos de que la violencia hacia la mujer no sólo son los golpes, violación y/o feminicidios, porque hay más, muchas más, formas de violentar a las féminas, aquí algunos ejemplos. **** Pocas veces por no decir que casi nunca, se habla de la situación que enfrentan las reclusas, quienes, sin toallas sanitarias, medicamentos, ni agua suficiente, enfrentan su periodo menstrual. Y sí, ya sé que muchos e incluso muchas dirán: “Bien merecido se lo tienen”, “Algo habrán hecho para estar tras las rejas”, pero tampoco podemos perder de vista que, en algunos casos, las imputadas han pasado en prisión varios años bajo un presunto principio de inocencia, hasta que se demuestre lo contrario. Así pues, la falta de toallas sanitarias deriva en constantes peleas entre las reclusas, ya que estos artículos se venden en el mercado negro entre los 20 y 100 pesos, por lo que el robo de las mismas está a la orden del día. Si a esto le sumamos que el agua es escasa, el periodo menstrual en los centros penitenciarios se vuelve un calvario para la mayoría de las presas, situación que lleva a muchas de ellas a utilizar trozos de ropa vieja, calcetines o en el mejor de los casos papel higiénico, a forma de toalla sanitaria, aunque este último llega a costar 35 pesos el rollo, sin olvidar los 20 pesos a pagar por un balde de agua. Por esta situación, muchas consideran que el sistema penitenciario está ideado para los hombres, pues se excluye de manera tajante el derecho a tener una menstruación digna, tanto que en la enfermería no se dispone de medicamentos para aliviar los dolores menstruales, lo cual debiese ser un derecho para todas las reclusas y que hoy día simplemente no se cumple. **** Y sí, la violencia contra las mujeres no tiene nada que ver con edad, credo ni condición social, pero sin duda el más atroz de ellos es el silencio, la indiferencia y la falta de garantías a las adolescentes en muchos casos niñas, que, al hecho de ser violadas, deben de cargar con un embarazo no deseado y lo que es peor, con la negativa de las autoridades para practicarles un aborto. María “N” es uno de esos tantos casos, sí, esta niña de la comunidad indígena Me’ phaa, en Guerrero, tuvo que enfrentar un largo peregrinar, ante la negativa de varios hospitales de practicarle un aborto, aún y cuando el artículo 159 del Código Penal de dicho estado, da luz verde a la práctica del aborto, cuando esta petición está respaldada por la previa denuncia penal por el delito de violación sexual, misma con la que el Ministerio Público otorga la autorización. No obstante, en el Hospital General de Chilpancingo, no sólo le negaron la práctica, sino que además la menor fue sometida a hostigamiento, con el fin de que desistiera de esta práctica, aún y cuando la pequeña tenía sólo 9 años de edad. Sin embargo, los padres de María no se dieron por vencidos y tocaron muchas otras puertas, hasta que una doctora del Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense, se condolió de la pequeña y finalmente le dio un abortivo. Por desgracia este no es el único caso, pues tan sólo en Guerrero en el 2021, se tienen documentados por lo menos 14 casos semejantes, por ejemplo Irene “N”, 14 años, violentada por su padrastro, a quien el DIF de Iguala la “convenció” de seguir con el embarazo; En Ayutla, María Guadalupe, 17 años, abusada por su novio, le negaron asistencia, por lo que apoyada por organizaciones de defensa de la mujer, fue llevada a la Ciudad de México, donde finalmente la sometieron a la práctica; en Taxco, una chiquilla de 13 años fue abusada sexualmente por su hermanastro, sin embargo el hospital local le negó el servicio, argumentando el director que no quería que “mancharan” su hospital, así que bajo la presión que ejercieron varias asociaciones, se logró canalizar a esta adolescente a otro nosocomio. Pero aún hay casos peores, como el de una mujer de 30 años de edad, con discapacidad cognitiva, la cual fue abusada en Iguala por su vecino de 70 años; pese a su condición, también le negaron la interrupción del embarazo. Y qué decir del caso de una chica de 16 años, de quien omitimos su nombre, la cual fue violada por el amigo de su hermano, por lo que tras enterarse de su embarazo decidió con el apoyo de sus padres deshacerse del producto, no obstante la gente del Ministerio Público trató en todo memento de convencerla para que continuara con el periodo de gestación, vamos, hasta le ofreció dar al menor en adopción, pero como la víctima seguía firme en su determinación, la MP la amenazó con meterla presa si descubría que el embarazo no era producto de una violación. Tras la presión que ejercieron varios grupos pro aborto, la autoridad autorizó la interrupción del embarazo, pero en tanto se cumplía con la fecha en la que le realizaría dicha práctica, la casa de la joven permaneció rodeada por patrullas, ¿Cómo para qué? Nadie lo supo. Lo bueno del caso es que gracias al testimonio de estas mujeres, en su mayoría niñas, en Guerrero se implementaron dos alertas de Género, una de las cuales ordena homologar el Código Penal con la Norma 046, con el fin de que las víctimas de violación accedan al beneficio del aborto, sin que tengan que denunciar ante el MP y mucho menos esta autoridad sea quien autorice el procedimiento. A inicios de febrero, diputadas locales presentaron una iniciativa de ley ante el Congreso del estado con el propósito de lograr la despenalización del aborto, propuesta que por cierto es la tercera ocasión que se presenta en el pleno de la entidad en la última década. A la vista de los especialistas, se antoja difícil que este derecho al que debiera tener toda mujer víctima de violación, se eleve a rango de ley, ante la oposición de un grupo de legisladores, cuyas creencias religiosas se los impide. En suma, el problema es complejo, pues a la reacia negativa del personal médico y autoridades ministeriales, se suma la carencia de personal especializado para llevar a cabo esta práctica, así como a la falta de infraestructura hospitalaria adecuada. Hace dos años, es decir en 2020, en Acatepec, una niña de 12 años fue violada por su vecino de 42, quien amenazó a la pequeña con matar a sus padres si ella lo denunciaba, así que guardó silencio hasta que su vientre abultado ya era evidente, esto fue a los 5 meses de embarazo, por lo que los padres de esta chica decidieron que  tuviera al producto y pese a que denunciaron al sujeto, quien era parte del gobierno municipal, éste continúa libre, el delito impune y la ahora adolescente de 14 años, es madre de un niño de casi 2 años. **** En fin, esto pasa SÓLO EN MÉXICO.  

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