Los Pozos de Carlos Pozos

Son pocos los comunicadores mexicanos que han escrito con plena autoridad profesional y ética sobre la materia, y de esos pocos lo es un gran amigo periodista Nephtalí Celis García, que publicó una excelente obra titulada El Poder de la Comunicación. La Comunicación y el Poder, y de ahí parte esta columna titulada La Comunicación con el Poder.

El miércoles de la semana pasada un periodista del diario del estado de Quintana Roo, Luces del Siglo, Rodolfo Montes, a nombre de algunos colegas de la fuente presidencial, al hacer uso del micrófono, le dijo al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que en esa mañanera acordaron no realizar preguntas al encargado del Poder Ejecutivo Federal, en solidaridad con los periodistas que el martes en la Cámara de Diputados, le habían dado la espalda a la bancada de MORENA, gritando “nos queremos vivos”. Preguntó ¿acaso no es hacer un “vacío”?

Amigas y amigos partamos de qué son los llamados medios de comunicación en México, pues trataré de explicar que se trata de empresas, consorcios, que buscan el negocio, la comercialización de publicidad, venta de sus ejemplares, vistas en sus páginas web, buscan beneficios económicos. No son empresas sociales, ni necesariamente tienen el compromiso con la sociedad.

Todos esos consorcios que, seguramente ya ubican ustedes en sus mentes y que muchos están agrupados en la CNIRT, además de tener voceros oficiales, cuentan con: lectores de noticias, estilistas, comentaristas, locutores, contadores de chistes, periodistas famosos, analistas, intelectuales, representantes de cultos religiosos, artistas, y otros muchos comunicadores empíricos como médicos, psicólogos, odontólogos, arquitectos, ingenieros, abogados, empresarios y políticos. Todos ellos y muchos más invadieron las empresas de comunicación y se apoderaron de esos espacios. Personas capaces de estar frente a un micrófono o ante las cámaras de televisión, pero sin la profesión universitaria y por ello sin haber logrado un diploma y una cédula profesional, que para obtener se requiere estudiar, presentar una tesis, un examen y hacer un juramento en donde se promete, entre otros puntos, actuar con ética y apego a la verdad.

Ustedes los conocen y como ha dicho el Presidente de México, son los defensores de causas contrarias a los intereses la sociedad a quienes se deben, que recibieron cantidades estratosféricas por publicidad de los gobiernos neoliberales destinados a periódicos, canales de televisión, estaciones de radio, agencias de noticias, cine y para periodistas.

Recuerdo el gobierno de José López Portillo y Pacheco (1 de diciembre de 1976 a 30 noviembre de 1982), quien tenía que comprar voluntades y para muestra basta un botón y ubiquemos al periodista nacido en Madrid y que JOLOPO, en el año de 1978 nombró Director General de Noticieros y Eventos Especiales de Canal 13, de la televisora estatal mexicana que luego se convirtió en IMEVISIÓN, en donde este tecleador laboró por un breve espacio. Ahí observé que no había la sana distancia entre el periodismo y el poder.

Un 7 de junio del año 1982, en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos, donde se realizaban magníficas reuniones, entre ellas el “Día de la Libertad de Prensa”, ahí el mismísimo José López Portillo y Pacheco, les recriminó el pago de publicidad, diciendo la famosa frase: “No te pago para que me pegues”.

Tronante dijo: “Como hombre libre quiero concurrir ante ustedes, porque resulta que también como hombre libre estoy implicado como gobernante y como poderoso… Quisiera que precisáramos lo que es la comunicación, lo que es la información, lo que es la publicidad, lo que es la propaganda y lo que es la obligación del Estado a subsidiar derechos”.

“Si el derecho a informar primordialmente obliga al Estado, éste tiene que hacerlo fundamentalmente respecto de sus propósitos y de sus actos, y en nuestra sociedad lo hace, con las deformaciones que nuestra vida social le ha venido imprimiendo en el transcurso de su aventura política. El Estado tiene la obligación de informar en una sociedad plural en la que los medios -y lo he dicho en varias ocasiones- son entidades mercantiles que venden información y noticia, y de ellas viven, y esto es legítimo; no es una crítica sino una observación”.

A los famosos periodistas y dueños de empresas de comunicación les señaló que, en muchas ocasiones, el Estado para informar, tiene que pagar porque, con frecuencia, no se considera suficiente noticia que el Gobierno informe. Para convertir la información en noticia, de algún modo, tiene que pagar su publicidad. En buena hora. Esto es legítimo en una sociedad plural, compleja, mercantil, empresarial como la nuestra.

La propaganda es un concepto mucho más amplio que la publicidad, que se da fundamentalmente en la prensa y otros medios masivos de comunicación; pero la publicidad se da —creo yo— a través de medios establecidos, constantes, si no es que instituidos, y la propaganda es algo mucho más abierto, que tiene otro concepto.

El Estado en una sociedad plural y mercantilista como la nuestra, en ejercicio de derechos y obligaciones, no sólo tiene la obligación de informar, sino también —y con frecuencia— la obligación y la conveniencia de publicar, de extender entre el público sus propósitos o sus acciones para causar en la sociedad civil el efecto que le interesa, y lo paga.

El Estado y sus órganos pagan publicidad. ¿Para qué? Para lograr en la sociedad civil el efecto propuesto, que puede ser desde la conveniencia funcional y la efectividad de una de sus funciones hasta obtener de la sociedad el prestigio que resulta de cumplir con sus propósitos y sus objetivos, y así justificarse ante la sociedad civil, en la que todos queremos tener el prestigio que nos da constancia en la relación humana que la sociedad civil significa.

El Estado tiene la obligación de proporcionar los dineros del pueblo a ese partido para que cumpla, en nuestra sociedad plural, con la función política que los justifica. ¿Pero hasta qué punto? Este es un tema de reflexión que les deposito, señores: ¿hasta qué punto?

Y aquí el punto central de su mensaje en el “Día de la Libertad de Prensa”, por parte de JOLOPO, y así se los expuso en su cara: ¿Una empresa mercantil, organizada como negocio profesional, tiene el derecho a que el Estado le dé publicidad para que sistemáticamente se le oponga? Esta, señores, es una relación morbosa, una relación sadomasoquista que se aproxima a muchas perversiones que no menciono aquí por respeto a la audiencia: “Te pago para que me pegues”. Pues no señores. Frente a las empresas mercantiles que viven de la publicidad, y que de ella obtienen ganancias no altruistas como los partidos políticos, ante cuya responsabilidad rindo respeto, sino que quieren hacer negocio con la publicidad del Estado, hablando sistemáticamente mal de él para frustrar sus propósitos que tiene el hacer publicidad; ahí estamos en una relación que debemos vigilar. ¿Tienen derecho los medios de información opositores del Gobierno no incorporados a partidos políticos a recibir del Estado, en forma sistemática y permanente, para justificar su existencia, una cantidad precisa de dinero? ¿Lisa y llanamente tienen derecho? ¿O debemos establecer, si les reconocemos ese derecho, condiciones y requisitos previos, aunque sean mínimos? ¿El Estado que tiene tantas actividades subsidiadas debe hacerlo también con la oposición sistemática buena de los partidos políticos, gratificando vanidades profesionales que persiguen el lucro? Porque si persiguieran el fin político, a un partido político estarían agremiados.

Pues amigas y amigos, ahora esas empresas luego de utilizar a sus voceros en los “micrófonos dorados” y que como lo anticipó el documento “Rescatemos a México” proyecto BOA, se deben de promover conferencias presenciales y virtuales de los principales analistas y columnistas y periodistas críticos de la 4T, Especialmente de Nexos, Proceso, Reforma, El Universal, Milenio, El Financiero, El Economista, los dueños de los consorcios al darse cuenta que han perdido credibilidad, añaden a su estrategia utilizando a sus otros empleados o trabajadores, la mayor parte de ellos –free lance- los reporteros, que alquilan su mano de obra, y que reciben una orden de trabajo ahora por WhatsApp, para “hacer el vacío”, para desacreditar al principal instrumento de información del proyecto de la 4T, la “mañanera” e intentar a fuerza acusar al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de represor, dictador y censurador de la libertad de prensa.

Qué bueno que así haya sucedido, pues se acabaron las medidas tintas, o las simulaciones y cada quien se coloca en el lugar que le dictan sus principios e intereses, y se acaba con el falso “neutralismo”.

El nuevo frente en esta guerra sucia de socavar la imagen presidencial, tiene nombre y tiene empresa y tienen en las mañaneras a sus reporteros, en donde ellos intentan hacer el “vacío” al no preguntar, pero hay otros que sí quieren aprovechar la oportunidad de preguntarle al Presidente.

Les comento que hubo tiempos en las redacciones de los consorcios con esta regla no escrita: “Nada contra el Presidente, ni la Virgen María, ni el Ejército”. Para posteriormente a partir del 2018, la regla no escrita tirar al bote de la basura, y les recuerdo que esos consorcios lograron tal poder que ponían presidentes y no los partidos políticos, y así se volvieron el primer poder en México ¡-la prensa mexicana-!

Desde el 1 de diciembre del 2018, se rompió la relación publicidad-gobernanza, y los dueños así como altos directivos de las empresas de comunicación ya no están cercanas al poder. Este gobierno, gobierna sin los medios convencionales de comunicación, y así los muestran contundentes las cifras de SPIN Taller de Comunicación, de Luis Estrada, en donde señala que del último reporte de monitoreo sobre la mañanera, en el mes de febrero del año en curso, sólo el seis por ciento de las principales noticias de primera plana de los siete periódicos de mayor difusión nacional, retomaron lo que había planteado el Presidente como tema principal de conversación.

Estimados lectores la pregunta es: ¿La Comunicación aún tiene Poder? o bien ¿Es mejor tener El Poder de la Comunicación? … Amigos la respuesta más acertada es la suya y recuerden que los medios de comunicación no reflejan la realidad real, sino construyen la realidad que desea trasmitir la clase dominante a la que representan… Y hasta aquí con Los Pozos de Carlos Pozos, y amigo lector si deseas que le haga tu pregunta al Presidente de México en la conferencia de prensa “mañanera”, por favor házmela llegar al correo: capopozossoto@gmail.com  vía twitter a: @carlospozossoto, o bien, visita nuestro portal www.lordmoleculaoficial.com  así como también puedes ver en mi Canal Lord Molécula Oficial.

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