Por José Sobrevilla

En Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán # 2, Tlacotalpan Centro, CP 95460, cerca del río Papaloapan, en Veracruz, se encuentra un bar con historia al que el compositor Agustín Lara le cambió de nombre.  Fue abierto en 1948 por don Tobías Carvajal Rivera, y se llamaba “El encanto de Tobi”; sin embargo, en 1965 Agustín Lara le cambió el nombre por “Bar Blancanieves”, porque, después de conocer a algunos de los hijos del propietario, Agustín Lara preguntó a Tobías ¿Otro? ¿Entonces cuántos tienes? Siete le respondió Carbajal… “Pues desde hoy su nombre será Blanca Nieves”.

Amén de otras visitas en épocas estudiantiles, el lugar lo visitó recientemente este reportero en marzo de 2021, del cual hicimos un texto periodístico que fue publicado como “La cantina de Tobías, en Tlacotalpan”[1] y nueve meses después, el pasado 21 diciembre lo volvimos a visitar, ahora ya –además de la compañía de nuestro anfitrión el Ing. Marco Antonio López Camacho–, con el periodista Raúl Fraga, y para esta ocasión pudimos platicar con Tobías Carbajal, segunda generación de este bar muy conocido en la Cuenca del Papaloapan.

“Mi papá conoció a Agustín Lara en el Hotel Diligencias en 1933, y desde entonces empezaron a hacer buena amistad”, nos comentó Tobías Carbajal. “Cuando no había carretera, Lara se trasladaba a Tlacotalpan por río, después que la construyeron, y visitaba a mi padre en ‘El encanto de Tobi’ llegaba con un ADO y varios amigos. Traía un trío, a veces una marimba, y se ponían a tocar, a degustar y disfrutar los momentos agradables. Aquí, Agustín Lara se pasaba horas felices con sus paisanos, mucha gente venía a tomarse la foto con él. A mi papá le decía que él había nacido aquí; sin embargo, después de que murió, todo mundo nos lo quisieron arrebatar, pero él siempre afirmó que era tlacotalpeño”.

– ¿Cuál ha sido la tradición del bar Blanca Nieves?

– Ha sido de que viene mucha gente importante, aunque para nosotros toda nuestra clientela son importantes, pero aquí han estado gobernadores, artistas, intelectuales, versadores… de todo tipo; decimeros, escritores, poetas. Aquí los hemos recibido con los brazos abiertos. A pesar de la pandemia todo ha estado bien; aquí, prácticamente ya no hay pandemia, desde hace tiempo bajó bastante, sin embargo, todos nos seguimos cuidando, resguardándonos, para que la gente que nos visite se encuentre segura. Contamos con todas las medidas de cuidado que marcan las autoridades de salud; y esperemos que se den su vuelta a Tlacotalpan, Veracruz, para que degusten su gastronomía, postres, panes… y desde luego los “Toritos” en el Bar Blancanieves.

Como parte del recorrido pasamos por una casa pintada de amarillo con bastidores café, donde hay una placa que dice “En esta casa nació el músico poeta Agustín Lara en el año 1900. Tlacotalpan, Veracruz”, con una figura de cartón color gris de estatura normal a la entrada para que la gente se tome la foto. No sé si usted, amable lector, sabía que su nombre completo era Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino. Pero también, si vista Tlacotalpan es obligada la compra de postres, dulces originales de la región, artesanías, pero sobre todo la visita de sus restaurantes con gastronomía diversa, varios de ellos con vista al Río Papaloapan.

En el bar, destaca cerca del techo una foto de Carlos Salinas de Gortari al revés. Estaba colocada en posición normal, pero un día llegó Porfirio Muñoz Ledo y cuestionó a Tobías de por qué estaba el expresidente allí, y le respondió que fue colocada cuando en una ocasión visitó el bar. “Entonces debería estar al revés”, dijo el político aún vigente. Pues “colócala tú”, le dijo Tobías, y le trajeron una escalera y desde entonces la fotografía se encuentra volteada.

Nos platicaba Tobías que el legendario Germán Dehesa había sido un enamorado de Tlacotalpan y del Bar Blancanieves, al grado que sus visitas habían sido muy frecuentes y, cuando falleció, había pedido que sus cenizas fueran esparcidas en las aguas del Papaloapan, lo que así hicieron “fue una ceremonia muy emotiva que involucró a gran parte del pueblo”, nos comentó.

Además de degustar los mariscos como son preparados en la región, nuestro objetivo era buscar al músico integrante y fundador del “Grupo Siquisirí”, Diego López Vergara (pregonero, decimista y requinto jarocho), quien ha sido amistad lejana y que el ingeniero López Camacho quería saludar y este reportero entrevistar acerca de la historia de este grupo musical que llegó a hacer historia en los “Encuentros de Jaraneros y decimistas” de Tlacotalpan. Ellos, los Siquisirí, empezaron dándose a conocer en el programa radiofónico “Viva la Cuenca” que se transmitía en Tlacotalpan por las siglas WEFU y XEQO.

 – Tobías, ¿Cuál ha sido tu relación con Diego López Vergara?

– Diego es mi compañero desde la escuela primaria, secundaria, y después él se fue a estudiar la universidad a Tuxtepec, Oaxaca. Llevamos una bonita amistad; es mi compadre ‘al cuadrado’ porque es padrino de mis dos hijas: ellas mismas lo pidieron, y es un gran amigo. Su grupo fue icónico en la Cuenca, pero desgraciadamente solo nos queda Diego y ‘Los cuates’ que, en la cuestión de la versada, la décima, son muy buenos también. Ya se nos adelantó ‘El Doctor Rodrigo’, ‘Don Guillermo Cházaro Lagos’, que eran una institución en todo esto… ‘Tío Costilla’, don ‘Andrés Alfonso’, y desgraciadamente un sinnúmero de trovadores y decimeros que ya se nos han ido.

– A pesar de ser históricos, la pandemia ha tronado muchos negocios como este. A partir de las restricciones sanitarias ¿Desde cuándo tienes abierto?

– Como lo marcó la autoridad, con la pandemia tuvimos que cerrar tres meses, después abríamos de 10 am a 18 horas; luego a las 20 horas, después otra vez cerrábamos. El año pasado –2020– en las fiestas de ‘La Candelaria’, por cuestiones de salud lo tuvimos que cerrar. “Pero ahorita, gracias a Dios, todo esto se ha calmado, la gente está acudiendo a vacunarse, y ojalá que lo sigan haciendo, por el bien de todos. Si nos vacunamos protegemos a los demás”.

Por tradición, la especialidad de la casa ha sido siempre los “Toritos” que se hacen con diversas frutas de la región y los más conocidos han sido el de Jobo (especie de ciruela) y el de cacahuate. El Tío Costilla (Constantino Blanco Ruiz) compuso una versada para el ‘Torito de Limón’ y que mencionamos en otra publicación titulada “Herencia de trovadores veracruzanos”[2]. La única versión de los versos del Tío Costilla fue subida a Internet por nuestra Secretaria de Semarnat, María Luisa Albores en un tuit[3] del 19 de octubre de 2019. De ahí sacamos la letra que, con mucho gusto les compartimos en honor al Tío Costilla[4] quien falleció con la promesa de que haríamos un libro de sus versadas, pero que nunca pudimos cuadrar… y a quien conocimos gracias al amigo cosamaloapeño Horacio López Camacho.

TORITO DE LIMÓN

El torito de limón es un licor exquisito

que alborota el apetito y te alegra el corazón.

Tomado con devoción cualquier pena te aliviana

de la ronquera te sana, actúa como estimulante,

del segundo en delante de repetir te dan ganas.

Cualquiera puede pensar que hacer un toro es sencillo

pero hay que tener colmillo para poderlo preparar.

Si no lo sabes menear seguro te queda aguado,

debe el limón ser pelado para que no suelte el zumo,

se te sube como el humo y te tumba al ser montado.

Agua y azúcar se ponen para empezarlo a batir

luego para proseguir se le agregan los limones

se agita hasta que sazone moviendo en ambos sentidos

una vez ya bien movido, siguiendo el mismo rol

se le agrega el alcohol hasta que te da el sonido.

Ya cuando el toro quedó, el que lo hizo le da el punto,

antes de darle al de junto para que vea cómo salió

y si en algo le falló, ya sea en sabor o bravura,

la corrección no es segura, porque como cosa rara

si le saca la cuchara, ya no tiene compostura.

Hay toros de chocolate, guanábana y tuna

tamarindo y aceituna, nanche, naranja y tomate,

la crema de cacahuate tiene fama en la región

también se hace de melón, es sabroso considero

pero el toro verdadero es el toro de limón.

La región del Sotavento es cien por ciento torera

porque la gente llanera lo toma como alimento

para cualquier padecimiento se echan un toro primero

reforzando muy sincero, aunque el mal esté avanzado,

ya que está considerado como remedio casero.

En fin, mejor ya ni sigo porque me abre el apetito

pensando en un buen torito ya no sé ni lo que digo.

Cuando me invita un amigo a tomar una copa

pido un toro a quemarropa, con el fin de no variar,

ya nomás de pensar, agua se me hace la boca.


[1] https://noreste.net/jose-sobrevilla-la-cantina-de-tobias-en-tlacotalpan/

[2] https://noreste.net/jose-sobrevilla-herencia-de-trovadores-veracruzanos/?faodatalab=2021-03-17-1

[3] https://video.twimg.com/ext_tw_video/1185624197718069249/pu/vid/352×640/BYAM-uXyvo3a71Ua.mp4?tag=10 Consultado el 02.01.2022

[4] Tío Costilla El Cigarro El Hato 1995, Centro Documental del Son Jarocho, AC  https://www.youtube.com/watch?v=ozeeAnd733w Consultado el 02.01.2022

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