• Mancillan, torturan y matan al buscado “Violaviejitas” 
  • Asaltan a padrecito y feligreses en plena iglesia  

SÓLO EN MÉXICO 

Brenda Fonseca  

Dicen que como los mexicanos no hay dos y es que de cuándo acá ¿“Hacer el bien sin mirar a quién” es un delito? Pues yo que sepa en ningún país del mundo, ¡vamos!, en ninguna religión, llámese como se llame, el ayudar es un pecado o un crimen, no así en México. He aquí la historia: Esta semana mientras muchos le lloraban y/o recordaban a sus muertos, otros se ocupaban de los vivos, si de esos seres que necesitan que les tiendan una mano, al menos así lo hizo un sacerdote en Huixtla, Chiapas, quien al ver que varias mujeres y niños migrantes necesitaban atención médica, no dudó en trasladarlos a un hospital; pero por andar de buen samaritano, fue detenido por elementos de la Guardia Nacional y agentes Migratorios. El padre Heyman Vázquez Medina, es conocido en esta zona por su labor pastoral en pro de los migrantes, pues durante años le ha tendido la mano al necesitado, a los que mueren de sed y/o hambre, ha sido los pies de quienes no pueden dar un paso más, debido a las ámpulas sangrantes en las que se han convertido sus pies, pero cuya fe inquebrantable los hace seguir adelante. Heyman es el padre titular de la Iglesia de San Francisco de Asís, en el citado municipio de Chiapas, quien aplica al pie de la letra aquello de que la religión es verbo no sustantivo, por lo que todos los días lleva agua, comida, pero ante todo una palabra de aliento para aquellos que apuestan hasta la existencia en aras de un mejor porvenir. Fue a principios de esta semana cuando el prelado halló en el tramo carretero Echegaray-Pijijiapan, a un nutrido grupo de la caravana “Justica, La Paz y Libertad del Pueblo Migrante” entre los que se encontraban varias mujeres, algunas de ellas con bebés en brazos, con signos de deshidratación severa, golpe de calor, diarrea, tos, calentura y otros padecimientos, por lo que no lo dudó ni un solo minuto, y las convenció para llevarlas en su camioneta hasta una clínica; aunque en un principio la mayoría dudó en ir con el sacerdote, pues temían que se tratara de una trampa, se sentían tan mal que terminaron accediendo. Kilómetros adelante, elementos de la Guardia Nacional y personal de Migración le marcaron el alto, sólo para hacer bajar a las migrantes e informarle al padrecito que estaba detenido por tráfico de personas. La situación se complicó cuando el prelado levantó la voz diciendo: “¡No les tengo miedo!”, ¡llévenme a mí, pero ellas deben recibir atención médica! Sin embargo, no fue escuchado. Ya en las oficinas del Ministerio Público, a la autoridad no le quedó más que dejar en libertad al de sotana, tras la presión de la gente que acudió a dar su testimonio de la labor que el padre Heyman realiza. Si bien el Artículo 138 de la Ley General de Población, condena el tráfico de personas y lo sanciona con prisión de diez a veinticinco años de prisión y multa de cinco mil a veinte mil días de salario mínimo, lo cierto es que el sacerdote fue privado de la libertad por unas horas cuando lo único que hizo fue ayudar a estas personas, sin importar banderas, sin pensar si son legales o ilegales, como si sólo los nacidos en este suelo tuviéramos derecho de calmar la sed, acaso ¿Existen fronteras cuando de ayudar se trata? Pobre humanidad ¿Volveremos a ser humanos antes de que el destino nos alcance? **** “Que dios te agarre confesado” y sí, así tal cuál agarraron unos delincuentes a un grupo de feligreses en plena iglesia. En efecto, ahora resulta que ni en la llamada “Casa de Dios” estás a salvo y es que ya es pan de todos los días que te asalten en la calle, en el transporte público, etcétera, pero ¿En la iglesia? Eso sí que no es de Dios. Los hechos ocurrieron en el Templo de La Inmaculada, situado en Morelia, Michoacán, la noche del miércoles, cuando el sacerdote de quien se omite su nombre se encontraba en la puerta del templo dando la bienvenida a los creyentes que ingresaban a la iglesia, pues en unos minutos daría inicio de la misa de aquel día,  bueno de no haber sido porque dos sujetos armados, amagaron al cura y a punta de empellones lo metieron al recinto religioso, ante la sorpresa de los católicos que ahí se habían reunido. Y ahí, ante la mirada de Dios y los santitos, los hampones despojaron a sus víctimas de celulares, dinero, limosnas, vamos, no tuvieron clemencia ni del sacerdote, el cuál pese a su promesa de perdonarles su pecado por tener la vara alta con Chuchito (Dios), ni así la libro, pues los delincuentes ni se inmutaron, “pos para hablar con Dios, no necesita celular padrecito”, “así que no se pongan difíciles si no quieren hablar en persona con Dios”; dicho lo cual, los hampones huyeron, no sin antes persignarse antes de salir de la iglesia. **** ¡Pero hay un Dios! O justicia divina, al menos en el siguiente caso, en el que torturaron, violaron y mataron al buscado “Violaviejitas” de Xochitlán de Vicente Suárez, Puebla. Así, como perro, fue hallado tirado a un costado de la carretera, el cuerpo de Ernesto “N”, alias el “Violaviejitas”, crimen que se presume fue un ajuste de cuentas, por tantas que debía. Pese a que, sobre este sujeto de 41 años de edad, pesaban varias denuncias por abuso sexual cometido en agravio de mujeres de la tercera edad de la región de la Sierra Nororiental, las autoridades nunca procedieron en su contra, pues se cree que estaba “protegido” por alguien poderoso. De acuerdo con el reporte, el cadáver del violador fue hallado con golpes en la cara y lesiones en el cuello, lo cual habla de que fue torturado antes de ser mancillado, ya que se le encontró desnudo de la cintura hacia abajo, versión que fue respaldada con el dictamen pericial que confirmó el abuso sexual, además de que le dieron varios balazos entre ellos, el tiro de gracia. Las autoridades no descartan que se trate de un ajuste de cuentas, a manos de familiares de alguna de sus víctimas. Bien dicen que: “Quien a hierro mata, a hierro muere”. **** En fin, esto pasa SÓLO EN MÉXICO.  

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí