Por José Sobrevilla

Todos te respetaban y se maravillaban con tu sapiencia. Honraste tu conocimiento y entregaste tu vida por tu ciudad, y orgulloso, difundiste las bellezas de tu siempre querida Xalapa. Con qué pasión abriste al mundo sus bondades y cuando te decían “Dr. José Zayden (Domínguez), háblenos de por qué Alexander von Humboldt, aquel alemán que recorrió el país e hizo historia, la nombró “Ciudad de las flores”; tú te sentías entusiasmado de hablar de aquella variedad de flores, sus vivos y abundantes colores que se reproducían en esta tu ciudad capital. No. Digan lo que digan, para ti la ciudad jamás dejará de ser la “Atenas veracruzana”.

Aunque los años llenaron tu cuerpo de calamidades, tu cerebro estaba siempre lúcido y añorante para dispersar la luz de tu conocimiento a quienes lo solicitaran; sin embargo, cuando por tu avanzada edad te notificaron aquel inolvidable 18 de enero de 2016 que serías destituido como cronista por el cabildo de Xalapa, te vinieron varios sentimientos, desde la indignación, la rabia, la desesperación, angustia… imposible descifrarlas.

Sí, estabas consciente de que no era un cargo público, pero tomaste muy en serio tu papel y te preparaste para ejercerlo con dignidad, pero que cada tres años, el cabildo tendría que ratificar a quien se ostentara como cronista de Xalapa. Ese día, el 18 de enero, tendrías que haber firmado tu ratificación, sin embargo, antes habías recibido ya la notificación de tu destitución. ¡Qué coraje!.

En un espacio de tu memoria, guardaste, entre otras cosas, que un 2015 le habías comentado a una reportera de Quadratín Veracruz, que Xalapa había sido siempre faro de luz en la cultura, las artes y el conocimiento, y que por ello continuaba siendo la Atenas Veracruzana. Le informaste que, en 1802, cuando a la capital del estado veracruzano llega Alexander Von Humboldt, bautizó a tu Xalapa de aquel tiempo “Ciudad de las Flores”, después que, maravillado, observaba que casi todas las casas tenían en su exterior adornos florales con plantas.

Dijiste a la reportera “Marijose Huerta”, cuyo nombre siempre te fue fácil de recordar, que después, en 1880, cuando la Escuela Lauseviana en Orizaba, fue trasladada a Xalapa, terminó convirtiéndose en la Escuela Normal Veracruzana, y que fue el eje de aquella griega denominación; pero que hoy internet no lo registra. Al menos para este corresponsal, resulta difícil verificar tu dicho, por lo que recurre a quien sí podría tener el dato; pero no, tampoco don Rafa Álvarez, gran amigo oriundo de Orizaba y estudioso de las costumbres del México antiguo, no ubicaba aquella escuela “Lauseviana”.

Pero dijo que don Enrique Laubscher, posible origen del nombre, había tenido un instituto en la Orizaba de aquellos tiempos, y que estuvo muy vinculado a la educación. Es más, junto con Enrique C. Rébsamen, en 1888, habían organizado uno de los primeros congresos nacionales de Educación, y que había sentado las bases de la pedagogía que actualmente se sigue llevando en prácticamente todas las escuelas.

También, lo que comentaba Don Rafael, y este corresponsal aún lo recuerda, es que a Xalapa le llamaban la “Atenas” porque aquí estaban concentradas prácticamente todas las facultades de la Universidad Veracruzana; pero que ahora se encuentran repartidas en varios lugares del Estado.

Qué difícil debió haber sido para ti aquella noticia de tu destitución, pero, estoicamente lo sobrellevaste porque apenas el 18 de septiembre de 2020, en “Radio Más”, se transmitió “Un minuto en la crónica veracruzana” por la frecuencia 107.7 de FM, porque lo que sea de cada quién, te llegaste a ganar el nombre de “Cronista Emérito de Xalapa” y participaste en la formación de la asociación civil, “Cronistas de Veracruz”.

Aunque finalmente sí hiciste público tu desacuerdo por aquello que calificaste “destitución injusta”. Expusiste esa ocasión que, según la Ley Orgánica del Municipio Libre, el nombramiento de un cronista de la ciudad, únicamente podría revocarse por causas como enfermedad, renuncia o por no dar resultados, y en tu caso ninguno de los tres cuadraba. Al alcalde de aquel tiempo, Américo Zúñiga, le recordaste que llevabas tres administraciones desempeñándote como cronista, y le pediste que reconsiderara la decisión.

Es más, hasta le argumentaste que, además de que no percibías ningún sueldo, pagabas de tu bolsa tu oficina, así como el sueldo de dos secretarias; y ya ni hablar de los viáticos y el financiamiento de aquella revista bimestral “Crónica de Xalapa” que también subsidiabas.

Cuando recreabas lo de “la Atenas veracruzana” destacabas siempre que en la década de 1890 la actividad de tu bella Xalapa, cuyo nombre viene del náhuatl, Xallapan, “manantial en la arena”, el impulsor de todo este concepto cultural fue el gobernador Teodoro A. Dehesa Méndez, que fue quien becó al insigne muralista Diego Rivera para que estudiara en Europa, y quien era un político cercano a Don Porfirio Díaz. También que, cuando refrendó el título de “Orquesta Sinfónica de Xalapa” a la agrupación clásica musical, con ello se multiplicaron los eventos culturales, conferencias, actividades artísticas culturales y educativas que culminaron con la creación de 63 universidades y centros de estudios superiores. ¡Qué tiempos!.

Presumías en tus relatos la impresionante colección del museo de Antropología de Xalapa, con más de 20 mil piezas de las culturas mesoamericanas que eran tu orgullo, porque allí se podían encontrar las gigantescas cabezas esculpidas por los Olmecas, piezas de las culturas totonaca y huasteca, y ni hablar del parque “Los Tecajetes” con toda la biodiversidad del entorno Veracruzano. Suspirabas sólo con recordar el “Museo Lencero” en el municipio de Emiliano Zapata, ubicado en una antigua hacienda del siglo XVI, y donde se resguardaba la gran colección de objetos que muestran el estilo de vida de la alta sociedad del siglo XIX, y que está a nueve kilómetros de Xalapa.

Con añoranza evocabas al poeta Manuel Maples Arce, de Papantla, abogado, diplomático y escritor mexicano, fundador del “Estridentismo…” sobre todo, cuando en la Xalapa del 31 de diciembre de 1921, había iniciado aquel movimiento interdisciplinario artístico llamado por todos “Estridentista”, al que se fueron sumando muchos intelectuales que cimbraron la cultura mundial, principalmente por el lanzamiento del manifiesto “Actual No. 1”[1] donde arremetía contra el arte académico, y llamaba a los jóvenes a unirse a este movimiento; fue allí cuando llamaron a tu hermosa Xalapa como “Estridentópolis”.

Hoy, lo has dicho con orgullo en 2015, “la ciudad cuenta con más de 12 museos, incluido el segundo más grande de México, el de Antropología. Teatros y manifestaciones artísticas de todo tipo, ‘Xalapa es un volcán en erupción en materia de educación desde el siglo XIX’[2] expresabas henchido de emoción hace seis años.

¿Qué quedó de aquellas glorias?

En visita de este corresponsal el lunes pasado (25 de octubre 2021), el Ingeniero Marco Antonio López Camacho, hermano por afinidad, hizo a este reportero hurgar en tu vida, al mostrar las esculturas de las cuatro virtudes: fortaleza, justicia, prudencia y templanza del “Paseo del Ayuntamiento” que inaugurara Carmen Romano de López Portillo y doña Teresita de Hernández Ochoa; un espacio conocido además como “Paseo de la Constitución” y hoy llamado “Paseo del cronista de la ciudad”; la placa nos informa que fue construido en 1931 por el arquitecto José Burgognoni y, en conjunto, consta de un grupo escultórico academicista del que –seguramente– tantas veces hiciste mención.

Las tres primeras esculturas, “fortaleza”, “justicia” y “prudencia” –se lee en la placa– fueron esculpidas en 1916 por el escultor xalapeño (de la época porfiriana egresado de la Academia de San Carlos), Enrique Guerra; y la cuarta, “templanza”, es una copia de la que se encuentra en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, y que fue elaborada por el también orgullo de Xalapa don Armando Zavaleta León en 1979, quien estuviera casado con doña Lucrecia Santiesteban[3], apellido muy veracruzano ¿verdad, amigo Raúl Nuberg?

Hoy, levantarías las cejas nada más de ver los datos de la Educación que contrastan con el orgullo de tu Veracruz antiguo. Sí, tal vez estarías de acuerdo conmigo de que son muy crueles los números. En este 2020, en tu Veracruz de Ignacio de la Llave, el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más edad, es de 8.7, equivalente a casi TERCER AÑO de secundaria; mientras que a nivel nacional la población de 15 años y más, tiene 9.7 grados de escolaridad, promedio, lo que significa un poco más de secundaria concluida.

Hoy, seguirás elevando la ceja con el dato de que en nuestro Veracruz querido, 8 de cada 100 personas de 15 años y más, no saben leer ni escribir; te embarga como a este reportero la pena. Y que el mayor porcentaje de población analfabeta de nuestro estado se encuentra entre las personas de 75 años y más, con 35.3 por ciento, ha rematado el Instituto Nacional de Geografía y Estadística el año pasado. 

Es más, apenas ese mismo año, 2020, en Veracruz, el 93 % de las niñas y niños de 6 a 14 años de edad asistían a las escuelas, mientras que a nivel nacional eran 94% las que recibían una preparación escolar[4].

Estarás de acuerdo conmigo, perdonando la impertinencia, pero a quienes asistieran ahora a visitar nuestra Xalapa les hablarías de su variada gastronomía: bocoles, estrujadas Huaxtecas, enchiladas con carne y para terminar con un delicioso café de Coatepec o de la región, acompañado de unos deliciosos “pemoles”, esa galleta típica de Veracruz muy buena para la digestión. Dirías además que, en las inmediaciones de este valle, civilizaciones como la Olmeca y Totonaca tuvieron importantes asentamientos; y que las más conocidas –sin lugar a dudas– seguirían siendo El Tajín, La Antigua y Cempoala, por citar algunas… y que Xalapa, también, en su camino a la Ciudad de México, fue un importante asentamiento estratégico para los conquistadores españoles y que muy cerca de esta ciudad se encuentran ubicados los restos de un viejo casco español conocido como “La Antigua”.

Dirías, tal vez que durante las guerras de independencia y las diferentes intervenciones, Xalapa tuvo un peso decisivo en las incursiones militares, sin embargo que, a partir de la época del Porfiriato, la Ciudad había sido embellecida con hermosos edificios, parques y espacios públicos que han subsistido hasta nuestros días y que bien vale la pena visitar”[5]. Sí, seguramente con estos u otros datos, se lo dirías a la gente.

NOTA. Elaborado con, además de la información directa consultada, con diversas fuentes públicas de Internet como homenaje al Cronista Emérito don José Zayden Domínguez.


[1] https://proyectoidis.org/actual-no1/ Consultado el 26.10.2021

[2] https://veracruz.quadratin.com.mx/Xalapa-hoy-y-siempre-la-Atenas-Veracruzana-cronista/ Consultado el 26.10.2021

[3] https://www.artistasdelatierra.com/artistas/ZLEON/biografia.html consultado el 20.10.2021

[4] http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/ver/poblacion/educacion.aspx?tema=me&e=30 consultado el 20.10.2021

[5] http://alternatrip.org/visitando-xalapa-veracruz-la-atenas-veracruzana/ consultado el 20.10.2021

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