Advertisement

Por José Sobrevilla

El biológico de Gran Bretaña ha sido una de las vacunas que más se han aplicado en nuestro país, con 973 mil vacunas AstraZeneca, sumando ya 104 millones de dosis. El último fue el décimo cuarto embarque de vacunas envasadas de dicha farmacéutica; porque México ha tenido disponibles 39 millones 192 mil 800 dosis de AstraZeneca, que incluyen las envasadas en el Estado de México y las que han llegado envasadas de otras naciones. En nuestro país, el laboratorio Drugmex ha envasado siete millones 195 mil 410 dosis de CanSino Biologics, y el laboratorio Liomont 21 millones 44 mil 700 biológicos de AstraZeneca, lo que hace un total de 28 millones 240 mil 110 vacunas envasadas en el país.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, ha incluido dos versiones de la vacuna; la producida por AstraZeneca-SKBio (República de Corea) y el Serum Institute of India, para uso de emergencia y, cuando la vacuna fue sometida a la consideración del Grupo de Expertos de Asesoramiento Estratégico sobre inmunización, SAGE, también había sido revisada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA); la cual ha evaluado exhaustivamente los datos sobre calidad, seguridad y eficacia de la vacuna, y también ha recomendado que sea concedida una autorización de comercialización condicional para las personas de 18 años y más.

El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas, un grupo de expertos que ofrece a la OMS orientaciones independientes y autorizadas sobre el uso seguro de las vacunas, recibe y evalúa los informes sobre eventos de seguridad sospechosos que pueden tener consecuencias internacionales.

Durante los últimos meses, la vacuna AstraZeneca, contra COVID-19, ha recibido muchas críticas en varias partes del mundo, pero ahora –según Reuters– parece que también puede funcionar como tratamiento para el cáncer. Investigadores de los institutos Jenner de Oxford y el Ludwig para la Investigación del Cáncer, han conseguido adaptar la tecnología involucrada en la inoculación de COVID-19 para hacer un tratamiento contra el cáncer, y los resultados con animales han estado teniendo mucho éxito.

Se trata del nuevo tratamiento de una vacuna terapéutica de dos dosis contra el cáncer realizada a partir de la tecnología ARN mensajero que ha salido, para el Covid-19, a la luz en los últimos meses. Después de probarlo con ratones, los investigadores han dicho que la vacuna podría probarse con humanos este año. Por lo pronto, los resultados han arrojado una reducción en el tamaño del tumor y una mejor tasa de supervivencia[1].

Mientras Pfizer y Moderna han anunciado ya la necesidad de inocular con una tercera dosis de sus fármacos para reforzar la respuesta inmune al nuevo coronavirus, el gobierno británico también ha aprobado la administración de terceras dosis de la vacuna de AstraZeneca, uno de los sueros más inoculados en las islas europeas. Así, los ensayos realizados por la Universidad de Oxford han demostrado que el fármaco de AstraZeneca podría provocar mejores respuestas inmunitarias tras un intervalo de la segunda inyección de hasta 45 semanas o después de una tercera dosis de refuerzo.

Así, los resultados publicados en ‘The Lancet’, la revista científica, reflejan que un intervalo ampliado entre la primera y la segunda dosis hasta las 45 semanas da lugar a un aumento de hasta 18 veces la respuesta inmunitaria 28 días después del segundo pinchazo. Algo similar ocurre con la administración de una tercera dosis[2].

Las mujeres detrás de la Astra-Zeneca

En el libro “Vaxxers” la historia íntima de la vacuna y la carrera contra el virus, editado por Hodder & Stoughton, las científicas Catherine Green y Sarah Gilbert narran cómo crearon una solución para la pandemia, mientras eran acusadas de participar en delirantes conspiraciones; en efecto, ahí narran su carrera frenética para obtener una vacuna y “desmontar la imagen maléfica creada por la calenturienta imaginación de los amantes de las conspiraciones. Green, hija de un trabajador portuario, cuenta que estaba recién divorciada y con su hija a su cargo cuando llegó la pandemia”, según escribió Manuel Ansede en El País (08.08.2021). Catherine Green es jefa de la fábrica de medicamentos experimentales de la Universidad de Oxford y Sarah Gilbert una de las principales vacunólogas de la institución.

Desde 2012, el equipo de Sarah Gilbert, quien había tenido trillizos y con su sueldo apenas mantenía a la familia, recuerda en el libro que “Aquello sí era presión”, recuerda. llevaba utilizando adenovirus del resfriado del chimpancé como vehículo para introducir en el cuerpo humano material genético de otros virus y generar defensas; así, los investigadores ya habían elaborado vacunas experimentales contra la gripe y contra otro coronavirus, el del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés; y en el libro se cuenta la historia de un azar afortunado, que fue el hecho de que ambas mujeres estuvieran “en el lugar justo en el momento exacto” para aprovechar una plataforma empleada en otras vacunas y actuar con una rapidez que no sabían que se podía permitir la ciencia”.

“Somos dos personas comunes que, con un equipo de otra gente trabajadora y dedicada, hicimos algo extraordinario. No tenemos personal doméstico, choferes o niñeras y, como cualquier otro, nos pasaron cosas en la vida. Hubo días en los que maldijimos o lloramos de frustración o agotamiento. Dormimos mal y subimos de peso” publicó en Infobae[3] Gabriela Esquivada (11.08.2021).


[1] https://wwwhatsnew.com/2021/09/05/la-vacuna-astrazeneca-podria-funcionar-como-tratamiento-contra-el-cancer/ Consultado el 06.09.2021

[2] https://www.abc.es/sociedad/abci-habra-tercera-dosis-astrazeneca-nsv-202108161600_noticia.html Consultado el 06.09.2021

[3] https://www.infobae.com/historias/2021/08/11/la-historia-de-las-dos-mujeres-que-lucharon-contra-el-tiempo-para-encontrar-la-vacuna-contra-el-covid-19-en-plena-pandemia/ Consultado el 06.09.2021

Advertisement

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí