Por José Sobrevilla

¿Puede usted creerlo? Lo afirma la Organización Internacional del Trabajo, OIT, con base en un reciente estudio; pero, a todo esto, ¿qué debemos entender como “protección social”? Para esta agencia de la ONU es el acceso a la atención médica y a la percepción de ingresos en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, accidente laboral, maternidad o pérdida del principal generador de ingresos de la familia, así como para las familias con hijos y, aunque usted no lo crea, a estas alturas de la modernidad, la mitad de los políticos del mundo no pueden garantizar lo anterior a sus gobernados.

Indudablemente, el nuevo informe destaca que la COVID-19 ha exacerbado la disparidad entre los países de altos y bajos ingresos, y muchos piden que no se recorte el gasto público, porque en todo el mundo únicamente el 47% de personas está cubierta por al menos una prestación de protección social, mientras que el 53% restante no perciben ningún ingreso de su sistema nacional. Esto es, que 4 mil 100 millones de personas carecen de cualquier tipo de protección social, establece el reciente informe publicado este miércoles 1º de septiembre por la Organización Internacional del Trabajo.

Según World Meter info[1], somos en el mundo 7.8 billones de personas, de las cuales, 3.9 aproximadamente carecen de protección social, de acuerdo con los parámetros de la Organización de las Naciones Unidas, ONU.

El 10 de agosto pasado (2021), ante senadores mexicanos, representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, en México subrayaron que entre las desigualdades más presentes en el país “se ha logrado identificar que la configuración actual de la seguridad social en México no es funcional, pues las personas que ganan menos son las que subsidian a las que ganan más”[2]. Esto durante la presentación del Informe de Desarrollo Humano Regional 2021.

Documento en el que se advirtió de la existencia de impactos negativos en la productividad bajo estos sistemas de protección social, “primero por el impulso de una legislación laboral que incentiva la existencia de unidades económicas muy pequeñas, las cuales son sostenidas principalmente por la informalidad legal o ilegal, sumado a la desprotección de las personas trabajadores, pues los sistemas de protección social representan por un lado un impuesto a la formalidad y por otro un subsidio a la informalidad”.

El informe de la OIT resalta las amplias diferencias regionales en materia de protección social, donde Europa, Asia Central y América poseen las tasas de cobertura más altas –84% en los dos primeros casos y 64.3% en el tercero–; mientras que Asia y el Pacífico, los Estados Árabes y África cuentan con las más bajas –44%, 40% y 17.4%, respectivamente–; pero son los niños la gran mayoría de los grupos poblacionales con menores prestaciones sociales –26.4%–, en tanto que la prestación de maternidad en efectivo alcanza únicamente al 45% de las madres. A su vez, sólo una de cada tres personas con discapacidad grave en el mundo –33.5%– llega a percibir una prestación por invalidez. La cobertura de prestaciones por desempleo es todavía más baja ya que sólo el 18.6% de los trabajadores desempleados de todo el mundo poseen una cobertura[3].

Debemos tomar en cuenta que la cuantía de la prestación contributiva por desempleo, es equivalente al paro por haber cotizado como mínimo un año, y varía en función de las cotizaciones que haya acumulado el trabajador durante los últimos seis meses, pero también hay que tener en cuenta que existen unos topes mínimos y máximos, en función de sus responsabilidades familiares. De esta forma, no se puede cobrar por encima o por debajo de estos límites[4].

Tras el amplio desembolso que se ha producido durante la crisis de la COVID-19, Shahra Razavi, directora del Departamento de Protección Social de la OIT, ha advertido del inmenso error que supondría recortar el gasto público en protección social. “Existe una enorme presión para que los países alcancen una consolidación fiscal, después de los gastos públicos enormes relacionados con sus medidas de respuesta a la crisis (sanitarias), pero sería sumamente perjudicial reducir los gastos en protección social; es necesario invertir en ello ahora”, ha declarado.

En una media, –establece el informe–, los países han destinado aproximadamente el 12.8% de su Producto Interior Bruto, PIB, a la protección social, excluyendo a la salud, pero hay un gran desnivel entre ellos; porque, mientras las naciones de altos ingresos invierten un 16.4% de su PIB en protección social, los países de bajos ingresos sólo le dedican un 1.1 por ciento. Arroja también que, desde el inicio de la pandemia del coronavirus, el gasto adicional necesario para garantizar al menos una protección social mínima para todos, ha aumentado alrededor del 30 por ciento.

En el 2021, el Presupuesto de Egresos de la Federación en México, destinado para aportaciones a la seguridad social (ramo 19) ha sido de 21 mil 260 millones de pesos, mdp, lo que representa un aumento de 0.43% respecto a 2020. Montos que se destinan únicamente al capítulo 4000 que son transferencias y asignaciones. Dentro del ramo 19 se encuentra el programa IMSS-Bienestar con 30 millones de pesos menos, lo que significa un recorte de 0.21% respecto al monto aprobado en 2020[5].

Así, el organismo de las Naciones Unidas estima que, para garantizar al menos una cobertura de protección social básica, los países de bajos ingresos deberían invertir 77.900 millones de dólares adicionales al año; los de rentas medias-bajas 362.900 millones más anualmente; y los de ganancias medias-altas 750.800 millones extras cada doce meses. Estas cifras equivalen respectivamente al 15.9; 5.1 y 3.1% de su producto interior bruto.

En el caso de nuestro país, el PNUD ha asegurado que, de acuerdo con la configuración actual de la seguridad social en México, basada en el estatus laboral de las personas trabajadoras, en la realidad no ha sido funcional y tampoco brinda protección efectiva contra riesgos, ya que, por el contrario, exacerba las desigualdades, al tener un efecto altamente regresivo considerando que son las personas que ganan menos las que están subsidiando a las que más ganan.

A pesar del incremento de 1.87% en el presupuesto de salud –indica el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, AC, –México mantiene una brecha presupuestaria de 3.2 puntos del PIB. “Las reasignaciones del gasto en salud, de manera general, se concentran en aumentos a servicios personales y al pago de servicios profesionales, científicos y técnicos, y en recortes en subsidios, materiales, equipo e infraestructura.

De acuerdo con el gobierno federal, se plantea la creación de 8 mil 977 plazas en la Secretaría de Salud en zonas pobres con 25 hospitales y 9 mil 449 plazas de médicos residentes (SHCP 2020). Además, se consideran 2 mil 225.9 mdp por basificación de personal eventual de la misma Secretaría. De acuerdo con estimaciones propias, para basificar a todo el personal eventual se requieren 18 mil mdp (CIEP 2020), asegura el Centro de Investigación.

“El presupuesto de infraestructura en salud disminuyó en todos los subsistemas y alcanzó valores mínimos en la SSA y en el IMSS, al igual que el presupuesto destinado a la adquisición de equipo médico y de laboratorio, con excepción del ISSSTE y la SSA. La consolidación de un sistema de salud universal y que cuente con los recursos necesarios para incrementar la cobertura universal en términos que van más allá de la afiliación, por ejemplo, en cuanto a paquetes de servicios que brindan, en recursos económicos y en términos de calidad se mantiene pendiente aún con la existencia del Instituto de Salud para el Bienestar, INSABI”[6].


[1] https://www.worldometers.info/es/poblacion-mundial/#:~:text=Poblaci%C3%B3n%20Mundial%3A%207.8%20Billones%20de%20Personas%20(2021)%20%2D%20Worldometer consultado el 04.05.2021

[2] Maritza Pérez, “Sistemas de protección social han exacerbado la desigualdad social en México: PNUD” https://www.eleconomista.com.mx/politica/Sistemas-de-proteccion-social-han-exacerbado-la-desigualdad-social-en-Mexico-PNUD-20210810-0116.html

[3] https://news.un.org/es/story/2021/09/1496192?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=a837b34d38-EMAIL_CAMPAIGN_2021_09_02_12_00&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-a837b34d38-107138181 Consultado el 1º de septiembre de 2021

[4] https://as.com/diarioas/2021/07/19/actualidad/1626696305_771682.html Consultado el 1º de septiembre de 2021

[5] https://ciep.mx/presupuesto-para-salud-2021-prioridad-en-la-creacion-de-plazas-medicas/ Consultado el 1º de septiembre de 2021

[6] https://ciep.mx/presupuesto-para-salud-2021-prioridad-en-la-creacion-de-plazas-medicas/ Consultado el 05.09.2021

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