Por José Sobrevilla

A lo mejor digo una barbaridad, pero –para este reportero– La Bamba es al veracruzano como la Guantanamera al cubano, especialmente santiaguero o provinciano (que en la Isla son sinónimos). Aunque en esencia, hablar de la historia de este son veracruzano implica remontarse a la época de los piratas, pero especialmente a una invasión a la propiedad de la llamada Condesa de Malibrán (Doña Beatriz del Real) es preciso contar que, según la leyenda, ella fue una mujer muy hermosa, instalada con su esposo, un conde de la Corona Española, en una hermosa mansión, en las calles de Lafragua y Malibrán.

Imposibilitada para tener hijos, y para que le rompiera ese hechizo, ella visitaba a una bruja y, como su marido viajaba mucho, en su ausencia, la condesa organizaba bailes en su elegante mansión donde siempre, cuando todos se iban de la fiesta, ella se quedaba con algún invitado, que sería su amante en turno y a quien jamás volvían a ver aparecer.

Cierto día, al regresar de un viaje y ver a un criado cargando a un niño que, por haber nacido deforme la condesa lo ocultaba, el marido se abalanzó a increpar a su esposa y, al encontrarla en brazos de un amante, asesinó a los tres y ordenó echarlos a los lagartos. Se dice que el conde se volvió loco y que seguido se le veía por las calles del puerto gritando “¡justicia, justicia, y que muera la condesa de Malibrán!”. Desde entonces, cuenta Efraín Hernández Balcázar (UGMEX), se dice que a partir de las 11 de la noche en el mercado Malibrán del puerto de Veracruz el que entra ya no podrá salir, y que se escuchan lamentos de una mujer, y el llanto de un bebe[1].

Concepción Díaz Cházaro, cronista de la ciudad y directora de los archivos y biblioteca históricos de Veracruz, ha revelado que, por los años 1500 llegaron al Puerto una legión de piratas a invadir y que, en Malibrán, la condesa, quien tenía muchos trabajadores, les ordenaba preocupada que vieran y se ocuparan de esos piratas. “Los criados –mientras lo hacían– cantaban ‘ay tilín, tilín, tilán, que repiquen las campanas de Malibrán; ay tilín, ay tilín, tilín, que repiquen las campanas de Medellín”[2].

Fue así que la servidumbre del lugar, con la picardía y folclor característico de la región, improvisaba estrofas relacionadas con la llegada y posible atraco de estos piratas a la condesa, determinando que se armaría una ‘bamba’ que, según la Real Academia Española (RAE) –entre otras cosas– significa “juego de trucos y en el de billar, acierto o logro casual”.

En su “Cata musical”, César Muñoz (músico y humorista venezolano quien vive en Miami) asegura que La Bamba suena desde hace más de trescientos años y se compone de varios eventos de la vida real mezclados con el ingenio y la tradición popular, destacando sus frases fundamentales “para subir al cielo se necesita una escalera grande y otra chiquita”, o bien “Yo no soy marinero, soy capitán”, palabras que nacen de un hecho histórico y aterrador que tiene que ver con el asalto de piratas al puerto de Veracruz.

El 16 de mayo de 1683, cuenta Muñoz, apareció en el horizonte marino jarocho una flota de barcos, al frente dos naves españolas secuestradas, y atrás once barcos llenos de piratas, 1,300 en total, quienes al siguiente día rodearon la ciudad, y la atacaron gritando “¡Viva el Rey de Francia!” saqueando cada una de las casas. Los habitantes eran encerrados en la iglesia parroquial, más de 6 mil de ellos, quienes después de varios días, sin comer y sin agua, los que intentaban salir los mataban. En la desesperación, buscaban subir al techo y llegar a la azotea, para lo que requerían una escalera grande; pero de ahí, hasta el campanario necesitaban una escalera chiquita.

Así, llegarían “arriba y arriba”, lo que significaba que para “subir al cielo” y, en su desesperación, aliviar su sufrimiento, se lanzaban al vacío suicidándose. Al sospechar lo que pasaba, los peones de las haciendas, se empezaron a organizar para defender la ciudad, pero en el caso de los de la Hacienda de la condesa de Malibrán, les gritaba “¡Qué van a hacer ustedes, que ni marineros son!”, y el líder, un mulato llamado “Málaga” o “Malanga” (quien se aseguraba era su amante), le respondía “Yo no soy marinero, pero por ti seré”. Y cuando les dijeron a los capitanes del Ejército, que agarraran un barco y persiguieran a los piratas, respondían “Yo no soy marinero, soy Capitán”, convirtiéndose en una fiesta popular para los campesinos.

Un cantante popular llamado (Lino) “El Guaruso” improvisó una canción que fincó las bases musicales de La Bamba, y que el propio César Muñoz reproduce en su video, decía “Quilitán, quilitán, que suenen las campanas de Malibrán… (se repite) ¡que vienen los piratas, que no vendrán…!”

Lino, El Guaruso, cuenta el investigador Ramón Río García en la importante revista de información afroamericana “Bembé”, era un trotamundo que se ganaba la vida como jaranero y decimista, y que llega a Malibrán, invitado por unos peones que lo habían conocido por el camino; y que con su jarana mágica llevó la alegría en la hacienda para mitigar el cansancio de la peonada, en el nocturnal bullicio en los bohíos y el obligado remate en las fiestas de la molienda y guarapera, ambiente que gustaba también a la condesa de Malibrán. Además, El Guaruso, se sentía a gusto con esta gente por una guapa medellinera, Rita, “La China” que lo traía embullado[3].

Fue así que la corona española se enteró que el virrey de México no tenía la capacidad para defender a su pueblo, particularmente al puerto, que por el comercio era un lugar estratégico. La palabra “Bamba”, se dice, viene de “Bambarria” que alude a una persona “tonta o boba” (RAE) justo como se veía a las autoridades del virreinato mexicano. La población, para burlarse de ellos, porque después de los sucesos tomaron medidas, les compuso este son con versos y tonadas a partir de la canción de Guaruso, se fueron integrando los versos que dieron lugar al primer borrador de La Bamba, que en conjunto forma parte del género musical llamado Son Jarocho, que es una música tradicional que combina la danza zapateada y la poesía cantada.

Nos ilustra César Muñoz que “Son” viene de “Sonus” que se refiere a un “sonido musical y placentero” y el son jarocho tiene su origen en el sur de Veracruz, y es tocado con arpa jarocha, jarana, que lleva el acompañamiento rítmico, el requinto jarocho, que traslada la melodía, además de la guitarra tradicional.

En “Tumbando caña. El origen desconocido de La bamba”, el periodista Ernesto Márquez (La Jornada/6 de agosto/2001) señala, citando a Ramón Río García, que La bamba nació el 16 de mayo de 1683 “en los médanos de Malibrán, justamente donde se encontraba la hacienda del mismo nombre, propiedad de doña Beatriz del Real, famosa por su belleza y proclividad a los fandangos en la época de La Colonia”.

Según Ramón Río, después de haber consultado el trabajo de Francisco Ávila Rivera y Paco Píldora, basado en testimonios de los viejos de la comarca, en tiempos de La Colonia el trovero El Guaruso, habría bordado un típico cantar, que se había asentado en la campiña jarocha, en bailes y fandangos, ganando la gloria de ser el rey del son jarocho. También que Bamba es un término de origen africano que significa fiesta, huateque o celebración. 

Algunas coplas originales de La bamba se han ido modificando o incrementando según el intérprete en turno. Incluyendo al propio Guaruso, que a su composición hubo de agregar aquello de “para subir al cielo se necesita una escalera grande y otra chiquita”, ya que después de haber sido perdonada la hacienda del ataque de piratas que tenían por costumbre arrasar todo a su paso, los lugareños se sintieron protegidos del Señor, como si estuviesen en el mismísimo cielo. De ahí que el compositor ubicara la Gloria en Malibrán siendo la escalera grande aquella que daba acceso al médano donde se encontraba la hacienda, y la “chiquita” la que libraba la barda que rodeaba la misma.

En “Los archivos del dolor” James Dean Bradfield señalaba en la introducción a The Everlasting en la gira Journal For Plague Lovers, que La Bamba es una melodía tradicional mexicana, (más precisamente una canción de boda), originaria del estado de Veracruz. El género musical correspondiente es el sonido jarocho (jarocho es el gentil de la ciudad de Veracruz); y que, en 2007, el alcalde de Veracruz quiso hacer del 17 de agosto el día internacional de La Bamba[4].

Su internacionalización se dio gracias a la adaptación que en 1958 Richard Valenzuela (16 años), mejor conocido como Ritchie Valens, habría hecho para el rock en español y que, con la migración de mexicanos a Estados Unidos, habían empezado a gustar de ella. Fue incluida por recomendación de su productor, en su único álbum de estudio, y –por el éxito– le valió para ser invitado (contratado) a una gira que se llamó “Winter dance Party” (La fiesta bailable del invierno) y que incluía los artistas del momento como Buddy Holly and The Crickets; Big Bodpper, Dion and The Belmonts, J.P Richardson, Franky Sardo…

Cuenta César Muñoz que el 3 de febrero de 1959 viajaron en pleno invierno en un autobús que estaba en muy malas condiciones, por lo que Buddy Holly decidió rentar una avioneta, pero como ahí no cabían todos, Ritchie Valens se ganó su lugar apostando “cara o cruz” con otro de los integrantes; pero poco después de levantar el vuelo en medio de una tormenta de hielo, la avioneta se derrumbó y fallecieron todos…

El 29 de agosto de 1987, la banda de rock chicana “Los Lobos” fundada en California e integrada por hermanos, y cuyas influencias provenían del rock and roll, Tex-Mex, country, folk, rhythm & blues, blues, cumbia, son caribeño, bolero y estilos de música tradicional mexicana, como el norteño, grabaron una versión de La Bamba que se convirtió en la primera canción en español en ocupar el lugar número uno en los Billboard y que acompañó a la película biográfica de Ritchie Valens estrenada ese mismo año.


[1] http://cronicas.ugmex.edu.mx/index.php/enterate/1193-leyenda-de-la-condesa-de-malibran Consultado el 22 de agosto 2021

[2] https://www.elimparcial.com/sonora/locurioso/La-Bamba-historia-de-un-son-veracruzano-20140202-0083.html Consultado el 22 de agosto 2021

[3] Ernesto Márquez https://www.jornada.com.mx/2001/08/06/21an1esp.html Consultado el 23 de agosto 2021

[4] https://lesarchivesdeladouleur.wordpress.com/2014/07/15/la-bamba/ Consultado el 23 de agosto 2021.

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