Brenda Fonseca

Ver el vuelo de un ave es para los marineros una señal de esperanza, un augurio de salvación, esa es la misma sensación que me produce ver las palomas a través de mi ventana, a un año y cuatro meses de que empezó este encierro por la pandemia; pero no todos piensan lo mismo, en el Fraccionamiento “Real del Sol” (Tecámac, Estado de México), están exterminándolas; como si no nos bastara respirar el hedor a muerte que ha dejado el Covid-19, que continuamos sin respetar la vida propia y ajena.

Y sin quererlo vino a mi mente el poema “Augurios” de Rubén Darío:

“Hoy pasó un águila

sobre mi cabeza…

Dame tus uñas largas

Y tus ágiles alas cortadoras de viento…

Y a estas aves le siguen otras a las que el poeta le va pidiendo sus dones, hasta llegar al último párrafo que vislumbra un mal augurio:

“Pasa un murciélago

Pasa una mosca

Una abeja en el crepúsculo,

No pasa nada

La muerte llegó.

Y bien, unos dirán que las palomas son una plaga, que transmiten enfermedades, que son nocivas, sinceramente no creo que más que los seres humanos y menos en estos momentos de pandemia, ¿A caso algún animal mata a su propia especie u otra por diversión, vanidad o ambición? ¿Por qué entonces terminamos con la existencia de otros seres, con qué derecho imploramos salir con vida de la hecatombe que está causando el Covid-19?

¡Vaya egocentrismo! que ni en medio de una pandemia dejamos de ser el peor de los depredadores. ¡Humanidad qué lejos estás de serlo! ¿Crees que Dios les dio alas para que tú las arranques del cielo? Quieres silenciarlas, derribarlas, hacerlas caer tan bajo como tu miserable indolencia.

Pensé que lejos habían quedado los días de la “Solución final” de Hitler, como si no hubiese otro remedio que matar a quien nos estorba. Ya lo decía Gandhi: “La grandeza de una nación y su progreso moral, pueden ser juzgados por la forma en que trata a sus animales”.

Qué bello es ver a los caballos y otras tantas especies ser libres, retozando en la playa, apoderándose del mundo que les quitamos, mientras los humanos seguimos cautivos por la pandemia, ¿A caso no hemos aprendido la lección? ¿Será que el mundo se quiere sacudir la plaga de la humanidad para estar a salvo? Cuando la tormenta pase ¿Seremos mejores, como el creador nos imaginó un día?…

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