Penal acondiciona y renta cuartos de hotel

  • Descubren “narcovestido de novia”
  • Piden trabajo como regalo del Día del Padre

Brenda Fonseca

Dicen que como los mexicanos no hay dos y es que mientras la pérdida de empleo a nivel mundial, debido a la pandemia por Covid-19, ha sumido a millones de personas en la desesperación, aquí el ingenio mexicano es el que nos saca a flote y es que no vendemos a la suegra porque nadie la compra y si no me creen, ahí les va esta historia. Cómo está eso de que, gracias a un hoyo en el suelo, una persona no se está haciendo millonaria, pero sí le va mejor que a muchos asalariados, esto luego de que se le ocurrió la brillante idea de hacer un pan y una playera conmemorativa. Astrid Martínez Castillo, de Santa María Zacatepec, municipio de Juan Crisóstomo Bonilla, Puebla, después de enterarse del revuelo que causó la noticia del socavón que surgió de forma inexplicable en los cultivos de su comunidad y que hoy día tiene una dimensión de 126 metros (mayor que la cancha del Estadio Azteca), compró un pan circular, le quitó el centro a forma de rosca, lo rellenó de helado y le colocó dos figuritas de perritos, en honor a los canes que cayeron en este lugar y que días después fueron rescatados con vida. Al ver el trancazo comercial que fue en las redes sociales el “Pan del socavón”, Astrid no lo pensó dos veces y que lanza la playera conmemorativa en 120 pesos, la cual en unos cuantos días se ha hecho viral. En tanto, a otras personas se les ocurrió realizar tours por dicho lugar, pues sin duda el socavón se ha convertido en un tractivo turístico. **** ¡Ah! Pero nada comparado con la idea que tuvieron en un penal de Puebla y es que pensando en realizarle su fantasía sexual a algunos y de paso hacerse de unos centavitos, en el patio del reclusorio de San Miguel construyeron suficientes cuartos -vaya usted a saber por orden de quién- con la noble intención de que los internos se desestresaran y de paso dar fuente de trabajo a unas bellas damiselas. En otras palabras, los celadores rentaban cuartos a las sexoservidoras, ustedes saben para reactivar la economía.

En efecto, los fines de semana en ese rinconcito cerca del cielo, por la módica cantidad de 2 mil 500 pesos, un recluso podía pasar la noche en compañía de una sexoservidora, pero sí de plano el presupuesto o la condición física no le alcanzaba, pos por 250 pesitos tenía derecho a una hora de compañía femenina. Y esto no lo digo yo, fue el mismo gobernador de Puebla Miguel Barbosa, quien denunció que ni aún con la pandemia se suspendieron las visitas conyugales y este tipo de comercio sexual en dicho penal y lo que es peor hasta construyeron cuartos que más que de penal parecían de hotel, con amplias camas, televisión, baños y hasta jacuzzi. A este paso, muchos van a querer que los lleven presos y es que más que pagar una condena, tal parece que los condenadotes tienen una vida de reyes en el reclusorio, aunque dicen las malas lenguas que no era necesario estar preso para entrar a darle gusto al gusto. **** Y ya que hablamos de rellenos especiales como el del “Pan del socavón”, tenemos que admitir que hay de rellenos a rellenos, y es que no me lo van a creer, pero en ¿Dónde imaginan que pretendían transportar droga? Pues nada más y nada menos que en un vestido de novia. Sí, en Morelia, Michoacán, la Guardia Nacional descubrió un “Narcovestido”. El paquete levantó sospecha al pasar por la máquina de rayos X, no sólo por su inusual peso, sino por unos compartimientos que a la postre se descubrió que contenían envoltorios de metanfetamina, que en total sumaron 2 kilos 600 gramos. La prenda nupcial tenía como destino España, pero terminó en poder la Fiscalía General de la República. Y bueno, pero como no saben las autoridades que la futura novia tenía que “darse valor” con algo, para poder dar el sí en el altar, pues en estos tiempos no cualquiera se casa ¿eh? **** El domingo celebraremos el Día del Padre, quienes aún gozan de la bendición de tenerlo, estarán pensando en regalarle los clásicos zapatos, calcetines, corbatas, cinturón, ¿Qué se yo? Pero lo que en verdad desean, al menos así lo externaron 20 papitos, en la explanada del parque Zamora, ubicada en el centro de Veracruz, es que les den trabajo, ya que a sus 55 años de edad muchas personas los consideran viejos, aún y cuando para realizar los oficios que ejercen como plomeros, albañil, electricista, no requieren ser unos jovenzuelos; así que tampoco se pongan exigentes y es que yo sé que las jarochas quisieran que un modelito de calendario les fuera a destapar la cañería, pero no hay que ser paisanas, los cincuentones tienen lo suyo, en especial experiencia y muchas ganas de trabajar . Estos padres de familia, dicen que desde que inició la pandemia, se las han visto muy difícil,pues nadie los contrata para trabajar en su casa, ya que temen que los contagien. Desde tempranito, estos padres de familia se reúnen en el parque, con la esperanza de que alguien solicite su trabajo, así frente a ellos colocan sus herramientas y un letrero indicando su oficio, pero el tiempo avanza, el sol abrazador es fiel testigo de esas horas de espera, hasta que cae la tarde, sin haber ganado ni un peso, ni para echarse un taco, las tripas crujen, sin embargo, la preocupación de regresar a casa sin un centavo es mayor que su hambre. Pero la fe siempre es mayor, mañana será otro día. En tanto los gastos en casa siguen y no se pagan con fe, ni esperanza. **** En fin, esto pasa sólo en México.  

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