Por José Sobrevilla

Prófugo de la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, UAT, este corresponsal llegó a la capital del país en febrero de 1982 a presentar su examen de admisión para estudiar Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Había estudiado dos años en la UAT –Finales de los setenta– y, curiosamente, a la semana se desataba tremenda balacera que nos tuvo tirados en el piso del salón por lo menos media hora. La sede del examen de la UNAM fue el Estadio Azteca donde había un mundo de aspirantes todos a distintas áreas: Ciencias Políticas, Administración Pública, Ciencias de la Comunicación, Relaciones Internacionales etcétera. Todos llevábamos lo que se llamaba Formación Básica o tronco común.

Era una Facultad respetable, sin embargo, ayer leía que alguien llamado Carlos Arturo Baños Lemoine proponía que, como regalo por sus 70 años, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, FCPyS, deberían desaparecerla por ser “un bodrio universitario”; y porque su estructura educativa es de carácter estatista, autoritario, dogmatizante y parasitario, “han salido ya muchas generaciones que le han hecho mucho daño a la Facultad y al país (…) vomitando hordas de grillos o de devotos burócratas del oficialismo en turno y, sobre todo, cocinando recetas “teóricas” de dudosa calidad y amargas consecuencias, comenzando por el marxismo y terminando por el feminismo”[1].

A propósito del feminismo, el 22 de agosto de 2019, el portal Sinembargo consignaba la denuncia de las alumnas de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM-Xochimilco, donde este personaje da la clase de Política y Gestión Social, quienes lo acusaron por sus dichos sexistas. Incluso, en la Universidad Pedagógica Nacional, UPN, ya había sido señalado por su conducta sexual inapropiada hacia alumnas[2].

La FCPyS fue fundada en 1951 como Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales (ENCPyS) y se convirtió en Facultad el 26 de enero de 1968. Dos años antes, en 1949, la Unesco había convocado a sus estados miembro a una conferencia sobre ciencias políticas, a la que –por la UNAM– asistió Lucio Mendieta y Núñez, quien en ese momento era director del Instituto de Investigaciones Sociales. Ahí, todos los países asistentes, fueron invitados a crear asociaciones y escuelas de Ciencias Políticas y Sociales para promover el desarrollo, el bienestar general y la democracia.

Para aquel momento, de ciencias sociales, la UNAM únicamente impartía las carreras de Economía y Derecho, por lo que, durante la rectoría de Luis Garrido, el Consejo Universitario aprobó un 3 de mayo de 1951 el proyecto que presentara el doctor Mendieta y Núñez, naciendo así la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, ENCPyS, cuyo primer director fue Ernesto Enríquez Coyro, quien se declaraba ‘radicalmente opuesto al plan de estudios’ por no contemplar las prácticas de campo que, decía él, eran muy importantes para la formación de los jóvenes profesionales y de las cuales muy poco se llevaban a cabo”[3].

Pero, ¿Por qué la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales ha formado políticos oportunistas como los que hoy tenemos?

Según el doctor en sociología Rodolfo Bórquez, prestigiado maestro de la Universidad Autónoma de Guerrero, –consultado para esta columna– es una cuestión de idiosincrasia; además, el papel de la universidad siempre ha sido profundizar las diferencias y, citando al sociólogo Pierre Bourdieu, el académico se pregunta ¿qué pasa con los alumnos rechazados en los procesos de selección de las universidades? La conclusión es que la universidad no puede funcionar si no está ligada al aparato productivo, según el sociólogo francés.

Lo que pasa es que la mayoría de los países no planean cuántos estudiantes deben entrar y cuantos deben salir para cubrir las demandas de trabajo. Por ejemplo, en Alemania, si necesitan diez profesionales para ciertas vacantes, dan la opción de ingreso a veinte estudiantes y, en el camino, por lo estricto de las carreras, generalmente terminan abandonando la mitad y solo quedan los necesarios para cubrir esas fuentes de trabajo.

También, en Europa, por ejemplo, si un ciudadano quiere resolver algún asunto, puede acudir directamente con el funcionario que corresponda y lo más seguro que es que sea atendido; sin embargo, en México la clase política e intelectual tiene la particularidad de ser “inalcanzable”. Son culturas distintas, y mientras más te acercas al todo poderoso líder, ya sea director de la Facultad, profesor, o funcionario universitario, aumenta su “estatus” y es así como se hace carrera en nuestro país, y no por el conocimiento.

Dígame si no, en México uno se promueve en política a través de la amistad y no del conocimiento. Las formas de movilidad social se dan de manera suigéneris, ya sea por compadrazgo o por amiguismo; por ejemplo, el “Negro Durazo”, tenía un doctorado que nadie sabía cómo lo había obtenido.

Para obtener un cargo en la universidad, lo que se hace es identificar quién es el que manda, te colocas en la fila, te conviertes en su sirviente, lo adulas, y al poco tiempo ya tienes un espacio. Hay un caso comentado a este columnista por alguien, que de ser barrendero en una universidad, llegó a ser rector gracias a que supo a quién adular y, con el paso de los años llegó a ser el más importante funcionario de una universidad.

Tal vez muchos de mis compañeros de la FCPyS recordarán que cuando iniciamos –1982– la Facultad estaba contigua a la de Derecho, y no era gratuito, ya que se consideraba que las cuestiones abordadas en Ciencias Políticas, tenían que ver con el derecho y por ello se creó como anexo a la Facultad de Derecho, y cuando se cambió a lo que hoy conocemos como “la nueva facultad” –1984–, se inauguró con cinco carreras: Ciencias de la Comunicación, Ciencia Política y Administración Pública, Relaciones Internacionales, Sociología, y Antropología, ésta en 2016. 

En 70 años, ¿Quiénes han sido los rectores de la FCPyS? De 1951 a 1953 Ernesto Enríquez Coyro; Raúl Carrancá y Trujillo (1953-1957); Pablo González Casanova (1957-1965); Enrique González Pedrero (1965-1970); Víctor Flores Olea (1970-1975); Julio del Río Reynaga (1975-1979); Antonio Delhumeau Arrecillas (1979-1981); Raúl Cardiel (1981-1983); Carlos Sirvent (1984-1988); Ricardo Méndez Silva (1988-1992); Juan Felipe Leal (1992-1996); Cristina Puga (1996-2000); Fernando Pérez Correa (2000-2008); Fernando Castañeda Sabido (2008-2016); Angélica Cuéllar Vázquez (2016-2020); y Carola García Calderón (2020-2024).

De ahí han salido Políticos como el actual presidente Andrés Manuel López Obrador; Rosario Green; Beatriz Paredes Rangel; Citlalli Hernández Mora; Sebastián Vignolo, y muchos otros; Comunicadores como Carmen Aristegui, Jairo Calixto Albarrán, Antonio Esquinca, Álvaro Morales, Carlos Ramos Padilla, Carmen Lira Saade, Javier Solórzano, Paola Rojas, Cristóbal Soria, Jorge Ramírez Suárez, Jenaro Villamil, Raúl Trejo Delarbre, Alejandro Brofft, Federico Reyes Heroles, Ramón Ángel Díaz y más.

De la farándula y el espectáculo: Verónica Castro, André Marín Puig, Enrique Álvarez Félix. René Casados, la cineasta María Novaro, entre otros.


[1] https://www.elarsenal.net/?p=1003071 Consultado el 25.05.2021

[2] https://www.sinembargo.mx/22-08-2019/3633388 Consultado el 25.05.2021

[3]https://es.wikipedia.org/wiki/Facultad_de_Ciencias_Pol%C3%ADticas_y_Sociales_(Universidad_Nacional_Aut%C3%B3noma_de_M%C3%A9xico) Consultado el 25.05.2021

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