Por José Sobrevilla

Héctor Berrellez está furioso, encabronado, indignado, muy molesto con las autoridades de Estados Unidos porque recientemente, el miércoles 7 de abril, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, dejó libre en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el Puente de las Américas, a un sanguinario asesino a quién él capturó –en los ochenta– haciéndose pasar por narcotraficante cuando era Agente de la Administración para el Control de Drogas, DEA.

Se trata de Juan José Bernabé Ramírez, ahora de 62 años, ex policía mexicano ligado a Caro Quintero quien torturó y asesinó a Enrique ‘Kike’ Camarena Salazar, además de cuatro Testigos de Jehová americanos en 1984, violando a sus esposas, torturándoles en su intimidad con una piola de caballo, y cercenándolos vivos; además, “donde estaban los refrescos, por la cocina del restaurante ‘La langosta loca’ propiedad del capo Rafael Caro Quintero, mató también a dos americanos”.

Por estos delitos, Bernabé fue condenado a cadena perpetua el 30 de julio de 1990, pero después de 30 años preso, una apelación de su abogado y el testimonio de un agente del Buró Federal de Investigaciones, FBI, de nombre Malón, quien había dicho que los pelos de la cabeza de José Bernabé, habían sido recogidos de la escena del crimen donde ‘Kike’ Camarena había sido torturado (Lope de Vega, Guadalajara) y después se demostró que los cabellos no eran los mismos, sin embargo, fue la escusa para dejarlo en libertad.

En efecto, el 17 de diciembre de 2020 “una corte del Distrito Central de California aceptó rescindir la cadena perpetua y aceptar los 30 años que había pasado en la cárcel como una sentencia cumplida”, difundió el portal Infobae[1] citando el comunicado del ICE. “La corrupción y la impunidad privan tanto en Estados Unidos como en México”, aseguraba Berrellez, indignado, durante la entrevista con este reportero.

– ¿Cómo lograste la captura de Juan José Bernabé?

– Cuando me lo identificaron, hice un plan. Mandé a un informante que lo trajera con el pretexto de que yo, un narco americano, quería que matara a un agente federal de acá, en Estados Unidos, Los Ángeles. Cuando llegó lo entrevisté y me dijo que sí lo haría, pero me cobraba 100 mil dólares, “deme cincuenta mil ahorita y los otros cuando termine el trabajo”.

Me dijo que en México había sido sicario, y que trabajó con Caro Quintero, para Pérez Gallardo, y también para Fonseca. En aquella plática –que fue en un bar– nos echamos unos tequilas, pero yo lo estaba grabando. Le pregunté, “a ver ¿A quién has matado? Si me estas cobrando cien mil dólares, al menos dame tu currículum…”, le dije.

– “No he matado a muchos, pero el más reciente fue a ‘Kike’ Camarena”

– ¿Ah sí?, ¿tu estuviste en eso?

– “Sí; yo lo golpeé, lo torturé, lo cachetié”, decía burlándose” …

Yo dije, “ah, qué bueno. ¡Perfecto! Te voy a contratar, me tienes convencido”. Platiqué mucho con él, le pregunté cómo estaba Camarena cuando lo torturaban, “muy hinchado” respondió… Estuvimos como media hora echándonos unos tequilitas y ahí mismo lo arresté.

Yo le tenía coraje y ganas también porque había matado además a seis americanos a quienes desmembraron, los decapitaron, y después los cuerpos fueron envueltos en unos manteles y los enterraron también en el Bosque la Primavera.

– ¿En dónde lo soltó la ICE?

– En Ciudad Juárez, Chihuahua, en el Puente de Las Américas. Fue como a las tres de la tarde de un viernes, para que aquí, en Los Ángeles, permanecieran callados, porque si se dan cuenta, seguramente hubiera habido muchas protestas, pero fue casi a escondidas.

– ¿Se puede apelar?

– Lo único que pudiera ser es que México le hiciera cargos, pero no creo que lo inculpen allá. Aunque yo tengo declaraciones que podría entregar a la procuraduría mexicana, o que las pudieran solicitar a las autoridades americanas, en las que admite que sí estuvo torturando a Camarena y que él era más listo que los investigadores mexicanos. “Me los comí”, “Les dije que era un jardinero y no tenía nada qué ver; son tan idiotas los federales que me lo creyeron”. Así me dijo burlándose.


[1] (10 de abril de 2021) https://www.infobae.com/america/mexico/2021/04/10/torturo-en-su-intimidad-a-mujeres-y-las-cerceno-mientras-aun-vivian-extraditaron-a-mexico-a-narco-ligado-con-la-muerte-de-un-ex-agente-de-la-dea/ Consultado el 18.04.2021

En los ojos se le ve lo malo, en la cara, es un matón; “soltaron a un perro rabioso, muy peligroso; yo lo traté, por eso lo digo. ¿Cómo se ponen a soltar esa persona?… ahora anda libre en las calles de México, no se a quién más matará en el futuro, pero se va unir otra vez a los narcos”.

– ¿Tiene Bernabé ligas a grupos criminales actuales?

– Él es parte del Cartel de Sinaloa, que sigue metiendo mucha droga; muy amigo de Caro Quintero quien es otra vez el jefe de jefes del Cartel de Caborca; es íntimo de ‘El Mayo’ Zambada, seguro se va a unir a ellos, qué le queda.

Le voy a ser franco, no creo que los americanos tengan ningún interés. Aquí existe mucho la corrupción; incluso considero que el gobierno americano da lecciones al gobierno mexicano en corrupción “si deveras lo hubieran querido castigar por ¿qué lo soltaron?” México se debería quejar con Estados Unidos por haberlo regresado…

– Respecto a la liberación del General Salvador Cienfuegos en México ¿Lastimó las relaciones con las autoridades de justicia de Estados Unidos, con la DEA?

– La DEA no debe estar resentida con México, debería estarlo con las autoridades americanas que lo soltaron. Lo liberaron para que se le hiciera una investigación y cargos en México y este país no lo quiso hacer, y lo liberó ‘totalmente inocente’, pero no es cierto: existían llamadas de capos del narco con el General; que eran evidencias que sí se le hubieran podido presentar en México.

Mire, la corrupción existe en los dos países. “Yo soy el primero en admitir que aquí también estamos bien corruptos, pero es más arriba, a nivel Congreso, y es de mucho más billete”. Yo quiero mucho a México y no me gusta que digan que ‘es un país corrupto’, sí, pero aquí también, igual que otros países. ¿A poco no hay corrupción en Colombia? ¿Por qué? por el dinero que tienen los narcotraficantes para comprar a los gobernantes.

Aquí no es ningún secreto que la CIA, para apoyar a los Contras, inundó los barrios y guetos con cocaína para solventar la guerrilla en Nicaragua, para luchar –según ellos– contra el comunismo. A mí no me lo cuentan, yo lo comprobé. Incluso un agente de la CIA, Ismael Félix Rodríguez, fue quien también torturó a ‘Kike’ Camarena. A los Contras los entrenaban en el rancho de Caro Quintero en Veracruz. ¿Qué me da a decir eso? “Que Caro Quintero estaba en la nómina de la CIA”. Los aviones que utilizaron para llevar las armas a los Contras eran de Juan Ramón Mata Ballesteros, otro capo que tenemos aquí detenido por la muerte de Camarena. ¿Por qué anda libre Félix Rodríguez de la CIA? Tenemos testigos de lo que le digo.

– Héctor, ¿Cuánto tiempo hace que dejaste de pertenecer a la DEA?

 – Tengo como veinticinco años. Estoy retirado, pero siempre me consultan porque soy experto en narcotráfico. ¿Por qué? porque todavía tengo muchos informantes en México que, hasta la fecha, me hablan y me informan. Pero no solo de la corrupción de aquel país, aquí también tengo quienes me dicen cómo está todo el cuento. ¿Por qué? porque yo doy la cara.

Tengo un libro que se llama “El último infiltrado de la DEA” y que ya sacamos en inglés y ha sido muy vendido. Ya va a salir en español; incluso Jessi Uribe y Arlette Garibay fueron los que hicieron la traducción; también va a salir pronto en chino, ruso y en Europa. No tengo miedo de decir que ‘la CIA americana fue la organización que movió más drogas en los ochenta y los noventa que cualquier narcotraficante acá’.

– ¿Cuál es tu origen? ¿Dónde naciste?

– Yo soy nacido aquí, en Los Ángeles, pero de padres mexicanos. Mi padre, QEPD, me inculcó el catolicismo, diferenciar el mal del bien, lo correcto, a ser siempre honesto y decir la verdad en todo momento. Por él escribí mi libro porque, antes de morir, me recomendó “tienes que escribir un libro sobre tu trabajo”, porque yo a él le contaba todo. Amaba tanto a México que no quería que lo enterráramos acá; pero mi mamá, por tenerlo cerca, no le cumplimos.

– Como experto ¿Qué opinas de lo que se vive en México en cuanto a narco-política?

– Desde que yo, como parte de la DEA desmantelamos el Cartel de Guadalajara, se han empeorado las cosas; porque en los ochentas había nada más un Cartel, cuyo jefe era Ernesto Fonseca Carrillo, quien al ser un gran narcotraficante tenía muchas reglas: no se metan con los ciudadanos; no anden violando chicas, no hagan desastres, no maten a nadie sin mi permiso. Controlaba con puño fuerte; pero después que lo metimos a la cárcel y a todos, surgieron muchos “grupitos”, que “Los michoacanos”, que “La línea”, que “los de Sinaloa”, que “los Zetas” y todos ellos… apoyados por diferentes gobernadores.  

Usted sabe que los narcotraficantes sin el apoyo de los gobernantes corruptos no hacen nada, pero ahora ya están muy crecidos y hay diferentes bandos y por eso hay tanta violencia. Más que en aquellos tiempos. Los narcos ya están fuera de control y extorsionan a las personas que tienen negocios. “Si no pagas una nómina te vamos a quemar el negocio”.

Tengo amigos médicos mexicanos que los zetas les quemaron sus consultorios. Ahora tienen miedo que les incendien sus casas porque ahora trabajan ahí. Así de feo está México. Y el que hable contra los narcos es asesinado.

Los que sí debería recibir protección política en los Estados Unidos son los pobres mexicanos que vienen huyendo de la violencia del narco en México.

– ¿Cuándo llega tu libro a nuestro país?

– Yo espero que en un mes.

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