Por José Sobrevilla

Bioandamio es un procedimiento médico para evitar amputaciones de miembros por pie diabético u otra extremidad, que facilita la reconstrucción de la piel en pacientes con diabetes tipo II, pero particularmente ayuda en la cicatrización por cirugías, quemaduras de cualquier grado, accidentes automovilísticos, etcétera. Esto se consumó después de diez años de investigación de un equipo de especialistas encabezados por el Dr. Ricardo Rangel Martínez, quien egresó del prestigiado Centro de Investigación y de Estudios Avanzados Cinvestav, del Instituto Politécnico Nacional, quien, con motivo del reciente otorgamiento de la autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris, del registro de su descubrimiento médico único en el mundo, accedió a conversar con este reportero.

El Bioandamio es un apósito biológico de última generación que induce un proceso desinflamatorio y bioregenerativo de manera natural en heridas de la piel. Es un desarrollo biotecnológico en torno a la biología de las células madre o troncales mesenquimales (tejido del organismo embrionario) de humanos.

El estudio inició desde 2008, cuando un grupo de científicos chinos descubrió que el flujo menstrual era rico en células madre mesenquimales y que llamó la atención de los mexicanos porque el tejido endometrial, que es el origen de estas células, cada mes se reconstruye, para hacerse receptivo para la implantación del embrión, cuando llega a darse el embarazo. Este ciclo constante, requiere forzosamente que el tejido tenga células troncales o células madre y estén renovando no solamente el tejido sino su vascularidad, que es algo muy importante que está comprometido en el paciente diabético.

Esa analogía que los científicos observaban, en cuanto a funcionalidad y la revascularización, fue justo lo que querían inducir en las heridas en los pacientes con úlceras de pie diabético porque el principal detonador para la regeneración era justamente la ausencia de una vascularidad apropiada. “Fue así que, aquí en México, nos avocamos a desarrollar la tecnología para obtener estas células, y desarrollamos un método nuevo, diferente al de los chinos, el cual pudimos patentar”.

– ¿Cómo surgió el nombre de “Bioandamio”?

– Es una mezcla entre el “andamiaje” utilizado en trabajos de ingeniería de edificios, y los andamiajes biológicos que son tejidos que soportan nuestras células, básicamente el material extracelular constituido por agentes de colágenos de la espina, el Ácido Hialurónico; estas proteínas largas van formando justamente un entramado, andamiaje, que utiliza nuestro propio cuerpo para soportar a las células de órgano y tejido específico.

Comentó que los “estudios preclínicos”, los que se hacen en animales, los realizaron en el hospital de Pemex-Picacho, que cuenta con un bioterio con las condiciones apropiadas. Ahí se hicieron los ensayos de regeneración de la piel y, cuando vieron que no tenía efectos secundarios, pasaron a los ensayos clínicos, con humanos, a través de un ‘consentimiento informado’ en diversas unidades hospitalarias.

– ¿Cuándo se realizó el registro de la patente?

– Iniciamos el trámite por 2014 o 2015, más o menos, y ya en el 2019 –el 14 de febrero– nos conceden la primera patente en medicina regenerativa en nuestro país, justamente para este ‘dispositivo médico clase III’, para la regeneración de heridas de la piel.

– Este tipo de procedimientos en medicina, pocas veces han sido conocidos en nuestro país…

– Muchos países, desafortunadamente, incluido México, Centroamérica y Latinoamérica, tienen un rezago tecnológico de al menos unos 20 años, el cual dificulta emparejarnos en el aspecto biotecnológico con quienes van tomando la batuta.

Uno pensaría, señala el científico, que en el ámbito de la medicina regenerativa Estados Unidos e Inglaterra, debieran estar a la vanguardia, pero no; quienes realmente han tenido la mejor invención, no solamente en el aspecto de normatizar y de tener reglas claras para la manufactura y la salida al público de este tipo de productos ha sido la Unión Europea, básicamente España; país que ha liderado de manera muy importante este tipo de concepto y lo han acuñado como “terapias avanzadas”, que incluye tres áreas de la medicina moderna relacionada a la terapia celular, la terapia génica y a la ingeniería tisular.

– Hablando de medicina regenerativa, ¿en qué lugar se encuentra México?

Gracias al trabajo que nosotros iniciamos en 2005, hemos sido pioneros en México y América Latina en generar esta biotecnología. Desde este año hemos generado estas plataformas tecnológicas para tratar las células madre mesenquimales y diversas fuentes tisulares. En un inicio se creía que solamente la sangre del cordón umbilical era fuente única de células troncales para aplicación terapéutica; y que estas células madre hematopoyéticas se podrían encontrar también en la médula ósea, a veces la única opción terapéutica para muchas patologías relacionadas con la sangre como leucemias, linfomas, anemias, donde el trasplante de médula ósea se consideraba como la única opción de vida para esos pacientes.

Esta célula madre sí es muy útil pero solamente para este tipo de enfermedades, no para diabetes, no para patologías cardiacas, no para regenerar el hígado o el pulmón, entonces se empezó a buscar otra fuente de células madre y se encontró a esta troncal mesenquimal que afortunadamente se encuentra en muchos tejidos como el graso, la grasa corporal, la del endometrio, el flujo menstrual, que es una fuente riquísima de células madre de una calidad de regeneración y restauración excelentísimas.

Gracias a estos trabajos, en 2008 logramos instituir la primera clínica de medicina regenerativa en Guadalajara en donde está el hospital Puerta de Hierro; y desde entonces en México se han generado ya al menos una veintena de laboratorios con registro sanitario de la Cofepris. Paralelamente se han hecho cambios en la Ley General de Salud para incluir ya este tipo de procedimientos terapéuticos, al grado que la Cofepris ha generado ya tres licencias sanitarias para laboratorios dedicados a la curación, almacenamiento y aplicación terapéutica de estas células troncales mesenquimales; por tanto, existe ya una regulación muy avanzada. 

En Latinoamérica somos los únicos que hemos aplicado de manera privada células troncales mesenquimales, y también, ahora con la pandemia, varios laboratorios clínicos han sido repositorio internacional de ensayos clínicos en el mundo. También Nutrición, el Salvador Zubirán, ya cuenta con un registro de células madre mesenquimales para Covid; igualmente el “Hospital 20 de noviembre”, y algún hospital privado en Tijuana. Nosotros fuimos los primeros en inscribir en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt, cuando se abrió la convocatoria para buscar alternativas terapéuticas para el Covid19, un grupo a nivel nacional e internacional, metimos el primer protocolo para poder transmitir la sepsis vírica con células mesenquimales en pacientes covid19.

Hace un año y medio, aproximadamente, constituimos el concepto, que es el consorcio, el corporativo Exomelabs, ya como un concepto propio, porque anteriormente yo había estado trabajando en otros laboratorios en sociedad, pero decidimos tener el nuestro para tomar la batuta en cuanto a la dirección de investigaciones prioritarias.

– ¿Cómo ha sido ese tránsito, ya como emprendedor médico?

– No ha sido nada fácil. El emprendimiento en México, desafortunadamente no es algo muy socorrido por el gobierno, mucho menos por la industria privada, pero afortunadamente dios nos socorrió en el año de la pandemia que fue cuando nosotros comenzamos a trabajar este concepto. Hemos salido avante porque el bioandamio es un producto que está cambiando la manera de revertir este tipo de daños, hacer una terapia de salvación de extremidades, y con esto el paciente no tenga la necesidad de sufrir amputaciones; pero, además, poder integrar a la gente a su vida productiva, lo que al país le conviene.

En México y América Latina hay un promedio de 16 millones de personas que padecen diabetes tipo 2. Tan solo en nuestro país habrá unos 10 u 11 millones y el gasto público ronda aproximadamente entre los seis u ocho mil millones de dólares anuales de manera global.

Recordemos que hace algunos años la University of Arkansas for Medical Sciences (UAMS) lanzó una alerta sanitaria declarando una pandemia, una enfermedad, algo transmisible a la diabetes en unos 20 o 30 años y que ningún presupuesto de país alguno, podría soportar esta enfermedad. El hecho de nosotros poder tener este tipo de alternativas terapéuticas, significará un ahorro sustancial, enorme, no solamente para el bolsillo de la gente, si no a nivel gubernamental.

– ¿Qué posibilidades o desarrollos pueden presentarse a partir del Bioandamio?

– Tenemos en este momento un par de patentes más, una relacionada a un lente de contacto para la regeneración de lesiones oculares; y otro Bioandamio, porque el que hicimos era externo, y este podrá utilizarse en cirugías reconstructivas internamente. De hecho, el Bioandamio actual no solo puede usarse en pacientes con pie diabético, sino también para quemaduras de 1º, 2º, y 3er grado, úlceras varicosas, cualquier tipo de herida quirúrgica como cesáreas, corazón, pulmón; heridas muy cruentas por friccionamiento en accidentes de automóviles, etcétera. La ventaja: reduce tiempos hospitalarias; en el caso de cesáreas elimina la fibrosis, o cicatriz queloide, en cirugía plástica reduce la reacción a los materiales.

Finalmente nos comentó que la medicina regenerativa está avanzando a pasos agigantados, al grado que, “si me preguntaras, a dónde va a estar en cinco años, humildemente te tendría que decir que no tengo la menor idea”, porque en el mundo se está trabajando tanto en ello que continuamente están saliendo cosas muy nuevas.

Para los médicos, la única manera de obtener información fresca es la capacitación continua. “Un área de nuestra empresa implementa cursos a médicos especialistas y en general, porque esta información no está integrada a las licenciaturas de medicina, y algunas otras. Estos conocimientos los tiene que buscar el médico de manera extracurricular”. Por ello, reveló, que están trabajando para implementar diplomados y licenciaturas, con estas nuevas tecnologías, que es hacia donde está yendo la medicina en el mundo.

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