Por José Sobrevilla

Lo que nos faltaba; el excesivo consumo de plásticos de un solo uso para mascarillas, protectores faciales, guantes, botellas para gel antibacterial, trajes médicos protectores, kits de prueba, recipientes de comida para llevar, empaques de entrega y un sinfín de productos urgentes para hacer frente a la “pandemia” en el mundo, han colapsado los sistemas de reciclaje de algunos países y, si no se toman medidas, más del 70% terminará tirado en océanos y vertederos; otro 12% podría ser quemado provocando desde contaminación hasta enfermedad en zonas vulnerables; así lo advierte la Organización Mundial de la Salud, OMS, en un informe publicado este martes por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la ONG Azul.

Si la población mundial –arrojó el estudio– usara la misma cantidad de mascarillas y guantes usados en Italia solo en la primavera de 2020, se estarían consumiendo 129.000 millones de mascarillas y 65.000 millones de guantes mensualmente en todo el mundo.

Aunque no lo crea, los números son impresionantes, y el riesgo mayor. En 2020, las ventas globales de mascarillas desechables podrían haber alcanzado unos 166.000 millones de dólares, 200 veces más que 2019 cuando se vendieron 800 millones. En Singapur, durante un cierre de ocho semanas, fueron generadas 1470 toneladas adicionales de desechos plásticos únicamente a partir de envases para llevar.

En Wuhan, China, los desechos médicos aumentaron seis veces (240 toneladas por día) durante la pandemia, sobrecargando la capacidad de incineración de la ciudad, que es de 49 toneladas diarias. Con solo 95 pacientes de COVID-19, un solo hospital en Jordania produjo diez veces más desechos médicos por día, de los que normalmente produce. Los desechos médicos de hospitales en Teherán, capital iraní, crecieron entre el 17,6% y el 61,9% durante los primeros meses de la pandemia; esto es, de 52 a 74 toneladas por día a de 80 a 110 toneladas diarias.

Utilizando las probabilidades para prever el futuro: como el COVID-19 puede sobrevivir en superficies plásticas hasta tres días, si menos del 10% de los plásticos utilizados durante la pandemia fueran reciclados alguna vez, y más del 70% llegará a los vertederos o al medio ambiente, esto sumaría preocupaciones adicionales de contaminación humana por estos desechos. Si de 1950 a 2015, se produjeron 8,300 millones de toneladas métricas de nuevos plásticos, y si continuaran estas tendencias, para 2025 habría suficiente plástico para cubrir cada metro de costa en todo el mundo con 100 bolsas[1].

Cambio mundial de estrategia

En este espacio hemos hablado también de que la “pandemia” de Covid19, desde un principio fue mal abordada en el mundo y que era urgente cambiar la forma de enfrentarlo y verlo como una sindemia. Pues ayer, en otro sentido, también en la OMS, por el bien de las generaciones venideras, se dio a conocer que un grupo de líderes mundiales estuvieron reunidos con el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus, solicitando un tratado internacional para la preparación y respuesta a una posible pandemia futura tras el COVID-19; esto reconociendo que la “pandemia” de coronavirus ha sido un “duro y doloroso recordatorio de que nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo”; advirtieron que habrá otras pandemias y emergencias sanitarias importantes.

Ya no es si “sí” o “no” habrá, sino cuándo será por lo que aseguraron que únicamente juntos podrán estar mejor preparados para “predecir, prevenir, detectar, evaluar y responder a las pandemias de una forma eficaz y coordinada”. Pidieron que el objetivo central del tratado, estaría basado en la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, y buscaría fortalecer las capacidades de los países, regiones y del sistema mundial para actuar contra futuras pandemia.

Los países solicitantes fueron Albania, Chile, Costa Rica, el Consejo Europeo, Fiji, Francia, Alemania, Grecia, Indonesia, Italia, Kenia, Países Bajos, Noruega, Portugal, República de Corea, Rumania, Ruanda, Senegal, Serbia, Sudáfrica, España, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez, Reino Unido y Ucrania. En un boletín señalaron que “En un momento en que el COVID-19 ha sacado ventaja de nuestras debilidades y divisiones, debemos aprovechar la oportunidad y unirnos como comunidad global para una cooperación pacífica que se extienda más allá de esta crisis”, concluyeron[2].


[1] https://news.un.org/es/story/2021/03/1490302 consultado el 30.03.2021

[2] https://news.un.org/es/story/2021/03/1490312 consultado el 30.03.2021

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