• Diputado gasta erario en sexoservicio
  • Abuelita lleva a sus hijitos a vacunarse

Brenda Fonseca

Dicen que como los mexicanos no hay dos y es que mientras los extranjeros se quedan boquiabiertos ante la majestuosidad de zonas arqueológicas como Teotihuacán, las cuales hablan de la grandeza de esta “Tierra donde los hombres se convierten en dioses”; en contraste, nosotros las destruimos para venderlas como simple arena. En efecto, durante la construcción de la autopista Siglo XXI, a cuatro kilómetros de la cabecera municipal de Tlaltizapán, Morelos, personal de la empresa Grupo Aldesa encendió la retroexcavadora, convirtiendo en polvo varios vestigios arqueológicos que datan, en teoría, del año 600 después de Cristo; aún y cuando días antes se acordó parar la obra, hasta que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), estudiara dichas piezas. Lo cierto es que no sólo pasaron encima de estas joyas prehispánicas, sino también de la voluntad de los pobladores, quienes por más de 24 horas se apostaron en este lugar para defender nuestra riqueza cultural, sin oponerse a la construcción de la carretera, pues como bien dijeron, puede desviar su ruta sin destruir los hallazgos del pasado, pues ahora ni echándoles resistol quedan. **** ¡Qué bonito, pero qué bonito! Mientras usted y yo nos sobamos el lomo para pagar nuestros impuestos, Javier Estrada Cárdenas, diputado del Partido Acción Nacional (PAN), bueno que digo diputado, el coordinador de esta bancada en el Congreso de Michoacán, se aventó la puntada de asegurar: “Me puedo gastar el dinero público hasta en putas”. Y bueno, muchos creerán que lo dijo durante una charla de borrachos, pero no, ello ocurrió en plena Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, que tan fino y distinguido caballero presidía. El panista se salió de sus casillas, luego de que el auditor cuestionó el mal uso del erario público, tanto que además de pedir su destitución, le hizo un recordatorio familiar y eso que no era 10 de Mayo, más bien ocurrió en noviembre de 2020, pero como bien sabemos son tiempos electorales y casualmente es ahora que se da a conocer la grabación. **** ¡Y me pongo de pie señores! Pues mientras el citado político michoacano piensa gastarse el erario público en sexoservicio, el presidente municipal de Cuetzalan, Puebla, Gerson Calixto Dattoli, destinó parte de los dineros para construir un refugio para perros, gatos y especies silvestres en situación de calle. Autoridades municipales llaman a donar alimento y a practicar la adopción. Para mayor información, comunicarse al WhatsApp 233 107 29 74.  Se estima que en Cuetzalan existen más de 2 mil perros en situación de calle; por lo que, la meta es evitar un problema de salud pública, pero ante todo el objetivo es avanzar hacia una sociedad más responsable y respetuosa de la vida animal. Ya lo dijo Gandhi: “La grandeza de una nación y su progreso moral se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. **** Quien también dio muestras de humanidad, fue el sacerdote Gerardo Zatarain, párroco de “Todos los Santos” en Torreón, Coahuila, quien dio misa con su perrita

chihuahueña en sus piernas, ya que dijo “Lomita” estaba enferma y no quiso dejarla sola en su casa. Cuánta razón tenía Leonardo da Vinci cuando decía: “De nada sirve creer en Dios, si eres cruel con las criaturas que él creó”. **** Como hace más de 76 años, doña Jovita Aguilera llevó de la mano a vacunar (ahora contra Covid-19), a sus siete hijitos, bueno menos la chiquita, pues apenas tiene 56 añitos. La nonagenaria acudió al puesto de vacunación, ubicado en la Romita, Guanajuato. De muy buen humor, Jovita dijo sentirse joven: “Tengo apenas 96 años y primeramente Dios seguiré adelante”, pues ni el cáncer pudo con ella.  Su motivación son sus 8 hijos y sus nietos, de los cuales ya hasta perdió la cuenta”. La última en vacunarse fue su hija la más grandecita de 78 años, por eso Jovita fue por delante, para ponerle la muestra a sus crías. **** Sin ser Navidad, un repartidor llevó al Penal de Huejotzingo, Puebla, un riquísimo pollo relleno de…¡droga! El menor de 14 años de edad, juraba y perjuraba que él no sabía nada, no obstante, fue puesto a disposición de la autoridad por delitos contra la salud, pues entre la carne había 14 envoltorios de droga conocida como cristal, escondida en diminutas bolsas de plástico. Ni modo, el narcopollero terminó tras las rejas, mientras que los reclusos del lugar se quedaron con las ganas de comerse ese pollito. ****   En fin, esto pasa, SÓLO EN MÉXICO.

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