Sólo en México

Brenda Fonseca 

Celebrar un día del amor y la amistad ¿Sin abrazos ni besos? ¡Nadie lo hubiera creído!, pero este 14 de febrero de 2021, así será, pues amar en los tiempos del Covid, nos obliga a aprender nuevas formas de demostrar afecto. 

En la época de nuestros bisabuelos las manifestaciones públicas de amor entre la pareja eran mal vistas, eso cambió cuando nuestros padres eran jóvenes, aunque en esos tiempos tampoco había “pan”, a menos de que terminaran en el altar; ahora los novios viven juntos sin importar que no tengan la bendición divina. La cuestión es que el amor siempre ha estado cautivo, prisionero de prejuicios, dogmas, leyes y religiones y ahora cuando comenzaba incluso a pintarse de los colores del arcoíris, el Covid lo ha tomado como rehén. 

¿Hace cuánto que no ves la sonrisa de un niño? Mucho ¿verdad? Éstas quedaron guardadas detrás de un cubrebocas esperando un mejor futuro, sí, un futuro donde podamos abrazar a un desconocido, celebrando el milagro de estar vivos y contemos a otras generaciones lo que era amarse en tiempos de pandemia. 

Hoy día, tener contacto físico es jugarse la vida, pero cómo dominar el deseo carnal de una caricia, cómo sustraerse al perfume de su ser, de unos labios que te incitan a pecar, sin sucumbir al deseo, antes de morir de amor. 

El Covid-19 te ha quitado seres queridos, te impidió estar a su lado en su lecho de muerte, no te deja abrazar a tus hijos, ni besar esos labios suaves, húmedos, calientes del dueño(a) de tus deseos. Qué estúpido pensar que se tenga que besar sin besar, abrazar sin estrechar al ser amado y que estar lejos sea la mejor muestra de amor en estos tiempos. 

Y sí, nos aplicarán las vacunas y seremos menos vulnerables al Covid-19, pero no inmunes a la indolencia, a la falta de empatía y respeto a la vida propia y ajena, porque seguirán las fiestas, las aglomeraciones en las compras de última hora, los hoteles llenos, continuará la gente deambulando por la calle sin un por qué, sin cubrebocas, sin cuidar la distancia, agrediendo a médicos y enfermeras sin darse cuenta que los héroes de hoy no llevan capa, sino que visten una bata; porque para que eso cambie no hay vacuna y lo que es peor, de no haber cura será a la postre lo que borre de la faz de la tierra a la humanidad. Cuando todo esto termine ¿Volveremos a abrazarnos? ¿Aprenderemos lo que aún no hemos aprendido? ¿Seremos por fin la creación perfecta?  

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