Columna “Los Otros datos”

Héctor Herrera Argüelles

 “El hombre nunca debe avergonzarse de reconocer que se ha equivocado, puesto que hacerlo corresponde a decir que hoy sabe más que lo que sabía ayer”: Alexander Pope

La primera lección es que los gobiernos han abandonado lo fundamental: la salud y la educación pública. La sindemia tomó a todos los países a contracorriente, con sistemas de salud pública abandonados. China, Estados Unidos, Europa y América Latina, México incluido, tuvieron que reconvertir de emergencia, instalaciones hospitalarias que se encontraban en el descuido y trabajando al límite.

Ha salido a flote lo que la mayoría sabíamos. Hospitales descuidados por años, unidades de cuidados intensivos con equipos viejos y obsoletos, la falta de camas, ventiladores y equipos de protección para los trabajadores del sector salud, así como la escasez de personal médico, sobre todo, de especialistas en atención a las distintas enfermedades.

Anteriores gobiernos redujeron al mínimo los presupuestos para la educación y la salud. Un país pobre como México dejó a la deriva a sus jóvenes y a sus enfermos. Ser omisos ante el derecho a la salud y a la educación nos pone al borde de la revuelta.

La indiferencia y la irresponsabilidad ante las enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y los padecimientos renales, acrecentadas como consecuencia del consumo de productos alimenticios industrializados revela un modelo económico que ya no es suficiente en un mundo post-pandemia. Un modelo que sólo se orienta a procurar la ganancia y la plusvalía, sin importar el bienestar social, está condenado al fracaso.

El daño que el COVID-19 ha causado a la salud pública, con su estela de muerte ha dinamitado también la economía planetaria. La pandemia ha revelado que el modelo económico vigente ya no es suficiente para las necesidades mundiales. Es obvio que la economía global puede derrumbarse con cualquier fenómeno natural como es el caso de la pandemia.

La coyuntura obliga a plantearnos nuevas formas de convivencia política, económica y social, sobreponiendo el interés colectivo y el desarrollo sostenible a la ganancia y la plusvalía per se, pero ¿Hacia dónde?

  1. Fortalecer los sistemas públicos de salud pública, así como la educación y la seguridad social.
  2. Atender la otra pandemia, las enfermedades crónico-degenerativas como obesidad, diabetes e hipertensión.
  3. El Estado debe cumplir con su responsabilidad social para garantizar derechos básicos y universales: a la salud, a la alimentación, a la educación, al trabajo, a la vivienda, a la cultura y al deporte. “Al Estado corresponde atemperar las desigualdades sociales”.

 La pandemia ha dejado miles de pérdidas humanas, así como una economía golpeada y desequilibrada. El sociólogo Teun Van Dijk asegura que, comprender el mundo significa reconstruirlo, y en efecto, la reconstrucción se impone a partir de la némesis real de la sociedad y de la economía post-Covid que es el colapso del desarrollo sostenible. Si el progreso y el crecimiento como lo hemos conocido acaban destruyendo el ecosistema de una sociedad planetaria sostenible, el costo para todos será elevado, para las especies y para el ser humano.

Yuval Noah Harari sostiene que una catástrofe ecológica puede causar la ruina económica, una severa crisis política, y una caída del nivel de vida global que puede amenazar la existencia de la civilización humana. La llegada del virus es un primer ensayo, posiblemente para la siguiente sindemia, no seamos tan afortunados.

De la libreta

° A nueve meses de la pandemia, el virus ha provocado la muerte de más de 110 mil personas en México, y las entidades más afectadas son el Estado de México, la Ciudad de México, Veracruz, Puebla, Jalisco, Nuevo León y Baja California.

° El escritor Juan Villoro no deja espacio para la duda: “La alianza PRI-PAN-PRD es el fin de las ideologías; lo deseable sería que desaparecieran, son delincuentes”.

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