CUARTO DE PLANA

Héctor Ramos Aguilar.

A dos años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la popularidad y aprobación alcanzada como presidente de México, es mayor hasta en 13 puntos respecto a los tres últimos mandatarios en el mismo periodo, de acuerdo con los datos que arroja la encuestadora De Las Heras.

Según el sondeo, en el segundo año de gobierno, Vicente Fox y Felipe Calderón, tenían 56 por ciento de aprobación; Enrique Peña Nieto obtenía el 50 por ciento, mientras que Andrés Manuel llega con 63 por ciento, pese a toda una campaña orquestada en su contra.

Si se revisa a otra casa encuestadora como ENKOLL, AMLO tiene un 61 por ciento de aprobación y, por partido, Morena está con una aceptación del 24 por ciento mientras que el PAN tiene 11, el PRI 9 y el PRD 2 por ciento, en su más reciente sondeo realizado ente el 19 y 20 de noviembre.

Nada mal para una presidente que ha tenido que lidiar con la Pandemia del COVID-19, que ha dejado toda una secuela de muertes y daños en la economía de México, pero también del mundo, ocasionando una crisis mundial.

No obstante, el Gobierno Federal mantiene una economía sana resultado del combate a la corrupción, al saqueo, a los lujos, lo que le ha permitido contar con recursos suficientes para contrarrestar los efectos de la crisis y desempleo, daños colaterales de la enfermedad que, dicho sea de paso, cuando inició López Obrador como presidente, se tenía un déficit de 200 mil médicos con 401 hospitales prácticamente inservibles.

A dos años y contrario a lo que los analistas pronosticaban sobre una devaluación, el peso se ha mantenido fuerte y de acuerdo con el Banco de México al cierre de noviembre, el tipo de cambio finalizó en 20.15 por dólar, una ganancia de 31 centavos en comparación con los 20.45 que tenía un día antes de que tomara posesión como presidente López Obrador.

Y si seguimos con las comparaciones, con Peña Nieto la moneda perdió casi un peso y con Calderón se depreci{o en 2.44 unidades en el mismo periodo de los dos primeros años.

El mercado interno está siendo fortalecido por decisión del Gobierno Federal inyectando recursos a los más necesitados, de esta forma, 7 de cada 10 familias son beneficiadas con un programa social que sale de la recaudación de impuestos. Así pues, más de 23 millones de familias han recibido el apoyo de adultos mayores, becas a estudiantes y personas con alguna discapacidad.

A dos años, por lo menos 3 millones de productores y pescadores reciben mensualmente 5 mil 400 pesos de manera directa, sin necesidad de la administración de dirigentes o líderes partidistas que sólo servían a sus propios intereses y para manejo de organizaciones en tiempos electorales.

Andrés Manuel llega a dos años de gobierno con poco más del 90 por ciento de compromisos cumplidos, entre ellos, y muy importantes, son el de no aumentar el precio de las gasolinas, luz o gas, mientras que en los gobiernos del PRIAN subieron el combustible llegando a 21.43 pesos por litro con Peña; luego se supo que de puro huachicol en gasolinas se robaron casi 500 mil millones de pesos.

Este es un gobierno que pugna y defiende la libertad de expresión y la libre manifestación de las ideas sin violencia; no hay masacres como el 68, Aguas Blancas, Acteal, Atenco, San Fernando, Tlatlaya, Nochixtlan.

El combate a la corrupción es en donde más se reflejado el cambio y es precisamente en el sector gobierno y en el sector empresarial donde se rompieron las prácticas deshonestas con que se actuaba.

Un patrón en el actuar de funcionarios de primer nivel, que no servidores públicos, a veces instruidos por el titular de una dependencia pública, utilizaban el puesto para hacer grandes negocios.

Por ejemplo, en salud se compraban medicamentos básicos a sobreprecio a empresas farmacéuticas vinculadas a políticos o cercanos al titular de la institución, como con las medicinas para el cáncer en donde solo había un proveedor, que surtía a todo el sector, a cambio se otorgaban los famosos diezmos, el 10 por ciento de la compra o más, por el favor recibido.  

En el sector empresarial, los altos y grandes empresarios no pagaban impuestos, y además el gobierno les devolvía el IVA, pues compraban con facturas falsas.

Y así como en las medicinas, las obras públicas tenían un sobreprecio de ente 400 y 700 por ciento, era un desfalco, una corrupción terrible, un robo al que nadie quisiera regresar aunque algunos, cuerdos o no, extrañen algo de eso y están muy enojados y piden que todo funcione a la perfección en dos años.

A dos años, poco a poco se va recomponiendo al México devastado, saqueado y corrompido, algo no sencillo pero que, como toda transición, toma su tiempo, porqué fueron tantos años de malos gobiernos del PRI y luego del PAN, en donde se instauró la cultura de la corrupción y del robo de recursos. El que no tranza no avanza, era su lema.

Lo cierto es que el tiempo en la presidencia de Andrés Manuel, no le será suficiente para consumar la cuarta transformación de México, pero lo que sí podrá hacer, y lo está haciendo junto con otros muchos mexicanos, es cimentar lo que otros habrán de continuar y concretar.

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