CUARTO DE PLANA

HÉCTOR RAMOS A.

Después de un año en la cárcel, la exsecretaria de Desarrollo Social del gobierno de Peña Nieto, Rosario Robles Berlanga, se ha decidido a colaborar con la Fiscalía General de la República para esclarecer la operación conocida como La Estafa Maestra, en donde se evidenció un desvió millonario de recursos públicos a campañas electorales del PRI, con un peculiar método de robo y corrupción.

Fue el portal Animal Político, el que dio a conocer la operación que se utilizaba para desviar dinero de las arcas públicas, a través de “contratos a empresas que no existían y que no daban los servicios para los que eran contratadas, pero el dinero, en realidad, terminaba en el bolsillo de los funcionarios”.

De acuerdo con el portal de este medio periodístico, se revisaron diversas Cuentas Públicas, en donde se “detectaron contratos ilegales de por lo menos 7 mil 670 millones de pesos, y de este dinero no se sabe dónde quedaron 3 mil 433 millones”.

La misma investigación dio a conocer que las sumas de dinero fueron entregadas a 186 empresas, pero 128 de ellas no debían recibir recursos públicos, porque “no tienen ni la infraestructura, ni personalidad jurídica para dar los servicios para los que fueron contratadas, o simplemente porque no existen”.

Se supo entonces, que esos contratos pasaron primero por ocho universidades públicas y éstas lo entregaban después a las supuestas empresas y por hacer esa triangulación, esas instituciones “cobraron mil millones de pesos de comisión, aunque no hayan dado ningún servicio”.

Pese a toda la evidencia documentada, la ex funcionaria siempre negó cualquier vínculo con esta operación de descalfo del gobierno y durante el último año, se hizo la víctima. Apenas este martes 24 de noviembre se decidió a hablar. 

De acuerdo con lo dicho por su abogado, Rosario Robles, tendría elementos para sustentar toda operación de donde pudieron darse indicaciones en el contexto de la llamada Estafa Maestra y haciendo responsable directo a Luis Videgaray Caso, por “instruir” recursos a diferentes campañas del PRI, incluida la presidencial de José Antonio Meade y del ex gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

Estas afirmaciones de Robles Berlanga, a través de su abogado, como parte del criterio de oportunidad como testigo protegido que ofreció la Fiscalía General de la República, han sorprendido a más de uno porqué hasta hace unas semanas la exfuncionaria se decía incorruptible y con la ayuda de una campaña de difusión, se propagó que estaba detenida por venganza política de Andrés Manuel López Obrador.

En su momento fue el propio Andrés Manuel quien señaló que la propia Rosario era un chivo expiatorio de los verdaderos estrategas de un desfalco de estas dimensiones.

Rosario Robles, que a todas luces parecía una mujer íntegra por los cargos que ha tenido a lo largo de su trayectoria política, como dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de la UNAM, legisladora y jefa de gobierno interina con Cuauhtémoc Cárdenas, papel que no hizo nada mal, hasta que, como dirigente del PRD, se vinculó sentimentalmente con Carlos Ahumada, de quien aprendió muy rápido el camino de la corrupción.

Hoy el abandono del que ha sido objeto por parte el PRI y de Peña Nieto, Robles Berlanga ha decidido decir todo, dar un testimonio en el que dirá lo que sabe y le consta sobre cómo operó ese fraude millonario, llevando por delante a Luis Videgaray.

Y es que hasta ahora, es la única funcionaria del gabinete señalada por la autoridad ministerial de hacer desvíos millonarios para campañas políticas del PRI, nadie más, y eso ha sido decisivo para iniciar un cambio de estrategia de parte del cuerpo de abogados.

Lo que si queda claro es que Rosario Robles parece decir: No te preocupes Enrique, porqué todo lo que dirá será en contra de Videgaray Caso, sin ninguna imputación directa a su ex jefe el presidente Peña Nieto.

Pero habrá que esperar, ya que esta historia de acusaciones apenas comienza. 

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