Y LOS 7 EJES DE NUESTRA POLÍTICA EXTERIOR

Los Pozos de Carlos Pozos

3 noviembre del 2020

En una de las elecciones más inciertas del vecino país de norte, Estados Unidos de Norteamérica, para elegir o reelegir a su nuevo presidente, este día la moneda está el aire, pues la votación de 150 millones de habitantes, apenas han ejercido el voto 95 millones. Pero sin importar quien gane y cómo, el Presidente de  los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, tiene delineada su política exterior fincada la recuperación de nuestros principios y buscará que la relación bilateral con Estados Unidos se conduzca con base en el respeto mutuo, la cooperación para el desarrollo y la búsqueda negociada de soluciones a problemas comunes así como tiene siete ejes los cuales son:

Los “ejes” más significativos 1) los fenómenos migratorios de Sur a Norte, 2) las situaciones adversas que enfrentan millones de mexicanos que viven en el país vecino; 3) las expresiones de la delincuencia transnacional; 4) el tráfico de personas; 5) el trasiego de armas; 6) las drogas ilícitas y 7) el traslado de divisas producto del narcotráfico.

Bajo la mirada del mundo sin duda que este día las elecciones en el vecino país del norte se definen en 7 estados, pues en total son 538 votos del colegio electoral, el estado que aporta más votos es California con 55, y el que aporta menos votos es el Distrito de Columbia (Washington D.C), con 3 votos, la mayoría la obtiene quien gana 270 o más votos.

Aquí en nuestro país el licenciado Andrés Manuel López Obrador, ha expresado que abiertamente que México forma parte de la región de Norteamérica, junto con Estados Unidos y Canadá, de los que es socio comercial. La relación con el primero de esos países, con el que comparte más de tres mil kilómetros de frontera, está marcada por una historia de invasiones, despojo territorial e intervenciones, pero también por un intenso intercambio económico, cultural y demográfico.

Nuestra pertenencia al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, sucesor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN), la compleja relación fronteriza y la presencia de unos doce millones de mexicanos en territorio estadunidense y de más de ciento veinte mil en Canadá, así como la residencia en nuestro país de cerca de un millón de ciudadanos de Estados Unidos, colocan la relación con esas naciones como la principal prioridad de la política exterior.

Nuestra bandera, para quien ocupe el 20 de enero del 2021 la Casa Blanca, y quien sea el presidente número 46 de Estados Unidos, será la solución de la “Migración: soluciones de raíz”.

El Presidente de México, ha dicho que los gobernantes del ciclo neoliberal dieron por hecho que la emigración de mexicanos hacia Estados Unidos –la mayor parte de ellos, sin documentos de residencia– era un fenómeno natural e inevitable. Soslayaron el hecho de que la salida de poblaciones enteras de sus lugares de origen era consecuencia de las políticas económicas aplicadas por ellos mismos, políticas que tuvieron como consecuencia la aniquilación de la industria nacional, el abandono del campo, el incremento de la pobreza, el desempleo y la marginación, la eliminación de los mecanismos de redistribución y de movilidad social y la agudización de la inseguridad y la violencia, factores que detonaron la virtual huida de connacionales hacia el norte, en busca de trabajo, seguridad y perspectivas de vida. El régimen oligárquico no sólo no se ocupó de resolver de raíz el fenómeno de la emigración, sino que hasta lo alentó, incluso de manera explícita.

Por eso, ahora no importa si gana un demócrata o un republicano, México ya fijó su línea en la relación bilateral y para paliar los sufrimientos, atropellos y dificultades que han padecido los mexicanos en Estados Unidos, debido a las decisiones de presidencias neoliberales mexicanas, ahora se trabaja arduamente tratando de impulsar en el país vecino una reforma migratoria y en ese afán recurrieron al cabildeo legislativo y a la formulación de propuestas de negociación.

Lo ha dicho el primer mandatario de la nación que la política migratoria es un asunto soberano de cada país, y en ese sentido los representantes del viejo régimen incurrieron en prácticas intervencionistas injustificables y perniciosas, por cuanto debilitaban la defensa de la soberanía propia. Y mientras abogaban por un trato digno y justo a los mexicanos en Estados Unidos, las autoridades migratorias mexicanas sometían a toda suerte de atropellos a los migrantes extranjeros en el territorio nacional, demoliendo así toda autoridad moral para defender a nuestros connacionales al norte del Río Bravo.

Claro y preciso, el titular del Poder Ejecutivo Federal, Andrés Manuel López Obrador, ha detallado que estamos preparados y el actual gobierno federal defenderá a los mexicanos en Estados Unidos con respeto a la soberanía del país vecino y con todos los instrumentos legales a su alcance; el principal de ellos es la red de consulados, que deberán operar como defensorías de los migrantes, en el marco de las convenciones internacionales y las propias leyes estadunidenses, a fin de prevenir o remediar las violaciones a los derechos de los mexicanos en la nación vecina.

Sin embargo, México no insistirá más en una modificación a las leyes y normas migratorias del país vecino; en cambio, el Poder Ejecutivo Federal atacará las causas profundas de la emigración mediante la creación de empleos dignos, el desarrollo regional, la edificación de un estado de bienestar y el impulso a los procesos de construcción de la paz.

El propósito de esta política es que ningún ciudadano mexicano se vea obligado a abandonar su lugar de residencia por pobreza, marginación, falte de perspectivas de realización personal o inseguridad.

El Presidente de México, ha expuesto que ya sin corrupción y clientelismo se espera que los programas sociales sectoriales tengan una incidencia concreta en la mejoría de las condiciones de vida en las principales zonas expulsoras de mano de obra y que los proyectos regionales de desarrollo actúen como “cortinas” para captar el flujo migratorio en su tránsito hacia el norte: el Tren Maya, el Corredor Transístmico y la Zona Libre de la Frontera Norte generarán empleos y condiciones de vida digna para atraer y anclar a quienes huyen de la pobreza.

Y detalló el Jefe de la Nación, que el objetivo central de esta política no es, como se ha querido interpretar, resolverle a Estados Unidos el problema de la llegada de migrantes, sino garantizarles a éstos los derechos al trabajo, la vivienda, la seguridad, la educación y la salud que el país les ha negado por décadas.

El Ejecutivo Federal buscará involucrar en esta solución a Estados Unidos y a los países hermanos de Centroamérica que son origen de flujos migratorios crecientes. Al contrario, de lo que se ha afirmado durante décadas, la emigración no es un asunto irresoluble, sino una consecuencia de políticas de saqueo, empobrecimiento de las poblaciones y acentuación de las desigualdades, y sus efectos pueden contrarrestarse con desarrollo y con bienestar. Mediante la negociación y el diálogo franco se buscará involucrar a los gobiernos de Estados Unidos y a los del llamado Triángulo del Norte centroamericano –Guatemala, Honduras y El Salvador– en la construcción de mecanismos de reactivación económica, bienestar y desarrollo capaces de desactivar el fenómeno migratorio.

El propósito final de esta política es lograr que todas las personas puedan trabajar, estudiar y tener salud y perspectivas en los lugares en los que nacieron, que no se vean forzadas a abandonarlos por hambre o violencia y que únicamente emigren quienes deseen hacerlo por voluntad y no por necesidad.

Por otra parte, el Presidente de México, ha dicho que en lo que respecta al tratamiento de extranjeros migrantes en México –ya sea que se encuentren de paso hacia el país del norte o con propósitos de residencia en el territorio nacional–, la política del gobierno federal ha dado ya un giro en relación con la que había venido poniendo en práctica el régimen anterior.

Si bien es cierto que el ingreso de extranjeros requiere de un proceso de registro por razones de seguridad –empezando por la de los propios interesados–, estadística e instrumentación de mecanismos de acogida, México ha retomado su tradición de país hospitalario, tierra de asilo e integrador de migraciones.

Ante las posibles presiones que se generen en el futuro por la llegada del nuevo mandatario del Estados Unidos, el Jefe del Ejecutivo Federal de México ha señalado que aplicará las medidas necesarias para garantizar que los extranjeros puedan transitar con seguridad por el territorio nacional o afincarse en él. Es preciso adelantarse a posibles situaciones de una crisis humanitaria debida al arribo al país de flujos masivos procedentes de otras naciones, pero, sobre todo, es necesario sensibilizar a la población nacional con una campaña de erradicación del racismo, la xenofobia y la paranoia que, por desgracia, han anidado en algunos sectores de la sociedad.

Sin duda alguna en estos casi dos años de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador se ha roto con el ciclo de gobiernos oligárquicos y neoliberales que nos llevaron a la liquidación de los principios históricos de la política exterior mexicana, con actitudes sumisas, la incoherencia y el extremado pragmatismo fueron, en materia de política exterior, del manejo entreguista, depredador y corrupto de la conducción económica.

Hoy por hoy durante estos 701 días de gobiernos de este sexenio el Gobierno Federal al frente del licenciado Andrés Manuel López Obrador, ha recuperado la tradición diplomática del Estado mexicano que tan positiva resultó para nuestro país y para el mundo y que está plasmada en la Carta Magna en los principios normativos y que son: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.

Ustedes amigos lectores tienen la última palabra si estamos preparados ante la llegada de demócrata o un republicano a la Casa Blanca, y hasta aquí con Los Pozos de Carlos Pozos, y amigo lector si deseas que le haga tú pregunta al Presidente de México en la conferencia prensa “mañanera,por favor házmela llegar al correo: capopozossoto@gmail.com vía twitter a: @carlospozossoto, o bien visita nuestro portalwww.lordmoleculaoficial.com así como en puedes ver en mi Canal Lord Molécula Oficial en YOUTUBE, Facebook, Instagram. Pero ahora en mi página WEB www.lordmoleculaoficial.com Y si está en tus posibilidades hacer una pequeña donación….Gracias y hasta mis próximos Pozos!!!

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