• Por primera ocasión, Palacio Nacional fue escenario de la ofrenda por el Día de Muertos
  • “Habrá más acercamiento con los seres queridos”, afirmó el

Presidente

Redacción

Ciudad de México, lunes 02 de noviembre del 2020.- El Presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró el pasado sábado 31 de octubre, la ofrenda “UnaFlor Para Cada Alma”, en el patio central del Palacio Nacional, en homenaje a las víctimas de la pandemia de Coronavirus producida por el SARS COV 2.

En el patio central se instalaron 20 ofrendas de pueblos indígenas originarios del oriente y costa del Golfo de México, del norte y centro del país, del occidente y sur, y sur-sureste, y representantes de esas comunidades indígenas explicaron la composición de sus altares y agradecieron al Presidente.

En la ceremonia luctuosa, el mandatario aseguró que, “se inician tres días de luto nacional, dedicados a recordar a todos nuestros difuntos y en especial a quienes han perdido la vida a causa del COVID-19, con esta ofrenda apegada a costumbres que vienen de lejos, recordamos a los difuntos niños”, aseguró acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.

El mandatario explicó que los representantes de las diferentes etnias,”estarán en estos días pidiendo al creador, a los dioses y a la naturaleza mediante rezos y vocaciones el descanso y la paz de los difuntos, así como la resignación y la tranquilidad de los familiares y los amigos”, destacó.

Con el montaje de la ofrenda monumental “Una Flor Para Cada Alma”: como parte del luto nacional y la conmemoración del Día de Muertos, el Jefe del Ejecutivo recibió una “limpia” de acuerdo con la ceremonia wixárika.

Para la cultura wixárika, conocidos en español como Huicholes, es un grupo étnico mayoritario del Estado de Nayarit, que considera que la muerte representa un proceso de purificación, donde el alma tiene que pasar por cinco niveles para descender al inframundo.

Los Huicholes son sobrevivientes a la conquista espiritual española  y al exterminio, y representan el sedimento de la más pura raza indígena, son depositarios de tradiciones respecto de su origen, mismas que han logrado preservar a lo largo de los siglos.

De una belleza enigmática, el arte Huichol esconde simbolismos inesperados en sus diseños, técnicas y materiales, que nos trasladan a un universo en donde cada creación adquiere una dimensión cosmogónica, estableciendo un nexo entre lo sagrado y lo profano.

Otra de los actos que más llamó la atención, fue La ceremonia ‘Mihcailhuitl’, del norte de Puebla, en ella, representantes de los pueblos náhuatl de la sierra, realizaron el encendido de velas del altar  “Una Flor Para Cada Alma”, como parte del ritual que consiste en llamar a las almas a través de una campana y guiarles al altar por una cruz de flores.

Una flor para cada alma. Ofrenda homenaje a las víctimas de la pandemia en el Patio Central de Palacio Nacional. Velada (encendido de velas) Ceremonia Náhuatl. Foto: Presidencia

Este ceremonial incluye rezos, limpias con incienso  –que incluyó al Presidente y su esposa- y el encendido de las velas, acciones acompañadas de música fúnebre tradicional a cargo de la Banda “Brigido Santa María” de Tlayacapan, Morelos.

Los Huicholes no celebran el Día de Muertos, sin embargo conservan una ceremonia dedicada a la persona que acaba de fallecer y que consiste en un ritual de “iniciación o transición al inframundo”.

En la ceremonia, se agradeció a López Obrador por tomar en cuenta a las comunidades indígenas, “nunca jamás hemos visto un Presidente como usted, a nosotros como indígenas nos tiene miedo un Presidente de la República porque no sabemos hablar, porque tenemos un olor feo, porque trabajamos en el campo, sin embargo, gracias por tomarnos en cuenta”, le dijo uno de los integrantes de las comunidades indígenas de la región sur-sureste del país.

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