CUARTO DE PLANA

HÉCTOR RAMOS AGUILAR

Poco a poco, conforme pasan los días queda claro que aún quedan secuelas del atraso político para accesar a una democracia plena y a un cambio de régimen en donde todas y todos seamos los beneficiados.

Hay una gran manipulación y resistencia al cambio por los mismos grupos de poder de antaño, que se niegan a dejar su zona de confort y a seguir siendo beneficiados con grandes negocios que los gobiernos en turno les daban, además de condonarles el pago de impuestos, cuyo monto actual asciende a casi 50 mil millones de pesos que no han entrado a las arcas hacendarias por este motivo.

La resistencia de estos grupos, proviene no sólo de los partidos de la derecha como lo es el PAN y su comparsa el PRD, derecha e izquierda juntas, y el PRI, sino va acompañada de personajes de la alta elite que, como nunca, han salido a defender lo que creen las pertenecía: el país.

Estos grupos de poder y partidos, han sumado a los medios de comunicación, aprovechado el enojo en la mayoría de estos por el recorte millonario de publicidad, que los gobiernos del PRIAN les asignaban y que les generó ganancias millonarias a cambio de su silencio en temas álgidos y aplaudir acciones de gobierno, que hoy nos enteramos, eran sólo eventos utilizados para los reflectores, pero que en su mayoría nunca se concretaron. 

Así, conductores de radio, televisión, y prensa escrita, se esmeran diariamente en la manipulación informativa faltando a la ética periodística y de su auditorio y lectores, a quienes recetan un cúmulo de falsedades, notas editorializadas y con un sesgo informativo, dejando a un lado la veracidad, que debe ser el pilar en un medio de comunicación.

Estos comunicadores se dedican a denostar al Presidente Andrés Manuel López Obrador para hacerlo ver como el culpable de todo lo que pasa en el país. Pareciera que no existen los gobernadores, (una gobernadora y una jefa de gobierno), de los 32 estados que componen de la República mexicana y que son entes autónomos, libres y soberanos, con constitución propia, que son gobernados según sus propias Leyes y que cuentan con un congreso local que las discute y decide.

Que en estos estados recae la seguridad pública y por ello cuentan con su propia policía estatal y municipal, y en algunos, tienen adscrita a la guardia nacional, pero además pueden administrar los recursos de sus ingresos locales e ingresos propios.

Hay que recordar que la alianza de todos estos partidos y sectores inició desde 1988, con la llamada concertacesión, en que la dirigencia de Acción Nacional pactó reconocer a Carlos Salinas de Gortari como presidente de México en una de las jornadas electorales más escandalosas de fraude, a cambio de que el gobierno mexicano les financiara como partido y les reconociera triunfos electorales como  sucedió en Baja California, con el primer gobernador surgido del PAN, Ernesto Ruffo Appel un año después.

No conforme con esta acción, desde la cámara de Diputados esta alianza partidista, votó por desaparecer toda evidencia del fraude y se ordenó quemar toda la papelería electoral con lo que se enterró la verdad histórica que daría como presidente de México a Cuauhtémoc Cárdenas.

Más tarde, el PRIAN aprobó el Plan Nacional de Desarrollo de Salinas donde se establecía la venta de 250 empresas públicas al sector privado como Telmex, Mexicana de Aviación, el Canal 13 Imevisión, hoy TV Azteca, por citar sólo tres ejemplos con lo que se fortaleció la alianza partidos, empresarios y medios.

Fueron esos años donde otra vez ambos partidos, con el control del Congreso, modificaron el artículo 28 constitucional para “privatizar el servicio público de banca y crédito”, entregando 18 bancos propiedad de la nación a sus amigos y socios.

Por si fuera poco, en 1992 estos dos partidos, aprobaron reformas al artículo 27 constitucional para permitir la venta de tierras ejidales y modificaron la Ley minera para concesionar a particulares hasta por 50 años; derogaron el impuesto a la extracción de minerales y privatizaron minas estatales.

De este modo se entregaron más de 6 millones de hectáreas de reservas nacionales a privados. Hoy las mineras poseen más de 25 millones de hectáreas.

 Fueron los inicios de la privatización de los bienes del Estado a los particulares so pretexto de abrir el mercado interno a la competencia privada nacional y a los mercados internacionales.

Andrés Manuel López Obrador, ha tocado fondo, ha frenado muchos intereses, eso no se lo perdonan los grupos de poder políticos- económicos, por eso se puede entender que hay una alianza de estos sectores en defensa a ultranza de los beneficios que tenían producto de la corrupción, pero lo que más les molesta es que López Obrador no cede, ni cederá.     

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